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martes, julio 30, 2019

¿ADOCTRINAMIENTO EN LA ESCUELA CATALANA?

3385 imágenes 


El artículo de Germán González admite toda suerte de opiniones, pero las imágenes son harto expresivas. 


Denuncian a la Generalitat ante la ONU por discriminar el castellano en la escuela

La Asociación por una Escuela Bilingüe cree que se vulneran los derechos de los alumnos

La Asociación por una Escuela Bilingüe de Cataluña (AEB) presentó un informe ante la ONU en el que analizan la situación de los derechos humanos en el sistema educativo catalán y concluyen que la Generalitat quebranta los derechos fundamentales de los alumnos que son «los ciudadanos más vulnerables». La entidad considera que la administración catalana infringe artículos de la Carta de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas como la discriminación de los alumnos castellanohablantes «a los que no se les reconocen los mismos derechos que a los alumnos catalanohablantes ya que no pueden estudiar en su lengua materna».

La entidad detalla que el castellano es la lengua inicial y de identificación de la mayoría de los catalanes, según las encuestas de usos lingüísticos y que es lengua oficial en Cataluña. Por eso advierte a la ONU del «deliberado incumplimiento por parte de la Generalitat de la legislación española y de las resoluciones judiciales que reconocen al castellano la condición de lengua vehicular en el sistema educativo» y ahora «queda reducido a mera asignatura en la mayoría de los centros».  

La Asamblea analizó 2.214 proyectos lingüísticos de los centros educativos públicos catalanes y concluyó que todos establecen el catalán como lengua vehicular. Por eso creen que es un ejemplo de «los fines identitarios de la exclusión del español dentro y fuera de las aulas» ya que es la lengua de más de la mitad de los alumnos que acuden a estos centros y «es marginada en el sistema educativo, al considerarla ajena a Cataluña y sin rango de lengua de cultura».

También consideran que se vulnera el derecho a la educación ya que «en un entorno controlado y dirigido con fines identitarios, está siendo reiteradamente menoscabado el libre desarrollo de la personalidad de los menores». En este sentido, la AEB destaca que la Generalitat no respeta «la identidad de los alumnos» ya que «su formación no favorece la tolerancia y la convivencia ya que se niegan y se alteran los lazos de unión culturales, sociales e históricos» con los españoles.

Además, detallan que la Generalitat «controla las escuelas gracias a una organización jerarquizada» en la que colabora una gran parte de la comunidad educativa, como profesores, asociaciones de padres o inspectores, «con el fin de construir una identidad nacional catalana opuesta y totalmente diferenciada de la del resto de España».

La AEB detalla que los gobiernos catalanes han proyectado la educación como una herramienta para conseguir «una identidad propia» catalana y que el ejemplo más claro de su éxito es la implicación de «la autodenominada escuela catalana en el 1-O. Por eso, el informe de la entidad insta a Naciones Unidas a hacer recomendaciones al Estado como los cambios legislativos y prácticas administrativas «para acabar con la discriminación de los alumnos castellanohablantes en el sistema educativo catalán»; procurar una «enseñanza bilingüe» en los centros o pedir a la Generalitat que deje de usar la escuela a favor de la «ideología nacionalista y a mantener la neutralidad». También reclaman establecer protocolos para «evitar casos de acoso a los miembros de la comunidad educativa discrepantes» con el soberanismo o por pedir «el cumplimiento de la legalidad en materia educativa».

Germán González


lunes, diciembre 03, 2018

Mentiras 3 y 4 sobre el independentismo catalán (movimiento burgués souflé)

Mentira número 3: el independentismo es un movimiento burgués

Esta es una acusación típica lanzada desde las izquierdas en base a una lectura indigesta de un Marx poco leído y desde el mal comprendido texto de Jordi Solé Tura sobre el catalanismo. En cierta manera, esta es una afirmación categórica y simplificadora que contiene algunos elementos que llevan a tener este análisis erróneo. En primer lugar, la propia idea de “burguesía”, entendida a la manera tradicional, es decir, patrones, propietarios de empresas y de gran capital, hoy en día es más que discutible de acuerdo con las nuevas reglas del juego del capitalismo neoliberal. Pero lo que llamaríamos la alta burguesía catalana, vinculada a los negocios en base a sus relaciones privilegiadas con el poder político es más que hostil al republicanismo. Según los diversos estudios sociológicos y demoscópicos sobre la cuestión, en Pedralbes, el barrio paradigmático de las clases altas barcelonesas, el sentimiento independentista no llega al 40%. En cambio, sí existe una mayoría de independentistas en lo que serían las clases medias y sobre todo las nuevas clases medias emergentes, muy vinculadas con parámetros más objetivos como el nivel de estudios. Así, según el barómetro de opinión pública de 2017, se consideran independentistas quienes poseen una titulación de Bachillerato y FP (51%), y estudios universitarios (entre el 61-63%), mientras es minoritario entre quien posee la ESO (42%) o no posee estudios (20%). Esto se complementa con la edad: 59% favorable a la independencia, 29% en contra para el segmento de 18 a 24 años; 58% a 32% para quienes tienen entre 25 y 35 años; 48% a 39% entre los 36 y 49 años, y solamente el unionismo empieza a ser mayoritario para los mayores de 50; 43% independentistas respecto al 47% unionistas entre 50-64 años y 40% a 51% entre mayores de 65. Esto ofrece un panorama complejo, silenciado en los medios españoles, que tiene menos que ver con la clase que con el nivel de politización, arraigo y participación social. En otros términos, el independentista no es ningún “roach” ni burgués, sino una persona nacida en Cataluña, con estudios postobligatorios, que participa activamente de la vida social de su comunidad, que ideológicamente mantiene valores democráticos, se considera de centro-izquierda y cuyas motivaciones suelen estar más en construir un futuro libre de la hipoteca del franquismo superviviente de la Transición, algo, por cierto, muy lejos de los tópicos insertados en el chip que los medios madrileños y la clase política del estado ha implantado en la percepción de la sociedad española.

