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lunes, julio 13, 2009

CUEVAS TROGLODITAS DE MATMATA (Túnez)


La cueva se ha venido utilizando desde los albores de la humanidad por grupos de población que aprovechaban las condiciones del medio natural en el que directamente excavaban su vivienda.

Las llamadas viviendas trogloditas están excavadas en los montes de Matmata (Túnez) Se trata de pozos cuadrados o circulares de hasta diez metros de profundidad que conducen a un patio central al que dan las distintas dependencias: cocina, habitaciones, graneros... El objetivo es la isotermia, una temperatura estable durante todo el año. Como si fuesen, lo que hoy llamamos, edificios inteligentes, pero naturales, sin artilugios tecnológicos, y que existen ya desde hace siglos en pleno desierto del Sahara y en otras latitudes. Las habitaciones son amplias, encaladas y el techo en forma de bóveda. Algunas familias las muestran a los turistas a cambio de algunos dinares. Los habitantes de esta zona son mayoritariamente bereberes. En todas las casas, en la puerta, tienen pintada la mano de Fátima y algún animal, generalmente peces, para protegerse del “mal de ojo”. Aunque la sequía es lo que caracteriza a esta comarca, años atrás varias de estas viviendas sufrieron inundaciones por causa de unas lluvias un tanto torrenciales.
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Estas viviendas pasan desapercibidas y el entorno en que se hallan es como un paisaje lunar, motivo por el que fue elegido para rodar los exteriores de la película "La Guerra de la Galaxias". En algunas de ellas se han enclavado algún restaurante y hasta un recinto hotelero.

No hay necesidad de visitar Túnez con el objetivo de descubrir esta modalidad de vivienda troglodita. En la ciudad de Granada (España) las cuevas habitadas se localizan al este del casco urbano, dando lugar a los barrios trogloditas de Sacromonte, S. Miguel, Barranco de la Zorra, Cuevas del Beiro, etc. que, en su día, formaban un grupo reducido y muy miserable. Tras varias décadas de deterioro, en los últimos años se han revalorizado algunas de ellas, sobre todo en el Sacromonte granadino, siendo utilizadas para uso residencial turístico. En algunas también se celebran espectáculos de flamenco.



miércoles, julio 08, 2009

CARTAGO: Muerte, destrucción y sal

Baños de Antonino sobre los restos de Cartago

El turista nostálgico, como es mi caso, aun a sabiendas de que las “huellas” de la cultura cartaginense son prácticamente inexistentes, se sorprende pesaroso cuando comprueba por sí mismo la rotunda escasez, por no decir muestra testimonial o nimiedad, de las mismas. Afortunadamente, Túnez posee otras poderosas razones para ser visitado, pero el que polarice su atención en los restos de la cultura cartaginense sólo encontrará múltiples legajos de la historia de su existencia marcada por el odio hacia Roma y las míticas guerras púnicas que mantuvieron incesantemente y algunas piedras recicladas para menesteres que dieran gloria a sus verdugos: romanos y árabes.

“Delenda est Cartago” (“Cartago debe ser destruida”). Catón solía terminar todos sus discursos con estra frase allá por el año 150 a.C. No se trataba de vencerla. Se trataba de destruirla, de arrasarla, de borrarla de la faz de la Tierra para siempre, sus piedras, sus ciudadanos, e incluso su recuerdo debía desaparecer. Y el punto de vista de Catón era suscrito por buena parte de los romanos. Roma odiaba a Cartago. Pero Cartago también odiaba a Roma como jamás en toda la Historia dos naciones se han odiado. Los ciudadanos de ambas urbes, dueñas ambas de extensos territorios más allá de sus muros, creían firmemente que merecía la pena que su ciudad se hundiera en el infierno si conseguía arrastrar a la otra con ellos. No había rivalidad o enemistad. Había un odio irracional cuyos ecos aún nos llegan nítidos tras más de 2000 años
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Palació presidencial junto a las ruinas de Cartago

Catón no vivió para verlo, pero Cartago, capital de la nación púnica, fue arrasada con una minuciosidad tal que los arqueólogos sólo han conseguido encontrar pequeños restos de lo que antaño fuera la mayor y más rica ciudad del Mediterráneo. Los magníficos edificios fueron primero incendiados, luego demolidos y para finalizar la tarea sus cimientos fueron arrancados. Habían sido necesarias tres guerras púnicas para que Roma pudiera vencer a Cartago y sobre sus restos empezara a construir una nueva ciudad para el imperio.

