martes, julio 07, 2020

ESPAÑOL CABREADO


Reproduzco textualmente un fragmento porque comulgo bastante con lo que expresa:

"Si hay algo que caracteriza a los nacionalistas catalanes, es que la legalidad les importa un pimiento. Ello, por supuesto, implica que en el caso de secesión de Cataluña ésta probablemente termine siendo una dictadura. Después de todo, no puede haber democracia sin respeto a las leyes, y los nacionalistas han demostrado –una y otra vez– que las leyes sólo las respetan cuando les conviene.

Pero España es una democracia, por mucho que les jorobe a esos fanáticos. Eso significa que las leyes deben respetarse, y cualquier proceso de secesión sólo puede hacerse dentro de la legalidad vigente. Porque, por mucho que quieran negarlo los nacionalistas, la única legitimidad que tiene Cataluña y la Generalitat, es la Constitución española, que es la que ofrece el marco de autogobierno del que ha gozado Cataluña durante casi cuarenta años, desde la llegada de la democracia.”


Reprodueixo un text d'aquest llibre, que tinc subratllat,  perquè coincideixo bastant amb el que expressa: 

"Si hi ha alguna cosa que caracteritza als nacionalistes catalans, és que la legalitat els importa un pebrot. Això, per descomptat, implica que en el cas de secessió de Catalunya aquesta probablement acaba sent una dictadura. Després de tot, no pot haver-hi democràcia sense respecte a les lleis, i els nacionalistes han demostrat –una vegada i una altra– que les lleis només les respecten quan els convé. 

Però Espanya és una democràcia, per molt que els faci la punyeta a aquests fanàtics. Això significa que les lleis han de respectar-se, i qualsevol procés de secessió només pot fer-se dins de la legalitat vigent. Perquè, per molt que vulguin negar-ho els nacionalistes, l'única legitimitat que té Catalunya i la Generalitat, és la Constitució espanyola que és la que ofereix el marc d'autogovern del qual ha gaudit Catalunya durant gairebé quaranta anys, des de l'arribada de la democràcia"

Adiós, Cataluña: Las reglas del juego. Pág. 14
Español Cabreado

sábado, julio 04, 2020

FANATISMO CONTEMPORÁNEO




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La RAE define el fanatismo como "el apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas".

Para ser un fanático perfecto hay dos opciones claras: o bien no lees nunca nada o solo lees mal un libro.

¿Qué tiene de común  un ultra futbolero capaz de emprenderla a golpes con los aficionados del equipo rival, un cruzado medieval que atraviesa Europa o el Mediterráneo para recuperar Tierra Santa espada en mano y, por último, una mujer musulmana que acepta convertirse en bomba humana para hacer explotar una escuela llena de niños?

Es evidente que todos tienen un aspecto en común: el fanatismo. Esto es, la adhesión incondicional a una causa, sin límites ni matices, hasta el extremo de realizar cualquier tipo de acción en su favor, incluso matar o morir por ella. Es un fenómeno tan viejo como la humanidad, pero no hace tanto que los científicos de diversas disciplinas se han dado cuenta de que hay mecanismos idénticos de asunción individual del fanatismo, más allá del contexto social, político o religioso en que actúa cada uno.

Bibliografía: José Ángel Martos

lunes, junio 29, 2020

TENER CRITERIO PROPIO: ESCASO DON




Me encantan las personas que tienen criterio propio. El que sea. Son tan pocas... Saben tomar decisiones y no se dejan manipular por nadie. Eso de pensar por uno mismo requiere esfuerzo, documentación y madurez. Demasiadas virtudes... 

viernes, junio 26, 2020

PROCEDE LAVARSE LAS MANOS UNA Y OTRA VEZ




Con la dichosa pandemia he adquirido el hábito de lavarme las manos con bastante frecuencia. Ahora resulta que eso no es lo que procede porque lavarse mucho las manos es uno de los síntomas del Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

viernes, junio 19, 2020

CARLOS RUIZ ZAFÓN FUE ALUMNO MÍO




Carlos Ruiz Zafón



Colegio SANT IGNASI de BARCELONA

Acabo de enterarme del fallecimiento de Carlos Ruiz Zafón. Estoy desolado. La última vez que tuve oportunidad de charlar con él fue en la celebración de un Sant Jordi. Me recordó anécdotas olvidadas de la vida escolar. Reproduzco una entrada de este blog que publiqué hace ya unos cuantos años. QEPD. 

