viernes, enero 11, 2008

EXPIACIÓN, MÁS ALLÁ DE LA PASIÓN (I) .-(LA NOVELA)




¿Estará la película a la altura de la novela?

El avituallamiento de los viernes supone ciertas correrías por mis dos barrios. Me refiero a Gràcia y Sant Gervasi. Al pasar por la Rambla del Prat miro con interés la cartelera de Multicines Bosque. Recuerdo cuando hacía lo mismo en mi Andorra natal. Allí había dos cines: el Coliseum y el Tívoli. En este último, de tanto escucharlos, aprendí a amar a los Platters. Les sigo siendo fiel tras más de 45 años. Ambos cines duermen el sueño de los justos desde hace muchos años. En Barcelona todavía existen el Tívoli (calle Caspe) como teatro y el Coliseum (Gran Vía) que hace honor a su nombre manteniendo sus dimensiones desmesuradas para lo que hoy se ha ido imponiendo con el formato de las multisalas.

Afortunadamente ya han sacado las películas infantiles de Navidad y observo una que promete. Se trata de Expiación, más allá de la pasión. Parece ser que la estrenan esta noche Está basada en la novela del mismo título de Ian McEwan. Una de las pocas novelas que cabe destacar de las múltiples y, a veces, convulsivas lecturas que vengo haciendo durante estos cuatro últimos años. Si la película está a la altura de la novela, valdrá la pena. Iremos a verla este fin de semana para hacer la comparación inevitable: novela o película.

Al llegar a casa he repasado mis apuntes sobre la novela. Desde que la memoria me da frecuentes esquinazos, por no decir desaires, acostumbro a resumir y comentar los libros tras haberlos leído. Expiación es un historia de amor a lo largo de varias décadas, publicada en 2002. Gran éxito de ventas. Expiación ofrece al lector, sin mojigaterías, pero sin estridencias- el gusto de una prosa exquisita -a veces, algo excesiva en sus descripciones- que no rehuye lo abyecto u oscuro, sabiendo pisar el fango sin anegarse en el mismo. Arrebatos pasionales, incomunicación de la pareja, traiciones, mentiras y, de nuevo, el fragor de la guerra siempre recurrente son algunas de las “regiones humanas” a las que nos transporta el texto. Y todo ello, sin renunciar a la ternura, a la compasión por el sufriente y al clamor de la conciencia cuando se yerra, incluso sin remedio… Otro valor de la novela es su carácter ético-reflexivo: ¿Es posible expiar nuestras culpas? Este, como indica el título, será el tema profundo de la obra. ¿También de la película?

Ian McEwan es un novelista y guionista británico. Hijo de un sargento mayor y procurador militar escocés. La infancia de McEwan fue la propia de un hijo de militar de la época. La familia se trasladó sucesivamente a Singapur, Trípoli y otros lugares. Tras abandonar sus estudios, McEwan viajó a Grecia, donde se ganó la vida como barrendero. Posteriormente asistió a las universidades de Sussex y East Anglia. En esta última fue el primer estudiante inscrito en el curso de Escritura creativa impartido por Malcolm Bradbury, un experto de la novela moderna. Sus dos primeras colecciones de relatos resultaron muy controvertidas, pues el autor empleó en ellas un estilo muy elaborado para ofrecer extraños relatos cotidianos de obsesiones sexuales, perversidad y muerte. La temática de sus creaciones, su talento narrativo y su original sentido del humor le han convertido en uno de los autores más respetados de la narrativa inglesa actual.



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