miércoles, septiembre 12, 2007

PRIMER DÍA DE COLE



Cada septiembre se repite la misma escena: miles de niños acompañados por sus padres, madres o hermanos viven su primer día de clase. Todo un acontecimiento social de masas: 7,2 millones en España; 1,1 millones en Cataluña y en ¿Teruel? Seguramente que en Teruel la noticia es el nº de escuelas rurales que no pueden abrir por no alcanzar la matrícula mínima...Pero que conste que aún ¡existe! Con una parte de los 31.000 alumnos más que se han matriculado este curso en Cataluña, en Teruel garantizaríamos su supervivencia por otro siglo...Seguro. Pero ya ves, unos se quejan de demasiados y otros de demasiado...pocos.

En las grandes urbes, el tráfico acusa la novedad escolar. (Hace tres años que dejé la docencia profesional, pero las imágenes y los recuerdos se me presentan sonoras, plásticas, nítidas...) Colapso en los accesos al cole. Una madre, la estoy viendo, maneja el volante de un gigantesco todoterreno con la mano derecha, móvil en la izquierda y su hijo, sin cinturón de seguridad, asomado a la ventanilla trasera. Increíble. Colas delante de Secretaría; el director en todas y en ninguna parte y los autobuses escolares inmovilizados por los coches de las familias novatas. ¿Qué han hecho con la circular de normativa que se les envió? ¿Dónde están los de mantenimiento?

Del primer día me interesa y preocupa, sobre todo, el bienestar y la acogida de los más pequeños. Furtivo, me asomo a las aulas de P-3 y la misma sensación de cada año: los niños de este curso son más bebés que los del pasado... Algunos lloran desgarrados. Otros hacen “pucheros”... He visto a uno con chupete. Esto no puede ser. Estamos en un Parvulario y no en una Guardería. Faltaría más... Acepto los lloros, son inevitables, pero chupetes, ¡no! Me van a oír estas madres. Demasiadas emociones para algunos infantes tan tiernos. Desprenderse de la mano protectora de la madre, iniciar en solitario esta andadura llena de novedades y rostros diferentes es toda una conmoción. Digo algunos porque los hay también contentos y otros que no muestran ninguna alteración ni miedo, sólo indiferencia. Las madres primerizas, con el corazón desgarrado, alargan la despedida y como consecuencia de ello, el llanto. Alguna se suena, emocionada.

Otro panorama se respira en el resto de las aulas. Todos han crecido y cambiado mucho, están contentos, morenos, llevan "wambas" y mochilas nuevas y observan a los nuevos con curiosidad. Los 3 ó 4 que miran con timidez y recelo son los nuevos. En el 1er. curso de Primaria, Secundaria y de Bachiller, los alumnos parecen alucinar con las novedades que les explica el tutor. En 2º de Bachiller,por la severidad de sus caras, me temo que ya les están introducciendo el tema de la Selectividad...Todo normal, como cada año.

El primer beso, la primera pelea, el primer trabajo... En la vida hay muchos estrenos y el primer día de colegio puede ser una de las experiencias que dejan una huella importante en nuestra memoria. Yo no recuerdo nada de mi primer día como escolar. En cambio, como docente tengo unos cuantos años de recuerdos a las espaldas. Sobrevivir al primer día de cole es el máximo y más común de los deseos. Mañana, en cambio, será otro día.

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