Mentira número 4: el independentismo es un souflé

Esta fue la excusa para no hacer nada cuando las cosas empezaron a deteriorarse a raíz del culebrón del Estatut de 2006. Desde el entorno nacionalista español, fomentado en el bipartidismo PSOE-PP, pero sobre todo desde el potente franquismo sociológico que nunca se fue, se consideró que las heridas abiertas por los ataques catalanófobos durante la tramitación, aprobación y sentencia del Estatut generaría un malestar pasajero. Acostumbrados al pactismo pujolista, las instituciones del estado cometieron el error típico de analizar situaciones nuevas con categorías viejas y no fueron capaces de percibir las mutaciones sociales y políticas profundas que ya se intuían des de la década anterior, en el que buena parte del independentismo iba saliendo del armario catalanista, e incluso se iba gestando un independentismo postnacional, que contempla el derecho a decidir como algo natural y la monarquía centralista como algo insoportablemente retrógrado. Mientras las difamaciones sobre el sistema de inmersión, las descalificaciones hacia el nacionalismo ajeno (sin la autocrítica del propio), los fracasos de las políticas de memoria histórica se iban sucediendo, entre las generaciones que no vivieron el franquismo ni la Transición se estaba cociendo un cambio de paradigma político: la idea que la Transición había fracasado a la hora de administrar la cuestión de la plurinacionalidad del estado, que la monarquía se trataba de la continuación del franquismo por medios constitucionales, y que la reforma (especialmente la necesaria transformación de una mentalidad española que no parece capaz de tratar de igual a igual a aquellas realidades nacionales no castellanas) era imposible. Y, aunque pareciese una paradoja, la independencia era la opción más realista para vivir sin la interferencia, no solamente del franquismo omnipresente en los mecanismos estratégicos del estado, sino de una nación, la española, que no admitía otra relación que la subordinación de quienes no comparten sus referentes culturales e ideológicos.
Es así como el independentismo fue creciendo de manera continua hasta llegar a casi la mitad de los residentes catalanes. Los acontecimientos del último año, mediante una represión que recuerda a la de la primera mitad de los setenta, los presos políticos, los exiliados, la criminalización de la disidencia, no está reduciendo en absoluto su número. Y la composición demográfica del republicanismo hace suponer que éste se reforzará con el paso del tiempo
(Continuará)

miércoles, noviembre 21, 2018

Mentiras fundamentales sobre Cataluña (Diario 16)



Una amiga, a la que admiro y profeso un gran afecto, pero con la que mantengo notables discrepancias sobre el conflicto de Cataluña/España, me envía el artículo que comienzo a publicar en esta entrada. Cuanta más y plural información tengamos sobre este episodio, mejor podremos alimentar nuestro propio criterio

Mentiras fundamentales sobre Cataluña

Por Xavier Diez - 19/11/2018
El quinto episodio de la tercera temporada de la serie británica Black Mirror, Men Against Fire podría servir como la mejor metáfora a la hora de comprender la manipulación mediática y operación de guerra sucia para administrar el conflicto catalán. Para quien no lo haya visto, una breve descripción de la trama. En un futuro distópico, una organización militar se dedica a perseguir y exterminar una raza mutante (los roaches o cucarachas) que se esconden en lugares poco accesibles y presentan un aspecto aterrador, emitiendo gruñidos incomprensibles, y de quien se dice que se dedican a la violencia. Cada soldado posee un implante neuronal que sirve para agudizar sus sentidos y así perfeccionar su eficacia letal. En una de las persecuciones, el protagonista recibe una descarga de luz que le sobrecarga en el chip, hasta que éste empieza a fallar. Es así como, no solamente empieza a darse cuenta que el implante le engaña sobre su propia existencia, mucho más gris de lo que le muestran unos sentidos manipulados, sino que la presunta raza mutante, corresponde en realidad, a humanos como a él, y que los gruñidos son, simplemente palabras que puede comprender fácilmente. Porque, en realidad, el chip sirve para distorsionar su percepción y, así, deshumanizar a las víctimas, porque en cierta manera, el implante es como la propaganda en tiempo de guerra: anula la capacidad de empatía a fin de ser manipulados al antojo de sus mandos, y así poder practicar la violencia sin cuestionamientos morales ni remordimientos.
Men Against Fire nos sirve para describir el trato mediático y político a Cataluña en los últimos años. Los medios de comunicación convencionales, así como buena parte de las redes sociales se han concentrado a atizar el odio contra Cataluña y a realizar unas tareas de manipulación informativa descaradas. Desde programas como Espejo Público, los informativos de las cadenas generalistas, los medios digitales, la prensa de Madrid se establece una competición a ver quién es más antiidependentista. De hecho, los independentistas son tratados y distorsionados como los “roaches” o “cucarachas”, y, de hecho, los tópicos usados no difieren de los recursos utilizados por los antisemitas en Centroeuropa en los años que precedieron a la segunda guerra mundial. Esto se complementa con un apagón informativo sobre lo que sucede realmente en una Cataluña que, por su parte, y ante la bacanal de mentiras mediáticas, ha dado la espalda a estos medios (la caída del consumo televisivo respecto a las cadenas con sede en Madrid, así como con las cabeceras de los periódicos tradicionales tiene magnitudes históricas). La ofensiva del odio ha conseguido serrar los cables que mantenían unida una ciudadanía diversa a un estado que, vista la represión del 1-O y posterior, y los silencios cómplices de la sociedad civil española, difícilmente se podrán recoser. El divorcio mental ya es una realidad. Y esto se convierte en un grave problema político que no hará sino empeorar mientras no se aborde mediante la política y desde una democracia que tiene que ver con las urnas y el pacto –como entienden los independentistas-, y no con las leyes y la represión -como practica el nacionalismo español amparado en sus instituciones-
Por supuesto, para deshumanizar a catalanes (como previamente se había hecho con los vascos, o con los disidentes respecto al postfranquismo que domina los resortes del estado) es necesario un relato que justifique el odio. Y para ello, es necesario construir mentiras, que para que sean creíbles, requieren dosis homeopáticas de verdad. Esto no pretende ser un inventario exhaustivo, pero sí contiene elementos bastante repetidos desde los medios de comunicación y responsables políticos y que, o bien se han instalado como creencias recientes, o bien llevaban mucho tiempo instaladas en el subconsciente colectivo de buena parte de la sociedad española en una relación España-Cataluña siempre conflictiva. No olvidemos que ya en el siglo XVII, Quevedo, un precursor de intelectual orgánico y de los tertulianos contemporáneos, ya consideraba a Cataluña como “aborto monstruoso de la política.”

