Reproduzco la columna de Joaquín Luna en La Vanguardia de hoy. Siento gran sintonía con lo que acostumbra a manifestar este periodista al que he tenido el gusto de conocer personalmente
Saldremos adelante
JOAQUÍN LUNA
Las sentencias del Tribunal
Supremo cierran siete años convulsos en Catalunya y abren una era. Saldremos
adelante porque ni los independentistas son idiotas ni los favorables a la continuidad
de Catalunya en España y la UE queremos a nadie arrodillado. Juraría que todos
queremos otra cosa y no prolongar los años perdidos mientras la vida pasa
–veloz– fuera.
Yo creo que España
y Catalunya van a sacar lo mejor de sí mismas porque lo peor ya lo han mostrado
en estos años baldíos: nadie ha ganado nada. No sé lo que hará el
independentismo estos días de protestas, sólo espero que, por favor, no vuelva
a olvidar la realidad de esta tierra –que no se mide en sus encuestas sino en
las continuadas elecciones–. Los catalanes que nos sentimos españoles somos
parte esencial de la solución. No encaren el futuro como si no existiéramos.
Somos catalanes, españoles y demócratas.
España es un gran
país. Unos de los menos xenófobos y más descentralizados de Europa, con gente
que sabe vivir y convivir, que ha practicado la solidaridad sin la cual no se
habría conservado la paz social durante la última crisis y que quiere dejar
atrás esta matraca sin humillar, pero con rectificaciones. A las buenas, todo es
posible en España.
¿Tan mal vivíamos
en el 2012 para haber hecho este viaje a ninguna parte? El independentismo
tiene que aceptar la realidad: carece de fuerza para romper Catalunya y España.
Ha quedado claro estos años de fiebre patriótica: muchas han sido las llamadas
a la revolución y pocos los revolucionarios. Vivimos demasiado bien y tampoco
hemos perdido la educación.
España es tan
razonable como cualquier otro gran país democrático. “Hablando se entiende la
gente” es uno de sus dichos más arraigados. El independentismo insiste en su
apuesta por el diálogo, pero lo hace anteponiendo todo aquello que precisamente
torpedea el diálogo. Y ha comprobado ya algo que ignoraba –en fin, no es día de
reproches–: al choque de trenes, España es muy fuerte. Y, cosas del carácter y
siglos de Estado, nunca cederá si se la desafía a todo o nada.
Pronto habrá
actores en Madrid distintos a los de estos siete años nefastos. Ojalá el
independentismo presente una única voz y sea tan razonable como la que se
perfila en Madrid. Saldremos adelante, como salimos con dignidad y concordia
del franquismo, digan lo que digan hoy los revisionistas.