En el curso escolar 1980-81 tuve a Carlos como alumno en clase de Literatura de COU en el colegio Sant Ignasi de Sarrià de Barcelona. Tenía entonces 17 años. Su afición por la literatura ya le venía de cuando cursaba EGB. Recuerdo que al finalizar dicha etapa, el Padre S., uno de sus profesores de Lengua Castellana, ya nos informó a los tutores de BUP y COU que Carlos había escrito una novela de 600 páginas...Su afición por la literatura, por lo tanto, fue precoz. Por aquel entonces yo coordinaba una modestísima revista titulada “Mímesis”, ciclostilada pacientemente por Jordi F. y con la colaboración entusiasta de un numeroso grupo de alumnos de Letras que cursaban COU por los años 1980-1983. Carlos colaboró en alguno de los números de esta publicación escolar de vida efímera. He encontrado en el nº 6 de junio de 1981, uno de sus artículos titulado “Sueños de Papel”. Reproduzco el primer párrafo: 

“Sueños de papel. Quimeras mágicas que dibujaste en el viento y que como siempre, se han borrado. Oirás la voz del viejo maestro que te dirá que tu tiempo ha pasado, que debes mirar a tu alrededor y ver que tu mundo se ha caído en pedazos, te dirá que abras tus ojos al mundo” (Produced and Written by Carlos Ruíz Zafón)


Perdí de vista a Carlos tras la Selectividad y su posterior acceso a la Facultad de Periodismo de la U. Autónoma de Barcelona. Por un compañero de su promoción supe años después que se había marchado a Los Ángeles (California) con el objetivo de escribir guiones de cine...No volvería a saber de él hasta que el éxito de La sombra del Viento le había colocado en cabeza de lista de los superventas de libros de ficción. Adquirí el libro, lo leí con tanto afecto e interés como si de un hijo se tratase, y el día de Sant Jordi –abril de 2003- acudí con él a cuestas a la librería “Maite” de la Vía Augusta, cerca de la Plaza Gala Placidia donde Carlos estaba firmando ejemplares. Me puse pacientemente en la larga cola y no quiero ocultar que mi ánimo estaba un tanto emocionado. En un momento dado, Carlos alzó la vista y me localizó. Se levantó y vino decidido hacia mí; tras un efusivo abrazo, estuvimos recordando a los profesores y compañeros de su promoción. Su memoria, prodigiosa. La gente nos miraba con curiosidad. Le manifesté mi orgullo por haberlo tenido como alumno y la satisfacción que me suponían sus triunfos. Me escribió una dedicatoria breve y muy gratificante en el ejemplar que le llevaba con este objeto y nos despedimos con cierto apresuramiento, sobre todo por mi parte, porque la cola se había alargado casi hasta la esquina de la Av. Príncep d’Astúries.


Con 10 millones de ejemplares vendidos de La sombra del Viento, Carlos se ha convertido en el autor en lengua castellana más leído del mundo, tras Cervantes y García Márquez. Se trata de un auténtico fenómeno editorial que convierte el anuncio de la publicación de su nueva novela, El juego del Ángel, en todo un acontecimiento.