Mentira número 1: Cataluña

“Las familias se rompen”, “se persigue a los ‘constitucionalistas’”, … En fin. Cualquiera que tenga un mínimo contacto con la realidad, comprobará esta falacia de magnitudes olímpicas. La cuestión del independentismo, contrariamente a la burda propaganda impulsada por Ciudadanos, no divide a la sociedad catalana en absoluto, sino que, como cualquier otra cuestión polémica, permite visibilizar opiniones y posiciones diferentes. Toda sociedad democrática se caracteriza por su capacidad de administrar discrepancias, y el discurso catastrofista suele utilizarse como mecanismo, más que conservador, inmovilista. La cuestión de la independencia puede dividir tanto o tan poco como el aborto, la legalización de la prostitución, la inmigración, la multiculturalidad, la permanencia en la Unión Europea o los matrimonios de personas del mismo sexo. Las personas y familias pueden mantener discusiones tensas sobre cuestiones trascendentes que marcan los conflictos contemporáneos. Pero la actitud de evitar administrar la complejidad del presente o de decidir sobre temas importantes, no es de conservadores, sino de reaccionarios. Vetar los debates o impedir la búsqueda de soluciones suele venir acompañado de argumentos falaces en base a un pasado idealizado (y, por tanto, falso) que viene a romper la teórica armonía de una supuesta arcadia feliz, en un mecanismo intelectual que recuerda al integrismo religioso. La actitud de, “no tratemos el tema de la autodeterminación, porque eso romperá familias” no es muy diferente a “no legalicemos el divorcio porque el país se sumirá en el caos y la anarquía”, que sostenían los franquistas a inicios de los ochenta, “no toleremos la libertad sexual de las mujeres, porque eso va en contra de la voluntad de Dios”, que sostienen los fanáticos religiosos, o “impidamos que los hijos de los inmigrantes puedan adquirir la ciudadanía porque esto va a romper con los valores de la nación” que intenta poner en práctica Donald Trump.
Bonus Track 1: A lo largo del último siglo, el nacionalismo catalán ha debatido reiteradamente sobre “quién es catalán”. Fue durante los años sesenta, en un momento en el que la inmigración peninsular hizo que la población catalana se duplicara en cuarenta años, y que llegó un momento, hacia mediados de los setenta, en que había más residentes nacidos fuera que dentro de Cataluña. En estas circunstancias extraordinarias, se llegó a un acuerdo tácito. La fórmula, a medias entre Jordi Pujol, Paco Candel y el antifranquismo militante fue: “es catalán todo aquél que vive y trabaja en Cataluña”, a la cual sigue una coletilla que no siempre se recuerda: “y que no le sea hostil”, dirigida especialmente a las jerarquías de altos funcionarios y policías franquistas instalados en el Principado como garantes de la represión. Cambiemos ligeramente los términos: “¿Quién es español?”. Administrativamente, quien posee la nacionalidad, que por si no lo saben, en España funciona el “ius sanguinis”, lo que implica que a los residentes de otra nacionalidad y sus descendientes no se les consideran españoles. Bien. ¿Es español aquel residente británico que no habla español ni bajo tortura y que desprecia continuamente su identidad, símbolos y costumbres? La respuesta es obvia. En el caso catalán, buena parte del “constitucionalismo”, en realidad, un postfranquismo poco disimulado, implica que amplios segmentos de los residentes de Cataluña odian, desprecian o ignoran aquellos elementos definitorios y muestran una amplia hostilidad hacia el territorio, su lengua, costumbres y deseos de sus ciudadanos. Debemos recordar que Ciudadanos fue un partido creado expresamente en Barcelona para canalizar el odio hacia lo catalán, y que representa a los herederos intelectuales de los altos funcionarios y policías garantes de la represión. En sus manifestaciones es muy habitual que se paren a homenajear al cuartel de la Policía Nacional de Vía Layetana, conocido por ser un centro de torturas y atentados contra los derechos humanos desde inicios de siglo XX, un verdadero Abu Grahib ibérico.
(Continuará)

viernes, julio 13, 2018

¿PUEBLOS o CIUDADES?


