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Al salir de la Casa del Llibre, una señorita bella, esbelta, rubia auténtica y con zapatos de tacón de aguja de vértigo me ha abordado en Paseo de Gracia/Aragón. Tras un educado saludo acompañado de una sonrisa tibia me ha dado una tarjeta. Tenía acento eslavo, seguro. Por un momento he llegado a pensar que me hallaba en la calle Nevsky de San Petersburgo. Me pasa siempre que contemplo a alguna beldad de este tipo. He guardado la tarjeta y me he dirigido a la parada del Metro allí mismo.



EEUU me venía provocando estos último años sentimientos encontrados: admiración y cierto menosprecio. Y eso que los dos largos recorridos turísticos que he hecho a lo largo de las costas Atlántica y del Pacífico me han dejado un grato recuerdo. Hoy, 4 de noviembre de 2008, fecha histórica de la que hablarán las próximas generaciones, este grandísimo país me ha dado una bonita lección: ha triunfado la democracia y el pueblo americano. El triunfo de Barack Obama y su mensaje seductor e ilusionante “Yes, we can” han desterrado mis dudas sobre la realidad sociológica de este pueblo. El factor raza parece ser, por fin, un fantasma en fase de extinción y el temor al “efecto Bradley” apenas ha tenido incidencia en los resultados electorales. El senador negro ha cumplido el sueño americano y entra en la Casa Blanca. Mis respetos para todos los norteamericanos y disculpas sinceras por haber alimentado la duda hasta el mismo día de las elecciones, a pesar de las encuestas.


ley-legalidad
fin-finalizar
regla-reglamentación
ejercer-ejercitar
señal-señalización
vinculo-vinculación
argumento-argumentación
completar-complementar
método-metodología
problema-problemática
potencia-potencialidad
concreción-concretización
concierto-concertación
condición-condicionamiento
defecto-deficiencia
equipo-equipamiento
antes-anteriormente
después-posteriormente
análisis-analítica
síntomas-sintomatología
confusión-confusionismo
secreto-secretismo
confidencia-confidencialidad
crimen-criminalidad
culpar-culpabilizar
conflicto-conflictividad
múltiples-multiplicidad
duración-durabilidad
individuos-individualidades
honor-honorabilidad
llamada-llamamientoimpedir-imposibilitar
(1)
“MARYSOL”: Tu acierto pleno te hace merecedora de la corona de laurel como premio a tu dominio lexicográfico y precisión semántica de la lengua cervantina. Reproduzco tu respuesta textual:

La vanidad es una forma de vanagloria. Es el afán predominante de ser admirado. La vanidad es el orgullo basado en cosas vanas. Y una cuestión son las cosas trascendentales – coto vedado para la mayoría- y otras son las vanas, mucho más asequibles para casi todos. Y alcanzar una cierta vanagloria en estas últimas supondría, creo, tener la condición más modesta entre los vanidosos. Un pecadillo, como mucho, leve. Y si ser vanidoso significa que te gusten los comentarios favorables de amigos y desconocidos, pues uno tendrá que admitir –con cierto rubor- que algo sí lo es... Ya sé que no es políticamente correcto decir esto, pero la suma corrección o presumir de ella, ¿no es otra forma de vanidad? A veces, incluso pienso que la vanidad sirve de aliciente, estímulo y empujón para intentar hacer las cosas bien y que, de paso, agraden a los demás y despierten cierto reconocimiento. El peligro, como siempre, está en que la alimentemos en exceso y no sepamos poner límites. Y aquí radica el problema: en dónde poner el límite, porque es cierto que hay vanidades y vanidad de vanidades...Uno se quedaría en las más modestas –como decía antes- pues hay espacios en los que no tienes absolutamente nada que hacer. Pero no encuentro fácil fijar tales límites. Supongo que en esta incertidumbre, lo más sensato será ser discreto para no caer en extremos ciertamente insoportables. A la vanidad desmesurada sólo le valdrán ferias, premios y críticas a doble página. Otro peligro son los falsos aduladores, pero estos sólo suelen engañar a los que se dejan y se engañan a sí mismos.
La imaginación o fantasía es esa facultad que tenemos para crear, idealizar cosas o representar algo inexistente. Tal vez lo más importante de esta facultad sea el aspecto creativo de la misma. Ahí está el Arte en todas sus formas como legado. Pero es en el plano afectivo y sentimental donde la imaginación tiene una mayor y más común incidencia. La imaginación puede ser generosa, desprendida, osada, pero si la aplicamos a lo que esperamos del amor puede causarnos la más grande de las frustraciones. Es capaz de provocarnos variaciones en el estado de ánimo tanto tristes como placenteras, según las imágenes de uno u otro signo que nos reporte. Incluso es útil como mecanismo de defensa por el que lo inventado puede llegar a producir una satisfacción que nos niegue la realidad. Pero las personas que no tienen mucha conciencia de la realidad corren el peligro de engañarse con fantasías desmesuradas. Y tampoco podemos ignorar que con frecuencia subsanamos nuestras limitaciones racionales recurriendo a la fantasía. Muchos, sin duda, nos imaginamos distintos de lo que somos y eso nos ayuda a soportarnos. Imaginar algo es mejor que recordar algo porque la imaginación es más atrevida que la memoria. Por eso no son pocos los que piensan que la mejor amiga y la mayor enemiga del ser humano es la imaginación. Esta es su grandeza y su miseria. 
La coacción es cualquier procedimiento de violencia física o moral que pretenda imponer a un sujeto una determinada idea o una forma de conducta. La coacción anula la libertad de obrar de las personas según sus criterios, valores o principios. En el Derecho penal existe el delito de coacción, que supone utilizar la violencia para impedir a la persona tener una conducta que la ley permite. En el sentido inverso, también se produce coacción cuando se obliga a la persona mediante la violencia ilegítima a adoptar un determinado comportamiento en contra de su voluntad. En resumen, la coacción es la fuerza bruta, la sinrazón... ¿Por qué es importante leer? Beneficios de la lectura La lectura despierta la imaginación. Con licencia Entre los beneficios de la lectura...