
La primera noticia que recibo en este sábado otoñal hace referencia a la muerte de Fidel Castro. En el año 2006 dejó el poder en manos de su hermano Raúl Castro. Desde entonces, sus apariciones públicas han sido esporádicas y las noticias sobre su salud, confusas. Descanse en paz. Para unos, este personaje era y seguirá siendo una leyenda y un mito. Para otros, un dictador. Yo estuve entre los primeros durante bastantes años. Luego llegaban noticias de todos los colores de aquel entrañable país. En 2004 tuve oportunidad de visitar Cuba y vivir la realidad en primera persona. Lo que me temía, se confirmó: Cuba vivía bajo un régimen dictatorial de la peor especie. No ignoro los logros: educación (se alfabetiza, pero no se permite pensar), sanidad para todos (pero carente de los recursos más básicos), techo (aunque se caiga encima), trabajo (con salarios tan misérrimos que obligan al trapicheo para sobrevivir)..., pero me reitero en lo manifestado. No tengo la menor duda de que ahora, y como siempre, unos lo santificarán y llorarán y otros brindarán y lo demonizarán. Suele ocurrir eso con los muertos singulares...(En esta bitácora he dedicado 16 entradas a este tema. Esta es una de ellas...)
1.- CUBA, HOY: Mojito peleón de ron añejo con barbita de cabrerasinfantes difuntos y caña de azúcar moreno de bigotes de soledades seculares.
En junio de 2004 pude ver cumplido un sueño largamente anhelado: viajar a Cuba. De esta visita me han quedado muchos recuerdos de vivencias únicas con sabores intensos y agridulces; con temores confirmados; con sones de trovas, boleros, salsa de fiesta y de goznes chirriantes de celdas de insumisos; con luces caribeñas, con sombras y apagones programados; en la Habana Vieja, mansiones coloniales en ruinas y algunas milagrosas restauraciones; con negocios y comercio en El Vedado en torno al hotel Habana Libre y las libertades y los negocios vedados en el resto de la isla; en el largo y húmedo Malecón, ron añejo de Santiago en vasos de plástico y mojitos peleones; logros científicos, sanitarios, deportivos y culturales, pero con democracias ausentes y fronteras selladas; quinceañeras virginales exhibidas con orgullo en descapotables de alquiler y mulatas cimbreantes y obsequiosas, uniformes escolares primorosos y cuadernos con hojas usadas, lápices sin punta y pupitres trasnochados; tiendas para dólares yanquis y racionamientos florecidos para pesos locales y mugrientos; congris sabrosos en paladares entrañables, barra libre en varaderos para turistas con euros y arroz con fríjoles escasos en cocinas nativas con la luz intermitente y ventiladores perezosos; "grammas" con pocos gramos de información; cedeerres chismosos; consignas victoriosas; barbudos con boina estrellada, libertades castradas y castros locuaces -admirados ayer- en chándal de marca camuflado de mercadillo; coches remendados y guaguas desguazadas; valles de lágrimas intuidas y mogotes ostentosos, y sobre todo, incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica...Eso, con muchísimo más y mejor, es...CUBA.
2.- ASALTO A MONCADA: Fracaso victorioso de un inicio de Revolución que seguirá pendiente.
El 10 de marzo de 1952, Batista encabeza un golpe de Estado abriendo un período de siete años de sangrienta represión. El 26 de julio de 1953, hace ahora 54 años, un grupo de aproximadamente 130 jóvenes revolucionarios, agrupados en torno a Fidel, asaltan el Cuartel de Moncada, en Santiago de Cuba, con el fin de desencadenar un movimiento social que propiciase el fin de la dictadura. Aunque acabó en la muerte y el fusilamiento de la mayoría de sus participantes, en muchos casos tras salvajes torturas, y en el encarcelamiento de los supervivientes (entre ellos Fidel y su hermano Raúl), el asalto tuvo un enorme papel propagandístico y la figura de Fidel pasó a ser muy conocida. Los dramáticos problemas que Fidel expuso en su histórico alegato, ante el Tribunal que lo juzgó por el asalto al Cuartel Moncada, fueron las pruebas más que elocuentes de la necesidad que tenía el país de realizar un cambio a fondo de su estructura social, económica y política. El Tribunal impuso a Fidel Castro la pena de 15 años de prisión que habría de cumplir en el presidio "Modelo" de Isla de Pinos donde ya se hallaban muchos de sus compañeros de lucha. La fuerte campaña internacional por la liberación de los encarcelados de Moncada, unido a la necesidad de la dictadura de Batista de dar una imagen de normalidad, propicia su liberación dos años después, tras la que Fidel se exilia a México y funda el Movimiento 26 de Julio.
Después del triunfo de la revolución en 1959, el Moncada fue convertido en una ciudad escolar que tomó el nombre de "Ciudad Escolar 26 de julio" y un espacio de ella se dedicó a Museo sobre los hechos relacionados con el asalto. La visita a este cuartel – hoy, escuela, repito- que aún conserva el impacto de las balas en la fachada principal y el contacto con los niños me ha dejado un sabor más dulce y profundo que la piña colada. Escuela de niños primorosamente uniformados y peinados con mochilas llenas de ensueños y sedientas de libros y libretas...Lástima que todavía, a fecha de hoy, queden muchos, excesivos, cuarteles en Cuba...y que la revolución prometida...siga pendiente.