Aunque con reservas, coincido bastante con la tesis del filósofo Javier Gomá cuando afirma: "Mi tesis es que la razón es cosmopolita, el corazón es localista" porque prefiero las urbes y los ambientes ricos en densidad, complejidad, diversidad de población y en oportunidades frente a la hostilidad, ensimismamiento, soledad crepuscular, poesía entrañable y encanto - todo hay que decirlo -  que se respira en los pequeños núcleos de población. Esta preferencia no me hace ignorar que las urbes pueden resultar más estresantes y que  la gente ruin, miserable, mezquina, egoísta e indolente abunda más en  ellas. Las ciudades, eso sí,  a diferencia de los pueblos, propician el mestizaje, muchas y variadas oportunidades, el descubrimiento, el intercambio y la fértil combinación de lo diferente. Eso, para algunos, como es mi caso, no es poco...Cuestionar la bondad de las ciudades es poner en entredicho el éxodo hacia las mismas que se viene observando en los últimos siglos. Los pueblos, también, pero en pequeñas dosis...

martes, junio 19, 2018

JORNADA LABORAL DE 6 HORAS EN SUECIA



Leo la noticia de que las autoridades suecas creen que con un día laboral más corto, los trabajadores se sentirán mejor física y mentalmente. Se espera que esta reducción horaria aumente la eficiencia del trabajo, ahorrar fondos estatales y abrir nuevas oportunidades laborales. En principio, se trata de una prueba, pero los responsables del proyecto tienen plena confianza en los resultados. La prueba se experimentará con trabajadores municipales de Gotemburgo. Parece ser que ya se probó en esta localidad a nivel de una fábrica de automóviles y los resultados fueron alentadores según los mismos empresarios.
La iniciativa ha recibido fuertes críticas de la oposición política a la izquierda, que acusa al líder de este proyecto de hacer mero electoralismo.
Personalmente tengo una imagen tan positiva de este país que me facilita tener casi la certeza de que será un éxito. No me atrevo, sin embargo, a manifestar los prejuicios que me embargan cuando sitúo dicha iniciativa en nuestro ámbito más mediterráneo...

sábado, febrero 03, 2018

LOS EQUIDISTANTES: bofetadas en uno y otro carrillo


El maniqueísmo es una doctrina religiosa - Manes, siglo III después de Cristo - que se caracterizaba por creer en la existencia de dos principios contrarios y eternos que luchan entre sí: el bien y el mal. Para los acólitos de esta religión no existe el término medio. Y eso que Aristóteles ya  había expandido esa filosofía, llamémosla ponderada y racional, mucho antes...
Tanto los independentistas como los españolistas más radicales  son discípulos aventajados del sabio persa, Manes. Unos y otros han/hemos contribuido a generalizar el relato de buenos y malos al hacer referencia a españolitas e independentistas o viceversa...
Pero resulta que hay, como mínimo, un tercer grupo que considera que los dos bandos están haciendo las cosas peor que mal sin tener muy claro quiénes ganan en esta competición de despropósitos. Dicha alternativa a los dos grupos confrontados está formada por los "equidistantes". Este grupo promueve el diálogo y no encuentra sentido en enredarse en quién disparó primero, porque a estas alturas de la película da igual. Consideran, en ese juego de equilibrios, que el camino a seguir es hacer reformas para que encajen las distintas  identidades que se dan en esta denostada "piel de toro". En modo alguno sacan las banderas a los balcones y se sienten muy incómodos con las manifestaciones nacionalistas de uno y otro signo. También critican a la clase política, incapaz de sentarse a negociar,  con intereses meramente partidistas, atribuyen sus luchas al propósito de detentar el poder y a la intención de enmascarar corruptelas e incompetencias y piensan que una democracia sana no debería verse amenazada aunque las divergencias sean extremas.
Ser equidistante conlleva que los dos grupos  te tachen de cobarde que no se moja, recibir bofetadas en uno y otro carrillo y otros ingratos apelativos. Jordi Évole sabe algo de esto. Francino dice que "la equidistancia es  la especie más perseguida en la actual crisis política; especie más perseguida, pero para nada minoritaria", pero también acarrea alguna ¿insana? satisfacción: darles en el "hocico" a los radicales que dicen que defender a España es propio de franquistas y  a los que apoyan la independencia de Cataluña que casi son considerados criminales de guerra potenciales. Como casi siempre, en el centro está la virtud...

sábado, enero 20, 2018

LOS SILENCIOS CÓMPLICES


A veces tenemos una concepción muy limitada de lo que se puede hacer mediante el uso de la palabra. Estoy más que convencido de que si no la ejercitamos para  denunciar la mentira, la corrupción, la injusticia y toda forma de violencia no vamos a cambiar la sociedad que nos envuelve. Quizás nuestra voz no vaya más allá de nuestra sombra, quizás nuestros textos no merezcan la atención de nadie, quizás nuestro eco en las redes sociales no alcance la dimensión que se les atribuye,  pero así y todo no hay que callar nunca porque el silencio nos convierte en cómplices de los causantes de tales desafueros....Cada vez tengo más claro que es necesario y apremiante que se produzca un clamor popular  para corregir estas tendencias que nos envuelven de sustituir los valores universales por las leyes de mercado  y que vaticinan unos horizontes más que sombríos para el presente y más todavía para las generaciones futuras. Hay que acabar, repito, con el silencio de los que pudiendo hablar, optan por callar...Y esa función nos compete a todos que tengamos conciencia de tales hechos. Plantearse si tal clamor llegará a quienes tienen capacidad de decisión para mejorar las cosas  no tiene sentido porque puede atenazar, más si cabe, nuestras propias convicciones. Dicen que las palabras que no van seguidas de hechos no sirven para nada. De ahí a despreciarlas...hay un buen trecho.

martes, enero 09, 2018


Uno de los objetivos que me he propuesto para este año en lo referente al blog es ir directamente al meollo de la cuestión a tratar y desarrollarla con la mayor brevedad posible. No es fácil, pero hay que intentarlo. La incontinencia verbal hastía... Internet es otro mundo. Procede captar la atención del lector inmediatamente. De no hacerlo así, saltará a otro sitio para saciar su curiosidad. Los párrafos y las oraciones también se deben mantener bajo control. No hay sitio en Internet  para frases largas y ampulosas. Redactar con párrafos y oraciones breves no es más que separar ideas y ordenarlas. Ardua tarea, pero creo que es una manera de manifestar cierta gratitud y cortesía al hipotético lector. Afanarse en este cometido compensa a quien escribe y a quien lee.   Contar banalidades de manera enrevesada está al alcance de cualquiera. Lo difícil es presentar con claridad y concisión lo que resulta complicado, pero vale la pena intentarlo. No prometo ser coherente con este propósito porque...me conozco. 

viernes, diciembre 15, 2017

ADOCTRINAR, ENSEÑAR A PENSAR...




