A pesar de ser un día desapacible, no tengo la menor duda de que la Diada
de hoy, con muchísimos ciudadanos movilizados en la llamada Vía Catalana,
alcanzará un gran éxito. El objetivo de elaborar una cadena humana de norte a
sur del país pretende llamar la atención de la opinión internacional. Nada que
objetar. Faltaría más... Si de algo presumo es de respetar, sea de mi agrado o
no, la opinión de los demás...siempre y cuando el juego democrático sea limpio.
Sin embargo hay más que atisbos de que esto no es así. Cito algunos:
1.- La campaña soberanista está gozando de la impagable
ayuda de los medios de comunicación de carácter público pertenecientes a la Corporación Catalana de Mitjans
Audivisiuals y de algunos privados, debidamente subvencionados... La
neutralidad, tanto aquí como fuera de Cataluña, brilla por su ausencia.
2.- La defensa y promoción de posiciones diferentes al soberanismo que
se ponen de manifiesto en el ámbito privado no se exteriorizan públicamente.
¿Miedo ante la marea reinante? El
profesor de Filosofía Contemporánea de la U. B., Manuel Cruz, trae a colación, al constatar esta
evidencia, “la espiral del silencio” de Tocqueville, uno de cuyos más
claros rasgos consiste en que las personas ocultan en público lo que piensan,
acomodando sus manifestaciones ante los demás a lo que perciben como la opinión
dominante en su entorno. Afortunadamente el voto es secreto. ¿Por qué tantos
reparos en facilitar su ejercicio?
3.- Nunca he tenido fe en el rigor de la historia de España que se nos
ha impartido, pero ahora cualquiera se cree capacitado para reescribirla según
los intereses propios. Desde Julia Otero – a la que tengo en gran estima –
hasta Esperanza Aguirre – de la que no puedo decir lo mismo – pasando por
infinidad de personajes y algunas instituciones (Consell Asesor per a la
Transició Nacional, creado por el Govern de la Generalitat), todo el mundo
se cree que está capacitado para exponer que sobran o faltan razones y
sinrazones históricas para fundamentar la consulta soberanista o denigrarla...
Decir que el Principado de Cataluña fue independiente mientras formó parte de
la Corona de Aragón es una auténtica falacia. Salvo unos pocos meses de 1640,
tras la revuelta de los Segadors, nunca lo fue. Ortega y Gasset dijo: “o se
hace ciencia, o se hace literatura, o se calla uno”. Una recomendación:
leer a Vicens Vives o a hispanistas de la categoría del británico John
H.Elliott...
4.- De adoctrinamiento sabemos mucho en España y en todas sus comunidades
territoriales. El problema es que solo lo percibimos cuando lo sufrimos y no
cuando lo practicamos...El soberanismo no es inmune a este virus.
Y para terminar, decir que sigo pensando lo que ya expuse aquí a
principios de año en la entrada titulada Sí al Referéndum. La consulta
popular, oficial u oficiosa, desvelará el grado de adhesión que despierta la
propuesta de soberanismo, como dicen unos, o independencia como dicen los que
llaman a las cosas por su nombre. Los resultados marcarán la hoja de ruta que
proceda. Mientras tanto, ahorremos especulaciones gratuitas...



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