jueves, enero 17, 2008

ASOMADO AL CONTENEDOR EN BUSCA DE LO IMPOSIBLE

Lo vi en otra ocasión y no hice caso. Pero hoy me ha llamado poderosamente la atención. Se trata de un señor maduro. Calculo que tendrá unos 75 años. Viste con elegancia y distinción: traje, corbata con nudo grueso y abrigo azul marino de amplias solapas. Bufanda granate rodeando el cuello con los dos extremos hacia atrás. Seguro que una disposición tan coqueta es cosa de su esposa. No sé si llevará gemelos, cada vez más escasos, pero no me extrañaría nada. Lo confieso, sigo siendo clásico, por no decir anticuado, en este menester de relacionar la buena imagen con la ropa clásica... En un joven me sorprendería esta vestimenta. En este señor me extrañaría que no fuese vestido de esta guisa. Antes de jubilarse tuvo algún cargo directivo. Seguro. Debe llamarse Aurelio, o mejor Aureli y el apellido tanto puede ser Serrat como Serra. Sin duda se trata de Don Aureli Serrat o Serra. El porte, la cara, y la mirada no engañan. Me gusta asociar la imagen con el nombre y hasta con el primer apellido. Con el segundo no me atrevo. Mi capacidad de adivinación tiene límites. A veces, hasta acierto.

Pues, como iba diciendo, hoy me he quedado detenido en mi paseo ordinario cuando he vuelto a ver a Don Aureli asomado a un contenedor de basura, con la tapadera alzada y amenazando guillotinar la cabeza de este buen señor que, inclinado hacia el fondo, mientras con la mano derecha agita un bastón de un lado para otro, parece buscar no sé qué...Quizás, imposibles. No soy el único mirón indiscreto. Los alumnos del IES Gala Placidia también lo observan, desde el patio de recreo, con regocijo, con gestos de burla y palabras de todos los "colores"...Me indignan y les echo una mirada severa, crispada, amenazante... Me ignoran. Él no se inmuta, por fortuna ¿Estará sordo? ¿Pasa de prejuicios? O será, me temo, algo peor...

Cualquier otro personaje, no es infrecuente observarlos, con otra pinta, a otra hora, ni siquiera sería objeto de la rechifla juvenil ni del cotilleo pasmado del que suscribe. Hay personas, el desarrollismo de nuestra sociedad lo permite, que se ven obligadas a buscar, entre lo que arrojan los demás, algo que malvender o llevarse a la boca. Pero este señor, y no es la primera vez, agitando el fondo del contenedor con su bastón de empuñadura marfileña, sorprende. Y preocupa. Suena el timbre del Instituto y los alumnos se retiran indolentes. A estas horas del mediodía el contenedor está bastante vacío. Don Aureli, totalmente abstraído, sigue sumido en esa postura, cada vez más patética. ¿Buscará algo? O será, me temo, algo peor...

3 comentarios:

  1. Anónimo3:22 a. m.

    Yo creo que el "temor, a algo peor" en este caso es el que va ha tener éxito, la mente, a estas alturas de la vida, es la que juega malas pasadas, lamentablemente es así. Etel

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  2. "Hay personas, el desarrollismo de nuestra sociedad lo permite, que se ven obligadas a buscar, entre lo que arrojan los demás, algo que malvender o llevarse a la boca."

    Tremendo. Independientemente de la apariencia, la búsqueda a la que aludes es terrible en todos y cada uno de los seres humanos que se ven arrastrados a esa suerte.

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  3. A Fermín Gámez:
    Me sorprende encontrarte por estos pagos.

    Tendrías que ver ahora la de personas que merodean por los mismos contenedores y, lamentablemente, está más que meridianamente claro lo que están buscando

    Un cordial saludo y gracias

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