Seguir consignas es sencillo:
basta con dejarse ADOCTRINAR,
especie de práctica educativa
que pretende inculcar valores
y maneras de pensar...impersonales.
El adoctrinamiento es un medio
de control social  no explícito
de manifiesta influencia.
El adoctrinamiento, a diferencia
de la educación bien entendida,
no pretende convertir al sujeto
en individuo autónomo y crítico
con sus propios elementos de juicio.
Más bien, todo lo contrario.
A veces puede llegar al extremo de
utilizar técnicas de lavado de cerebro.
Seguir sus dictados es fácil,
basta con sumarse al gentío compacto
y seguir el camino dictado.
Esta es la única de sus "bondades"
y la posible "razón" de sus éxitos.


Aprender a PENSAR es distinto.
Hay que reflexionar mucho, 
trabajar duro y en soledad;
hay  que buscar argumentos
y evidencias palpables;
hay que tomar decisiones 
y saber sopesar consecuencias;
hay  que relacionar el todo
con las diferentes partes; 
hay que obviar prejuicios
y sopesar influencias;
hay que comparar y contrastar
para llegar a la realidad
sin torticeras manipulaciones;
hay que ser capaz de crear,
de decidir, de argumentar,
de abstraer, de sintetizar y
de formular opiniones;
hay que ser avezado para
cuestionar las propias convicciones y
enfrentarse a las incertidumbres.
Pensar por SÍ MISMO,
arduo y difícil reto...



martes, noviembre 28, 2017

ENTREVISTA A GREGORIO MORÁN: PERIODISTA IMPLACABLE E INDEPENDIENTE




Hace días que estoy dando la tabarra con el conflicto de Cataluña. Se impone una pausa. Y como no tengo nada mejor que contar, me apropio de una entrevista que me ha enviado el Dr. Krapp que vale la pena leer. La publicó ayer PEDRO SIMÓN en el diario EL MUNDO. Gregorio Morán, el entrevistado, es un periodista y escritor provocador nato, pero tiene buena información, es tremendamente agudo  y da la sensación de que es independiente. Todo lo que manifiesta es de "armas tomar" y no deja a "títere con cabeza". Esta manera de ser le ha ocasionado conflictos. El último, ser despedido de La Vanguardia por uno de sus artículos poco complaciente con la Generalitat de Catalunya.

La TV, el fascismo, Cataluña, la CUP, las nuevas tecnologías, Javier Cercás y algunas de sus novelas, Felipe González, Aznar, Rufián, el poder económico, deterioro de la sociedad catalana, Pujol,  servidumbres del periodismo, Oriol Junqueras, corrupción, Cebrián, los Jordis, Sánchez Mazas, Puigdemont, son algunos de los temas que aborda. El de Cataluña, como se ve, es inevitable...


Gregorio Morán (Oviedo, 1947) llega a la cita con su inseparable sombrero, una bufanda marrón, un chaleco, un abrigo, ganas de hablar, pasos lentos, hambre de dulce y un ejemplar de Le Monde enrollado en el bolsillo. Asomando enhiesto como si fuera una pequeña escopeta de papel y saliésemos los dos de caza. Morán, las palabras y la caza. Eso es.

En el salón del escritor y periodista debe de haber una nutrida colección de cabezas que se ha ido cobrando a lo largo de sus libros. Allí donde hay una hagiografía, Morán levanta la escopeta de papel pensando en la taxidermia. La cabeza de Adolfo Suárez. La de Ortega y Gasset. La de García de la Concha. La de Carrillo. La de tantos otros... Acaba de reeditar su Miserias, grandeza y agonía del Partido Comunista de España (Akal) y en esta conversación Morán se cobrará otras piezas.


Como Miguel Hernández, el escritor y periodista afincado en Barcelona -un intelectual que no se calla nada- llega con tres heridas. La de la vida (el problema catalán), la de la muerte (le dio un infarto en julio) y la del amor (La Vanguardia le despidió por un artículo en el que llamaba corrupta a la Generalitat).

Lo primero que quería saber es qué tal está la herida del corazón...

De salud voy bien. Lo que anda mal es lo que rodea la salud. Y eso afecta.

Lo segundo es saber qué tal andan las heridas del alma...

Brrrrr. Unamuno decía aquello de: «El alma, en el almacén...» Pero aquí en Cataluña la situación nos pone a todos al borde de un ataque de nervios. No hay ninguna salida previsible y todo es empeorable... Cuando yo vine a Barcelona, después de tropecientos años en Madrid, era una ciudad tranquila, donde se paseaba, donde se estaba tranquilo y no pasaba nunca nada más de lo que tú pudieras provocar. Sin embargo, en este momento es todo lo contrario. La sociedad se ha tensionado de un modo importante. A mí me echaron del periódico por criticar las instituciones... Hasta el barrio en el que vivo, el Guinardó, donde nació Marsé, se ha convertido en un sitio difícil e insólito. Y no precisamente por la inmigración, sino porque la gente razonable se ha ido. Hay una diáspora real de la inteligencia en Cataluña.

