El título se inspira en "Las trompetas (cornetas) del Apocalipsis"
“El País” de ayer (12-XII-2010) publicaba unas páginas de un libro que saldrá a la venta el próximo día 15, titulado “Los cornetas del Apocalipsis” del periodista José Mª Izquierdo, colaborador de dicha publicación y de las cadenas “Cuatro” y “CNN+”. Aunque he leído alguno de sus artículos, no lo conozco a fondo y por eso recabo información. Aterrizo por error en “Libertad digital” y veo que lo ponen a parir por su blog y esto ya me supone un aval para interesarme , pues el mismo autor lo describe de esta guisa: “El catavenenos probaba la comida para sus señores, fueran Agripina o cualquiera de los Borgia, y les informaba: ojo, aquí puede haber cicuta (o cianuro, o belladona). El autor de este blog asume esta profesión de riesgo y se sumerge en lo más profundo de la derecha española, tan vociferante y venenosa. El catador, ya inmunizado por la ingestión de dosis homeopáticas a lo largo de sus muchos años, se limitará a descubrirles una muestra del sapo o la culebra, y simplemente les advertirá de los graves daños que puede comportar para su equilibrio sicológico la lectura completa de tal o cual artículo. La decisión, enteramente suya”.
El libro al que hacía referencia al inicio de esta entrada, como señala Izquierdo, “nace como una continuación, ampliada y corregida de aquellos jinetes que publicó EL PAÍS en los cinco domingos de agosto de 2010”. Retrata a Alfonso Ussía, Carlos Dávila, Pío Moa, César Vidal, Federico Jiménez Losantos, Fernando Sánchez Dragó, Hermann Tertsch, Juan Manuel de Prada, Antonio Burgos e Isabel San Sebastián.
Un capítulo de este libro se titula: “Sánchez Dragó, un taoista vestido de azul”, que como bien es sabido se autodefine como "anarquista de derechas", se considera un picha brava, "siempre he follado lo que me ha dado la gana ¡muchísimo!", y vive postrado a los pies de Esperanza Aguirre (la "thatcher" de España), "impecable e implacable inteligencia política" que será "la primera mujer en presidir el Gobierno de España", tras defenestrar a Rajoy y Gallardón por pecar de socialdemócratas. No son pocas las lindezas que se podrían citar de este inefable escritor que recoge este artículo, pero voy a obviar las que hacen referencia a su afición por las “lolitas japonesas” que ya protagonizaron titulares en los medios recientemente.
Sánchez Dragó, además de su tierno afecto por las "bollicao de buena factura" y propagandista del medicamento de milagros afrodisíacos, “Cialis", del que se considera adicto y que recomienda a los que ya tienen cierta edad, también se confiesa enamorado de Sarah Palin y bebe los vientos por Ana Botella. Por supuesto, Aznar, “un hombre capaz de jugar al pádel, de leer a Borges y de ir al teatro mientras capea tempestades o lo que se tercie con las zapatillas plantadas en la boca de riego de la pupila del ojo del tifón de la res publica" y Berlusconi, “único líder europeo que no es clónico ni lúgubre y que, en vez de pastelear, gobierna”, son los “nambarguan” de la política europea. Tampoco tiene desperdicio su concepto de la democracia:
"Mi voto no vale lo mismo que el de quienes ven los programas de telebasura. Deben votar solo los ciudadanos, no los súbditos". Y abunda en su opinión: "No es lo mismo el tam-tam de una tribu africana, que la Novena Sinfonía de Beethoven, ni un grabado celta que las Meninas de Velázquez".
Así como el PP, ante la crisis que estamos padeciendo, no muestra sus cartas por razones harto conocidas, Sánchez Dragó, que no tiene pelos en la lengua, lo tiene más que claro, además de privatizar todo lo público... considera que fuera del capitalismo, rectamente interpretado, no existe salvación para nadie ni sin mercado libre hay libertad que valga.
"Los ricos, por su perspicacia e iniciativa, merecen un premio; los pobres, un castigo fiscal, ligero, para que espabilen''
Dicen que con el tiempo dulcificamos los recuerdos del pasado. Sánchez Dragó, que siempre presume de haberse enfrentado al franquismo, recuerda aquella época de esta guisa:
“Mis recuerdos lo son de un país abierto, alegre, divertido y más libre, en lo menudo, que el de ahora. Basta de mentiras. No reabra trincheras. No dé vivas a la República, que lo fue de infamia".
Decididamente, Sánchez Dragó ya ha encontrado la horma de su zapato y no da más tumbos de una ideología a otra, porque las cosas por fin están más que claras:
"No puedo ser de izquierdas porque es una secta del cristianismo, ya que recoge la más delirante idea que jamás se haya formulado: el igualitarismo".
Algunas otras opiniones relacionadas con la política: emigración, euro, oenegés, Zapatero, etc. no se libran de sus desafueros a cual más chusco y altisonante.
CONCLUSIÓN: No descartaría que este libro resulte atractivo tanto a partidarios que disfrutarán con las perlas ideológicas que manifiestan sus protagonistas como a los detractores – entre los que me encuentro – que confirmarán el porqué de sus distancias de tamaña fauna. En cualquier caso quiero hacer constar que nada más lejos de mi ánimo que el de publicitar este libro. De Sánchez Dragó me dejó buen recuerdo el programa Encuentros con las letras (1979-1980) y del único libro que compré de él, Gárgoris y Habidis, no puedo opinar porque sigue durmiendo el sueño de ¿los justos?
Artículo completo de “El País”:
http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Sanchez/Drago/taoista/vestido/azul/elpepusocdmg/20101212elpdmgrep_6/Tes