Cártago, convertido en un páramo por los romanos, fue sembrado con sal para que nada volviera a crecer allí y cualquier resto de la esplendorosa cultura cartaginesa fue perseguido y exterminado. Incluso quisieron borrarla del Libro de la Historia...

"A fuego había sido creada... A fuego fue destruida"

Trascurrieron ochocientos años desde la primera destrucción de Cartago hasta que los árabes, luego de varias batallas contra los bizantinos, echaran abajo la vastísima ciudad. Una vez más Cartago fue brutalmente demolida, pero esta vez los árabes no usaron la tierra de la disputa sino sólo las piedras, para fundar, unos kilómetros hacia el sur, la nueva ciudad de Túnez y para erigir la majestuosa mezquita de Kairouán, el cuarto sitio de peregrinaje más importante del Islam


Mezquita de Kairouán

Pero ya no hay que temer al poder romano, porque en 1985, luego de 1200 años sin guerras, los alcaldes de Roma y Túnez firmaron el simbólico decreto que puso oficialmente fin a la rivalidad. Me pregunto por el origen genético y racial del alcalde de Túnez...

Hoy el pasado romano es claramente visible en los Baños de Antonino o las cisternas romanas y las ruinas de casas púnicas han aparecido en los alrededores de la Catedral de San Luis, mientras el presente de Cartago son modernas mansiones de la clase pudiente tunecina, rodeadas de vegetación con vistas al mar y el palacio presidencial vedado a los fotógrafos, aunque alguno puede disparar su cámara digital de forma furtiva y precipitada.

BIBLIOGRAFÍA:
Goldsworthy, A. (2002) Las guerras púnicas. Barcelona: Ariel.
Gracia Alonso, F. (2006) Roma, Cartago, Íberos y Celtíberos. Barcelona: Ariel.
Mira Guardiola, M.A. (2000) Cartago contra Roma. Las guerras púnicas. Madrid: Aldebarán Ediciones
José I. Lago, CARTHAGO

martes, julio 07, 2009

SINGULARIDADES DE TÚNEZ


Un narghile (o una narguila) es una pipa de agua tradicional para fumar. También se le conoce como cachimba, hookah, narguile, shisha o kalyan. Se usa principalmente en el Norte de África, desde Marruecos hasta Egipto. Elige un sabor y chupa con fruición. Después me explicas tus sensaciones...



Muchas puertas exteriores en Irán tienen dos aldabas. En Túnez, sin embargo, acostumbran a tener tres. ¿Qué función pueden desempeñar cada una de ellas? (Abstenerse de responder los que ya habéis estado en este país. ¿eh?)


Bañista musulmana en las piscinas del Hotel “LELLA BAYA” de Hammamet (Túnez): ¿Qué piensas de esta imagen y qué imaginas que pensará ella de los demás bañistas con atuendos tan dispares?


En Túnez – lo mismo podríamos decir de otros países, Cuba, Corea del Norte... – abundan las grandes pancartas públicas con la efigie de su presidente, Ben Alí, ¿Se puede hacer alguna lectura de esta especie de culto a la personalidad?

sábado, julio 04, 2009

SIDI BOU SAID: EL CIELO EN LA COSTA TUNECINA


Vista del mar verdeazulado desde lo alto de Sidi Bou Said

Calle principal

En lo alto de un acantilado que domina el Golfo de Túnez, a pocos kilómetros de Cartago, se alza el bello pueblo de Sidi Bou Said. Un lugar que parece haberse desprendido del cielo. Un pueblo en el que reina majestuoso el color AZUL, envuelto por una mágica luminosidad. La vista sobre el mar con su gama verdeazulada le da una placidez llena de armonía. El blanco de las fachadas, el verde de algunas palmeras, jazmines, buganvillas y mimosas que asoman curiosas sobre las tapias de los jardines y el olor dulzón y penetrante que se desprende de las mismas, así como el añil de sus puertas y ventanales con celosías cuajadas de flores completan esta exposición de vivos contrastes cromáticos. Todo este conjunto fascina y seduce por la magia que desprende.

El pueblo, considerado santo por los musulmanes, se ha convertido en un lugar frecuentado por artistas, músicos, poetas y escritores. Es también visita obligada para turistas. Y está considerada como la gran joya árabe-andalusí. El aroma de la empinada calle principal y más aún el de sus aledañas sabe a jazmín, a miel, a menta a canela y a cuero repujado de camello. Alguna chilaba, casquete tunecino y el haik que cubre la cabeza de escasas mujeres mayores nos recuerdan que estamos en un país magrebí, pero mucho más europeizado que los vecinos Argelia y Libia.

