Además de cierto grado de
apatía, la principal causa de mi exigua presencia en el entorno bloguero ha
sido la operación de cataratas que me hicieron los pasados 21 y 28 de octubre.
Fue más gratificante visitar en su día las del Niágara y del Iguazú, pero todo
lo que tiene un desenlace feliz se da por bueno.Y es el caso...Creo que puede ser
interesante compartir esta experiencia por si algún día – ojalá no – os toca
pasar por este trance...
Las cataratas se venían
gestando desde hace tiempo. La visión, sobre todo en mi ojo derecho, iba
tornándose turbia, borrosa, tenue y las luces aparecían con halos destellantes.
Los colores iban palideciendo y amarilleando. El deterioro de la visión era
especialmente manifiesto por la noche o con luz brillante. A veces tenía la
sensación de estar viendo a través de una neblina o de una ventana empañada.
Todos estos síntomas se venían gestando y manifestando con una lentitud
pasmosa, pero sin estancamiento ni regresión alguna...Lo aparentemente
paradójico es que en la misma medida que progresaba ese deterioro para ver de
lejos, mejoraba la visión cercana...
Hace un año, cuando me
revisaron la vista para renovar el
carnet de conducir, pasé la prueba muy justito y gracias a que suman la visión
de los dos ojos. La intervención quirúrgica, desde ese momento, se hacía un
tanto ineludible...Como es bien sabido, las cataratas vienen siendo
históricamente la mayor causa de pérdida de visión en todo el mundo.
Afortunadamente hoy son uno de los trastornos menos graves del ojo porque en casi
todos los casos – como mínimo, un 95 % - la cirugía puede restablecer la vista
perdida...
La curiosidad me empujo a
buscar alguna operación de cataratas en You Tube y para mi desgracia, la
encontré. Craso error. Me afectó tanto la visión de semejante grabación en
directo que me tentó postergar la intervención... La que os propongo al final es
muy esquemática, pedagógica y asumible hasta para espíritus muy sensibles...
La
intervención fue muy simple: tras hacer una incisión muy pequeña y romper el cristalino con una sonda
(facoemulsificación) de ultrasonidos, extrajeron los pedacitos mediante una
especie de "aspiradora" y a continuación se implantó la lente intraocular
artificial (LIA) en la cápsula vacía
donde se hallaba el cristalino natural.
En mi caso concreto, la lente implantada estaba graduada para eliminar o
reducir la miopía que vengo padeciendo desde tiempos pretéritos.
Durante la intervención
del segundo ojo, que no duró más de 20 minutos, pude dialogar con el cirujano y
con el anestesista sobre el proceso operatorio. Totalmente relajado por efecto
del sedante y con anestesia local, pude seguir las distintas fases de la
intervención con una tranquilidad casi placentera. La intervención de cataratas es un
procedimiento de cirugía menor, lo cual significa que lo normal es pasar
simplemente unas horas en el ambulatorio.
Al día siguiente de la
operación fui al consultorio por la mañana para sacarme el parche y revisarme. La visión fue
de menos a más y por la tarde veía de lejos con tanta nitidez como no recuerdo haber visto en
toda mi vida. Durante un mes, tras el proceso operatorio, hay que sufrir la
pertinaz lluvia de gotas oftálmicas de antibiótico para prevenir la infección y
tratar la inflamación. De cerca, sin embargo, tengo las dificultades típicas de
la vista cansada. Esto de hacerse mayor supone un peaje cada vez más oneroso...
Dentro de dos semanas
volveré a graduarme la vista y la previsión es que necesitaré gafas para
corregir algo de astigmatismo que también tengo y para leer...No me importa. De momento, y no
es poco, ya he saboreado la gozada de conducir de noche sin gafas, sin destellos deslumbrantes y sin las inseguridades que me venían atenazando últimamente.
Esta es la grabación que
mencioné antes:
