Leo la noticia de que las
autoridades suecas creen que con un día laboral más corto, los trabajadores se
sentirán mejor física y mentalmente. Se espera que esta reducción horaria
aumente la eficiencia del trabajo, ahorrar fondos estatales y abrir nuevas
oportunidades laborales. En principio, se trata de una prueba, pero los
responsables del proyecto tienen plena confianza en los resultados. La prueba
se experimentará con trabajadores municipales de Gotemburgo. Parece ser que ya
se probó en esta localidad a nivel de una fábrica de automóviles y los
resultados fueron alentadores según los mismos empresarios.
La iniciativa ha recibido fuertes
críticas de la oposición política a la izquierda, que acusa al líder de este
proyecto de hacer mero electoralismo.
Personalmente tengo una imagen
tan positiva de este país que me facilita tener casi la certeza de que será un éxito.
No me atrevo, sin embargo, a manifestar los prejuicios que me embargan cuando
sitúo dicha iniciativa en nuestro ámbito más mediterráneo...