La espina dorsal de Sidi Bou Said son sólo dos calles y unos cuantos callejones sin salida. Unas y otros están adoquinados, empinados y resultan tortuosos de caminar por el sol generoso que se cierne sobre nuestros hombros. Las escasas calles, en sus vueltas y revueltas por las esquinas, están limpias y muy cuidadas. Virtudes éstas que no abundan en el conjunto del país tunecino. A ambos lados de la calle principal, docenas de tiendas de todo tipo, bazares y pequeños talleres, donde se puede ver a los artesanos trabajar el grabado y el repujado de platos y objetos de cobre y latón. Las inconfundibles jaulas de todos los tamaños abundan por doquier. Los vendedores llaman la atención de los turistas preguntando por su nacionalidad para utilizar la lengua que les corresponda. Son políglotas avezados en el arte del regateo, práctica habitual en las transacciones comerciales no siempre aceptadas de buen grado por los europeos de piel más sonrosada y blanquecina. Tras confesar a un vendedor nuestra nacionalidad “blaugrana”, acabamos comprando tres reproducciones en miniatura de sus famosas puertas. El regateo ha sido arduo y tras ser tachados de catalanes agarrados llegamos a pensar ingenuamente que hemos hecho una buena compra. Al día siguiente, en una tienda de precio fijo de Hammamet, hallaremos las mismas puertecitas-espejo por la mitad de dinares tunecinos que pagamos en Sidi Bou Said.

Café “El-Alia”

El café “El-Alia”, llamado por los colonizadores franceses "Café des Nanttes" (según leo en la Guía) se encuentra en la calle principal y se le reconoce, a falta de cartel, por el acceso en forma de escalera con terracitas exteriores. Está decorado con esteras, predominan los colores verdes y rojos de las columnas y techos. Mesas bajitas alrededor del salón y en el centro una de mayor tamaño con una gran vasija de metal. Nos acomodamos en la terraza todavía desierta y desde donde se tiene una panorámica privilegiada de todo el pueblo y las azoteas encaladas de las casas. La cámara digital echa chispas de tanto trajín... Tomamos el consabido té con piñones y menta. Del interior sale un olor de tabaco aromático de la pipas de agua o “shishas”. Leo en la fuente mencionada que en este café se celebraron tertulias de escritores como Simone de Beauvier, Jean-Paul Sartre, Oscar Wilde, André Gidé, Maupassant, y también de pintores y arquitectos de renombre universal. Detrás del café se vislumbra el minarete enhiesto e inmaculado de la Mezquita y un mausoleo de un personaje que dio nombre a esta localidad.

Las puertas o portones, también pintados de azul, claveteados de negro, al igual que las tres aldabas y cerraduras, con sus diseños geométricos sobre la madera constituyen el santo y seña de esta bella localidad. El azul, color de la buena suerte en el mundo musulmán es la peculiaridad cromática que da identidad propia y singular a este hermoso rincón mediterráneo.

Una pareja de jovnes ¿autóctonos? se levanta presurosa cuando perciben la amenaza de nuestra cámara digital

En el pasado remoto pudo haber en este enclave un faro ¿púnico?, que acabaría siendo enterrado por la civilización romana para acabar convirtiéndose en una especie de fortín que protegía esta costa africana.

Al finalizar la visita, tras esquivar a vendedores que no llegan a la impertinencia de otros, nos encontramos con compañeros de viaje que han optado por el otro café tan famoso o más que el “El-Alia”. Se trata del Chaabane”, colgado sobre el acantilado a la salida de la población, que ofrece unas vistas espléndidas sobre la costa de Cartago. Cuando comentamos las mutuas experiencias, parecemos exagerar las virtudes de uno y otro como si de una competición cafetil se tratase...

LA BELLEZA

La belleza es un chispazo que te alegra o ensancha el corazón, que te hace sonreír sin darte cuenta. Puede ser una puesta de sol increíble o...

VANESSA INCONTRADA: Hija de padre italiano y madre española: Nacida en Barcelona. Rostro del Año

VANESSA INCONTRADA: Hija de padre italiano y madre española: Nacida en Barcelona. Rostro del Año
LLEGAR HASTA EL FINAL TIENE PREMIO

De ANGIE para LUIS ANTONIO

"Haikuquero es
el beso que se entrega
cuando hay querer".