¿A usted qué le ha roto el alma últimamente?
Encontrarte con una sociedad en la que ha salido lo peor de sí misma. Eso te parte el corazón, el alma y el bolsillo. Quien salga una noche por Barcelona lo ve: donde antes había gente a cenar, ahora hay restaurantes desangelados. La gente se ha vuelto más cauta con el dinero. Las relaciones sociales se han deteriorado mucho. Yo tengo, tenía, amigos a los cuales es imposible tratar. Esto en una sociedad mediterránea es insólito... Ese mundo tranquilo con clima benévolo ya no existe. Ahora el clima es hostil. Hay trincheras. Y es muy difícil vivir con trincheras.

Nunca el poder económico tuvo tan embridado a los medios como ahora?

Esto es un problema general de España. Yo no me canso de decir que nosotros tenemos los peores medios de comunicación de Europa Occidental. Lo que queda son los restos del naufragio. La instrumentalización a la que se sometieron los medios de comunicación durante la Transición tuvo unas consecuencias que se están pagando ahora. No hay ninguna empresa que no sea deficitaria. Además, hubo un tiempo en el que a los tiburones de los medios les dio por tener una querida carísima que era la televisión, que les ha arruinado. Sin haber disfrutado de ella. Yo creo que el control de los medios en el caso catalán es más simple y más complejo. Aquí la manipulación es descarnada. TVE es lo que ha sido siempre, una correa de transmisión del poder. Pero hay que reconocer en su honor que tiene unos profesionales que fueron capaces de hacer un documento protestando contra la manipulación de sus jefes. Aquí ocurre lo mismo, pero no hay un grupo de periodistas que haya reaccionado. Es más: una de las cosas más llamativas que me ocurrieron en La Vanguardia en su última época es que los seis miembros del comité de redacción firmaron una carta y se la mandaron al director pidiéndole que censurara mis artículos. Algo que no pasaba ni en el franquismo.

En su caso, ¿qué han intentado que no diga?

Ellos consideraban que mi desdén hacia las instituciones respetables que les pagaban a ellos quedaban afectadas por mi sarcasmo. Aquí la pleitesía de los periodistas con el poder es absoluta desde la época de Pujol. La manipulación del poder en la prensa capitalina, me refiero a Madrid, es considerable, pero no hay que olvidar que Pujol se hacía entrevistas a sí mismo. Escribía las respuestas, pero también las preguntas. Y además titulaba él. En todos los medios que quería. No voy a entrar en detalles porque todos los periodistas están vivos. Y son esos que defienden la libertad de expresión por encima de todas las cosas. Tragaban con eso y con muchísimo más. Además, Pujol decía el día: «Eso lo sacáis en domingo».

¿Hay mucho fascista suelto?

¿A qué llamamos fascista? Fascista es el que no está dispuesto a admitir al otro. Las cosas siguen siendo igual que antes o peores, pero las palabras carecen del significado de antes. Se piensa que un fascista en Cataluña es distinto a un fascista en Oviedo, esto es un error. Un fascista es un fascista aquí y allá, y se caracteriza por la ruptura del consenso democrático. Lo que pasa ahora es que juegan a ver quién es más rápido en sacar el Colt. Si yo te llamo a ti fascista tú ya no me puedes llamar fascista, porque sería una contradicción. Mira, otra de las falacias de la actual situación de Cataluña es eso que dicen los independentistas de «somos pacíficos». Eso lo dice sobre todo Oriol Junqueras, que es como un abad de monasterio antiguo. «Nosotros somos los buenos y ellos son los malos». «Nosotros somos pacíficos y ellos son violentos». Te pueden llenar la boca de flores, pero te ahogan igual. Te lo van embutiendo hasta que no puedes respirar... Como Forcadell, que parece salida de un convento. Esa es la gente que luego te quema.

¿Qué es lo más desconcertante de lo que lleva visto? 

Que el grupo revolucionario más importante de Cataluña, la CUP, se preocupe de pinchar las ruedas de las bicicletas públicas para protestar contra el turismo, es un chiste de Charlie Hebdo. Estos son una panda de impresentables que comen butifarra amb seques [con judías] y se ponen la barretina de vez en cuando o se visten alternativamente. Las palabras carecen ya de sentido: unos revolucionarios que pinchan ruedas y no hay un descojone general. Hacen una asamblea para aprobarlo y todo. Como aquella película de los Monty Phyton que estos no vieron. Estos chavales de la CUP no es que no hayan matado al padre, sino que no han matado ni a la cocinera del padre. Es más bestia: siguen yendo a comer a casa. Porque la escudella que les hace la criada no se la hacen en ninguna parte. Mira, un análisis de una figura como Ada Colau llevaría a consecuencias terribles. La primera y más obvia: estamos en una situación muy compleja provocada por amateurs. Todo es de un amateurismo aplastante. No se valoran las consecuencias de nada.

¿En qué cree usted

Hasta fecha muy reciente creía en los amigos y en una sociedad civilizada. Ahora sólo quiero que me dejen en paz.

¿Dónde están los suyos?

Desde hace muchos años no hay míos. Mi experiencia militante termina el día en que descubro que si ganan los míos [era miembro destacado del PCE], pierdo yo. Entonces me aterrorizaba la idea de que ganaran los que yo conocía muy bien. Que ganen estos entonces del procès, fíjate. Representan la versión 2.0 del carlismo.

Si tuviera que elegir que le llamaran progresista o reaccionario, ¿qué preferiría?

Me producen rechazo ambas etiquetas. He visto tanta gente cruzar la barricada del progresismo a la reacción y (bastante menos) al revés: de la reacción al progresismo... Me siento heredero de los valores de la Ilustración.

¿La fractura interna de Cataluña es tan grande como se dice o se exagera novelescamente desde fuera? 

