miércoles, junio 19, 2019

ROBINSÓN CRUSOE: PEDAGOGÍA VIGENTE



El tercer centenario de Robinsón Crusoe me trae bellos recuerdos. Es posible que esta obra fuese para Defoe una especie de instrumento que le permitió expresar sus ideas un tanto conservadoras y moralizantes a partir de un protagonista que se superaba a sí mismo y lograba sobrevivir. No pocos educadores, tal es el caso de Rousseau, la recomendaban vivamente a los jóvenes al considerarla una obra básica en todo proceso educativo.
Su trascendencia ha sido de tal calibre que hasta en el Diccionario de la RAE encontramos los términos "robinsón", "robinsonismo" y "robinsoniano", dos sustantivos y un adjetivo pertenecientes a aquel que, "en soledad y sin ayuda ajena llega a bastarse por sí mismo". Y esto es lo que le había ocurrido al marinero Alexander Selkirk, el verdadero náufrago en que Daniel Defoe basó su inmortal relato de aventuras.
Robinson ejemplifica al hombre que lucha contra un entorno natural e inhóspito y que ha de fabricarse una civilización a su manera, construyéndola de la nada, e incluso integrando en ella a un indígena, lo cual simboliza el colonialismo y el imperialismo británico. 
Defoe lograría construir un relato de algo que, en apariencia, sonaba a pura utopía que un hombre permaneciera veintiocho años en una isla desierta. Y sin embargo, era la recreación de algo posible: levantar una cabaña, aprender a subsistir en un entorno salvaje, soportar el  abatimiento de tanta soledad y carencia de recursos de toda clase. El héroe de Defoe, lejos del hundimiento que le pudo conducir a un destino fatal, se esfuerza en la creación de un micromundo que le proporcione seguridad, calor, incluso comodidad. La razón, una vez más, se impone al caos; la capacidad inventiva a la poderosa naturaleza, la fe en uno mismo a la previsible tristeza...

Bibliografía: Qué leer, nº 252

viernes, junio 14, 2019

ELLAS HABLAN MÁS Y VIVEN MÁS


En general las mujeres de todos los lugares del planeta tienen niveles superiores de extroversión y de conciencia que los hombres, dos componentes esenciales de la personalidad de la longevidad. El psiquiatra Luis Rojas Marcos manifiesta - Somos lo que hablamos - que el cerebro femenino ya al nacer tiene un mayor número de áreas relacionadas con el lenguaje que el masculino. Y por si fuera poco, los trastornos del lenguaje, incluyendo las afasias y el tartamudeo, afectan con mayor frecuencia al sexo masculino. La mayoría de los estudios comparativos sobre el número de palabras que utilizan los hombres y las mujeres revelan que, en general, ellas articulan al día hasta diez mil palabras más que ellos.
Supongo que los hombres poco tenemos que hacer en cuanto a modificar nuestro cerebro, pero quizás tengamos que aplicarnos bastante en la tarea de hablar más...