Ciertamente, haber tenido a tantos alumnos, hayan llegado o no a la cumbre, que han conseguido ser personas y profesionales competentes es la mayor de las gratificaciones a que puede aspirar un docente. El éxito de Carlos es un plus, por supuesto.

miércoles, junio 17, 2020

LA GUERRA MÁS CRUENTA DE LA HISTORIA


Sigo experimentando con publicaciones de audio en esta bitácora. Admite poca duración, aunque en este caso me he pasado de lacónico. Se aceptan y esperan aportaciones de quienes tienen más experiencia. Gracias

viernes, junio 12, 2020

En casa de Gabriel García Márquez (Final)



Gabriel García Márquez en la Plaza de Cataluña (1973)

Nos abrió la puerta Mercedes, la esposa del escritor, que se dirigió a su marido con el nombre de Gabo. Era la primera vez que escuchaba esta expresión que acabará popularizándose entre la muchedumbre de sus lectores actuales y futuros. García Márquez nos recibió con una amplia sonrisa, el bigote muy recortado y una camisa floreada. Nos invitó a tomar un “cuba libre” con ron, como debe ser, y no con ginebra como acostumbramos a tomarlo en España. No hizo falta hacer uso de las cuestiones preparadas. García Márquez estaba locuaz y apenas dejaba participar. Se sorprendió de que en un colegio religioso se leyesen sus obras, pero prefería que la tertulia no siguiese un guión preestabalecido. Nos explicó que en Colombia conoció a un librero catalán, Don Ramón Vinyes, que le habló con nostalgia de Barcelona y al que rendirá tributo incorporándolo en Cien años de soledad (“sabio catalán”). Nos habló de su estancia en París donde había pasado hambre y penalidades, pero allí también encontró a personas, como la dueña del hotel donde estuvo hospedado, que le protegió y ayudó mucho. Nos dijo que estaba encantado con Barcelona, según él, la única ciudad europea de España. También explícó que esta ciudad se había convertido en la preferida para escritores, arquitectos, fotógrafos, diseñadores y, sobre todo, de editores. No abordó, para nada, el tema político y dijo que le encantaba pasear por las Ramblas, detenerse ante los impresionantes quioscos de prensa, pero que cada vez tenía más problemas para pasar desapercibido.

Curiosamente, en la conversación de aquella noche, México, París y Barcelona fueron los lugares más recurrenes en su larga y  amena plática. También insistió en que le había costado más de cuarenta años poder vivir de la literatura. Ahora, por fin, incluso estaba pensando en comprarse una casa en la misma Barcelona. Un alumno, Pepe M., le interrumpió diciéndole: “Para los genios como Vd. es muy sencillo escribir porque les viene la Musa y ya está”. Gabriel García Márquez pareció enfadado ante esta expresión ingenua. Golpeó un enorme cesto de mimbre que se hallaba en un rincón de la estancia desparramando por el suelo una considerable cantidad de papeles arrugados. Los presentes nos quedamos sorprendidos. A continuación abrió un cajón de un escritorio y sacó una hoja, tamaño holandesa –inferior a la actual DINA4 - escrita a máquina a doble espacio con algunas tachaduras y exclamó: “Lo que tú, muchacho, llamas inspiración, son ocho horas de trabajo con el resultado de todos estos papeles arrojados a la basura y esta mera hojita escrita y quizás aprovechable”. También se tocó los codos con énfasis expresivo como si quisiera identificarlos con las “musas”... Ya más tranquilo, nos dijo que estaba acabando una novela que se titularía El otoño del patriarca, que le estaba suponiendo mucho esfuerzo desde el año 1968 en que la comenzó, pero ya estaba llegando a su fin. Nos adelantó que trataba de la muerte de un dictador sin concretar nada más. Al mismo tiempo también escribía unos cuentos sin especificar titulo ni nada.

El cierre próximo de los Ferrocarriles Catalanes que tenían que tomar unos alumnos para regresar a sus casas precipitó el final de este feliz encuentro. Algunos alumnos me comentaron al otro día, y ya en clase, que el concepto de inspiración del escritor les había decepcionado, pero que ahora lo tenían muy claro. Yo me eché a reír porque siempre les he explicado el mismo concepto y de la misma manera, pero, claro, García Márquez es García Márquez y, sin duda, tiene mucha más credibilidad por ser quién es....