Es real. No es bueno que esos que nos llaman fascistas y nos insultan y se comportan como totalitarios un día descubran que son totalitarios de verdad. Eso es terrible. Eso es volver a sacar la bicha del nacionalcatolicismo. La xenofobia. El odio al otro... No es lo mismo que te ubiques en un lugar que no es el tuyo a que asumas perfectamente que eres un cabrón xenófobo, un blanco del sur de los EEUU racista y malencarado. ¿Por qué en España no hay funcionado un partido de extrema derecha? Porque la extrema derecha está subsumida en diferentes sitios y, sobre todo, no tiene conciencia de sí misma. Si tú se la das puede ser terrible... Habría que ver lo que están haciendo en Vic. Se ha instalado en la plaza mayor una cárcel con cuatro rejas donde los habitantes pueden sufrir, les dicen, lo mismo que sus líderes políticos. Por horas. Como en una atracción. Les animan a hacerlo. Tienen un timbre para el socorro por si alguien se siente mal, eso sí... Hay que estar dos horas para que den el jubileo. Esto es otro chiste de los Monty Phyton. Una gilipollez reaccionaria. Vamos a flagelarnos como un catolicón. Como un autocastigo. Como en la Inquisición.

¿Todo comenzó cuando empezaron a tocarle los cojones a Pujol?

Ellos piensan que el PP es un partido corrupto, pero Convergencia no... La idea de Franco es que él había hecho mucho por España y era lógico que él se quedara con algo. Pues estos igual. Lo que ha pasado aquí es una responsabilidad en primer lugar de la clase política española. A Pujol le bailan el agua primero Felipe González y luego Aznar. No hay que olvidar que Aznar quita la mili porque se lo piden CiU y PNV. Cuando Pujol sale al balcón de la Generalitat y dice aquello de «a partir de ahora seremos nosotros los que hablaremos de honor y dignidad», él ya tiene el botín. Y lo que está haciendo es agrandar el botín. Lo del Caso Palau fue muy bestia. Como en El Padrino, todos en torno a una mesa, reunidos para repartírselo todo. Garantizando su supervivencia. Porque el Padrino repartía entre sus tropecientos hijos. El Caso Palau es el retrato de esa sociedad, cuyo único adversario hace la revolución pinchando la rueda de las bicicletas. 

Usted ha escrito sobre el Movimiento Nacional de Cataluña y sus medios. Imagino que usted también percibe esto en Madrid. Por ser justos.

Sí. Pero que yo sepa no hay ningún empresario vinculado al PP que haga patriotismo; hacen negocios sin más hostias. Aquí es la desvergüenza de además decir que están haciendo patria. Hay que ser jeta. Eso te da una buena conciencia que de la otra manera no tienes. Aquí, en Cataluña, si no piabas, pillabas.

¿Usted pio?

Pie.

Y no pilló.

No pillé... Aquí varios periodistas se marcharon. Otros están en el dique seco. Y luego están los comederos. Los hay en Madrid, en Valencia, en todas partes. Y aquí en Barcelona, periodísticamente, es un comedero permanente. El Ara, el Punt Diari... Vete a un hospital y mira los fajos de periódicos que hay por la mañana. Los que se regalan a la gente. Subvenciones que se dan en función de lo que imprimes. Así tiran con pólvora de rey. Tu dinero y el mío. 

¿Cree que están en la cárcel todo los que son? [Se come una pasta y tarda en contestar. Niega con la cabeza] ¿Son todos los que están? [Sigue masticando. Asiente].

[Traga al fin] Para que estén en la cárcel todos los que son se necesita una revolución. No pinchar ruedas.

Y por si faltaba algo ahora tenemos a los rusos.

Es como un tebeo de Mortadelo y Filemón. Un remake de Ibáñez: los rusos apoyando el carlismo, Assange diciendo boberías, en fin... De fondo está la liquidación de la izquierda, que en el fondo es una automutilación. El momento en que se vende por un plato de lentejas. Pero ojo, se vende por un plato de lentejas con chorizo, con jamón... Hubo un desplazamiento clarísimo hacia quien tenía el poder. Había quien estábamos en la política por razones éticas. Y había otros que estaban por el poder. En el caso de Cataluña el que concedía el aval del poder era Pujol. Rosa María Sardá, por ejemplo, ha hecho un gesto de un valor temerario: devolver la medalla de la Generalitat. La letra pequeña es muy divertida. El único premio que merece la pena en España es que te den la Cruz de San Jordi [sarcástico]. Porque aunque no está dotado, creo, te pagan las esquelas cuando te mueres... Tus hijos no tienen que soltar un puto duro. Pues bien: la Sardá ha incidido especialmente en que no quiere esquelas.

¿Algún pero con la tecnología?

Llego tarde. Mi mujer me lleva cosas. Yo no tengo móvil y ella sí. Esas cosas. Para mí el ordenador no es más que una sofisticada máquina de escribir. Pero sí te diré algo con respecto al periodismo: el futuro está en los digitales. Pero el poder está en el papel. Por lo tanto el que controla el papel controla los digitales y a la opinión pública.

¿Al final le suenan a lo mismo los jóvenes políticos?

No. No creo que sea comparable un Rufián a un Pablo Iglesias, por ejemplo. No se parecen en nada, ni en la formación, ni en la forma de actuar... Rufián es un quinqui llegado a la política. Lo cual demuestra que la política puede reciclar a un quinqui. No está mal. Eso lo hemos conseguido entre todos... Iglesias es otra cosa. Podemos tiene la dificultad del nacimiento: es el primer grupo político que nace de un departamento universitario. Y eso marca para bien y para mal. Con él tengo una buena relación. ¿Qué une a Levy, Rufián, Errejón, Rivera, Iglesias, Rufián? Cierto amateurismo.

¿Qué proyecto político le ilusiona a usted más?

Ninguno.

¿Ha votado en las últimas elecciones?

No. Llevo tanto sin votar... Después de votar a Tierno para la Alcaldía no volví a votar. A mí en los referéndums del franquismo me decían: «Bueno, pues si quieres vota no, pero vota». Y yo: «No quiero votar no. No quiero votar. Y punto».

