domingo, abril 30, 2017

ADOCTRINAMIENTO ESCOLAR


Escena de la película LUGARES COMUNES


Con los dos haikús anteriores me he limitado a enunciar el tema. La envergadura del mismo exige un tratamiento más amplio y profundo. El adoctrinamiento siempre ha estado  en vigor. Lo que diferencia a unos de otros son las consecuencias que pueden acarrear, pero estas son inevitables y nunca resultan ser ingenuas...
No sé cómo, pero hay que actuar para poner fin a un adoctrinamiento ideológico o político. No es aceptable que los alumnos de cualquier edad sean inducidos a pensar o tomar decisiones en la orientación de las opiniones impuestas, aunque sea sutilmente. No es infrecuente observar deformaciones de la realidad histórica implantadas en el sistema educativo que adoctrinan con mentiras.
El adoctrinamiento restringe la libertad de aprendizaje que debería ser, si no lo es, una garantía constitucional. Si me centro más en los alumnos que en el conjunto de la sociedad es porque estos son más inmaduros e inocentes para reaccionar contra la manipulación que conlleva toda suerte de adoctrinamiento.
En la escuela se predica que hay que despertar la conciencia crítica de los alumnos, pero a veces dicha "conciencia crítica" es un aparato ideológico encubierto. Los libros de texto elegidos, las imágenes, los textos comentados, las declaraciones que se consideran verdaderas o falsas, omisiones, la falta de relevancia de los temas controvertidos, los recortes, el intercambio de roles entre opresores y oprimidos, víctimas y agresores, etc. Todo esto ejerce una labor de zapa que va minando la voluntad de los alumnos.
Socialmente suelen confundirse los términos: educar y adoctrinar. Al Diccionario de la Lengua Española le ocurre lo mismo. Casi considera a ambos términos como verbos sinónimos.
Educar: Dirigir, encaminar, adoctrinar.
Adoctrinar: Instruir a alguien en el conocimiento o enseñanza de una doctrina, inculcarle determinadas ideas o creencias.

Sin embargo, educar solo puede hacerse en el contexto de una relación interpersonal en la que el educador asume el destino del educando. No basta con señalar dónde está el camino y cuál es la meta. Es necesario recorrer juntos esa senda. No es tarea fácil, ¿eh? Por eso el adoctrinamiento tiene tanta vigencia. Antes, el religioso; ahora, el político.

Si no aceptamos que se discutan las ideas, si castigamos las opiniones contrarias, si no reflexionamos sobre lo positivo y lo negativo de unas y otras posturas, y obligamos a pensar tal como lo transmitimos, no estaremos educando, estaremos adoctrinando, formando seres obedientes, disciplinados, pero carentes de pensamientos propios, fácilmente manipulables, que estarán viviendo la vida que les dijimos tenían que experimentar y no la que eligieron, lo que seguramente les traerá disgusto y frustración en el futuro.

Conservo grato recuerdo de algunos profesores que tuve en la Escuela Normal de Magisterio de Teruel, pero ninguno se parecía ni por asomo al del vídeo. No puedo decir lo mismo de la Facultad de Filosofía y Letras de Barcelona. Aquí, por primera vez, aprendí a distinguir entre enseñar y adoctrinar y desde entonces he intentado ser coherente con el principio de que hay que enseñar a pensar, pero no es fácil. Lo reitero. Con frecuencia aparece el desánimo A veces he llegado a la penosa conclusión de que muchos reclaman que se les enseñe, a ser posible con una simple fórmula, lo que han de pensar porque supone un relativo esfuerzo mental y emocional: basta con aceptar dócilmente lo que se te diga sin forzar la mente y propagarlo como si fuese un "loro". Cuestionarlo exige mucho más esfuerzo en todos los sentidos, no siempre va acompañado con el éxito  y, por si fuera poco, hasta  suele granjear escasas simpatías porque horada el espíritu tribal...Así y todo, hay que intentarlo. Contra viento y marea.







jueves, abril 20, 2017

Desarrollo personal: papel secundario de los padres




Simplificando, existen tres tipologías de padres  y cada una representa unas ideas diferentes: los tradicionales, los modernos y los "paradójicos" que ocupan un lugar intermedio entre los dos anteriores. Evidentemente cada modalidad de padres incide de forma diferente en el aprendizaje y desarrollo de sus hijos. Sin embargo, el objeto de esta entrada es destacar la enorme incidencia que tienen en el crecimiento personal otros elementos del entorno familiar, afectivo y social. Por experiencia propia y con el aval de investigaciones relativamente recientes que han venido a corroborar  mis propias opiniones, quiero poner de manifiesto que la crianza influye  relativamente poco en la personalidad de los niños. Esto equivale a decir que la influencia de  los hermanos, amigos y compañeros pesa  más que la de los propios padres. Según esta lógica, conminar a un hijo a leer el periódico o un libro determinados servirá de poco, pero  si este observa que lo hace un hermano mayor, un amigo o un compañero será determinante. La idea de fondo sigue siendo la de siempre: todo aprendizaje es imitativo, pero no es lo mismo "copiar" o "imitar" a los padres, distantes de su realidad, que a los hermanos, amigos o compañeros, mucho más próximos a la misma. Sabedor de esto, en numerosas ocasiones he utilizado a alumnos que tienen cierto prestigio para animar a compañeros a que, al margen de lo académico, lean determinados libros, presten servicios de voluntariado, vean según qué programas televisivos o asistan a alguna propuesta de actividad cultural. A dichos alumnos les estaré eternamente agradecido. Han sido mucho más convincentes que yo, quizás porque parecen estar "libres de toda sospecha"...