Se acaba de reeditar su clásico sobre el PCE. ¿Queda algo del comunista que fue?

La experiencia. La lucha contra la dictadura [se come otra pasta]. Semprún me decía: «Gregorio, hubo una conspiración de silencio contra tu libro cuando salió». Y yo: «Qué mas hubiese querido yo. Lo que pasó es que cuando salió no le interesaba nadie».

En 'Anatomía de un instante', Cercas habla de la ética de la traición. De cómo la Transición fue posible gracias a una triple ética de la traición: la traición de Carrillo al PCE, la de Suárez al Movimiento y la de Gutiérrez Mellado al Ejército. ¿Cómo lo ve usted?

Cercas tiene la capacidad de escribir sobre lo que no sabe. En Soldados de Salamina su imagen de Sánchez Mazas está absolutamente equivocada. Si uno se inventa un personaje se lo inventa, pero no puede suplirlo por uno de carne y hueso. Sánchez Mazas era un fascista sin dudas. Lo decían hasta sus hijos, que le conocían bastante mejor que yo. Eso de la ética de la traición de Cercas me parece una parida. Es como si hubiera dos elementos: ¿qué es lo contrario de la traición?, ¿la fidelidad? ¿a qué? ¿Cuál era la fidelidad de Carrillo, de Suárez o de Gutiérrez Mellado? El poder. Establecer un juicio ético diciendo qué buenos fueron estos que traicionaron... Ninguno de estos se traicionó a sí mismo. Al contrario. Hay una coherencia brutal. El poder. Esto de las tres traiciones suena a bolero.

Detrás de una versión oficial, siempre hay una perversión extraoficial.

Están muy buenas estas pastas, eh... [Coge otra] Sánchez Mazas es único. Pero la ignorancia de Cercas es tal que le pone como dudando... Pero Mazas no dudó nunca. De nada. Era un fascista de tal envergadura que, en el año 65, si la memoria no me falla, visita al Caudillo para decirle que la pena que le ha puesto a su hijo es demasiado leve. Es un canalla. Cercas se atreve a hacer esto con Mazas, no se atreve a hacerlo con Goebbels.

¿Qué le sugiere toda esa gente que está tratando de buscar los restos de sus ancestros de la Guerra Civil?

Fíjese que esta batalla la han dado los nietos, no sus padres. Eso significa que hay una generación castrada. La que va entre los heróicos luchadores por la República y sus nietos, que son gente de honor y dignidad. Con Felipe González se podría haber conseguido, ¿no? Pero no hubo entonces ninguna presión social.

¿Qué opinión tiene de Felipe González, por cierto?

Es un personaje. Cada vez me interesa más. Como para hacer algo. Ha mejorado con el tiempo. A diferencia de Aznar, que ha perdido.

¿Rajoy es un poco el portero que nunca se tira cuando le lanzan el penalti?

Sí. Y las para. No es una inacción que yo atribuya al gallego. Sino al registrador de la propiedad. Un registrador registra. Sabe lo que valen las cosas. Pero es de una lentitud exasperante. No para los que no le votamos ni le votaremos. Sino incluso para los afines. 

En 'El cura y los mandarines' usted ajusta cuentas con la cultura y específicamente con la RAE. ¿Por qué le molestó tanto a Víctor García de la Concha

Conocí a García de la Concha cuando yo llevaba pantalón corto, en Oviedo. Con 10 años. Él era el magistral de la catedral... García de la Concha es un hombre que ha hecho ganar muchísimo dinero a Planeta. Y eso tiene mucho mérito. La Academia es una logia. Y lo demuestra el hecho de que se incorpore la vez a Cebrián y a Anson: esos equilibrios de logia... Pero claro, García de la Concha fue el que decidió que fuera Planeta el que editara y distribuyera el diccionario de la RAE. Que son millones de ejemplares... En mi libro no llegué a llamarle idiota, pero casi. Es un personaje de una ignorancia absoluta. De alguna manera hizo suya una tesis doctoral que no era suya. Toda su vida es una trampa. Ahora dice que no fue cura, pero si te vi yo...

Si yo le digo Cebrián, ¿la primera palabra que le sale es académico?

No. Cualquiera menos esa. Cebrián quedará como uno de esos personajes que representa la transición de la nada a la miseria más absoluta.

¿Puigdemont?

En otra situación sería un personaje divertido. Él es alcalde de Gerona por corrimiento de escala. Nada más.

¿Los Jordis?

Es una pena que no canten. Harían algo interesante. Un dúo con futuro. Como Los del Río.

¿Pedro Sánchez?
No me parece creíble. Hay una fragilidad en el personaje. Necesita tiempo para que se consolide.

¿La vicepresidenta Soraya?

Se está haciendo con el poder. Estoy convencido de que nunca nadie la consideró como un adversario peligroso. Esto suele ocurrir: cuando descubres que tu adversario es peligroso ya es demasiado tarde.

¿Conde de Godó?

No le conozco. No he hablado con él en mi vida. Tomara o no tomara la decisión de echarme, él la avaló.

¿Le han llegado a llamar algo por la calle?

[Mastica una pasta. La última] Por mi carácter, por tener fama de tener mala leche, posiblemente justificada, la gente te aborda en paralelo: «Mira, ahí va ese hijo de puta». Para que lo oigas. Pero tú no tienes por qué darte por aludido. Gente que te dice: «¿Por qué odias tanto a Cataluña?». Yo les digo que soy catalán voluntario y que ellos ni siquiera optaron. Con lo cual lo mío tiene más mérito. También te diré que hay más personas que te paran amablemente y te dicen: «Le leía. Aunque no siempre estaba de acuerdo con sus artículos». A estos les digo: «Me pasa a mí lo mismo».



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