jueves, abril 10, 2008

CUENTACUENTOS: LOS TROVADORES DEL SIGLO XXI (Abu Shadi, Princesa Rania y Pep Durán)



LAS MIL Y UNA NOCHES

Puede parecer un anacronismo, pero aún quedan algunos cuentacuentos o cuenteros. El término cuentista no me gusta porque también hace referencia a los que cuentan chismes y no es el caso... Los cuentos no son sólo para los niños, cada vez son más los adultos que disfrutan de las sesiones de estos trovadores modernos. Se trata de personas un tanto singulares en los actuales tiempos que, a cambio de alguna clase de retribución, dedican de forma regular o esporádica un tiempo a la narración de cuentos. Esta práctica es tan antigua como la misma civilización. La mayor parte de estos artistas de la fantasía compaginan esta actividad con otras. En pleno siglo XXI sobreviven algunos a las prisas y a un ritmo de vida marcado por el pragmatismo, la deshumanización, la tecnología de la imagen y la falta de imaginación. Nuestro mundo necesita de los cuentos porque nos abren un camino para crear nuestras propias imágenes internas. Escuchar cuentos nos humaniza. Rodeados de un aura de romanticismo, los cuentacuentos acuden con sus historias allá donde los contraten. Formación, habilidad, mímica, voz, lenguaje corporal, puesta en escena, ilusión y trabajo son los ingredientes básicos de una profesión caracterizada por una vocación incansable y altruista. Muchos se aficionan por estas narraciones a partir de la experiencia del conocimiento de estos curiosos personajes. El cuentacuentos es una persona que ama las historias. Muchos son grandes lectores, algunos son buenos escritores y, en general, todos son buenos "escuchantes". Se calcula que en España hay entre 50 y 70 cuentacuentos profesionales que no necesitan compaginarlo con otra actividad. Voy a hacer referencia a tres de estos personajes, de procedencia muy diversa, que tienen la virtud de saber entretener y encandilar tanto a pequeños como a mayores:

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Uno de los cuentacuentos más famosos del mundo es Abu Shadi Hakawati. Nació en Damasco. En 1970, la tradición de los cuentacuentos se había perdido totalmente en la capital de Siria. Animado por el propietario del café Nawfara, en 1990 retomó esta tradición y empieza, en dicho café, a contar cuentos, devolviendo a este arte todo su valor. Mientras los parroquianos sirios, árabes y turistas extranjeros saborean las tazas de té, fuman con indolencia el narguile o pipa de agua, Abu Shadi -sentado en una silla con incrustaciones de nácar y un trípode de latón sobre un estrado, vestido con unos anchos pantalones negros ceñidos con una faja gris y tocado con el fez rojo o tarbusch del tiempo de los otomanos- lee lentamente un libro de sobadas tapas cuentos de las "mil y una noches", de las cruzadas de 700 años atrás y también, a su manera tan particular, es capaz de interpretar cuentos del escritor colombiano Gabriel García Márquez.

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Otra cuentacuentos singular es la princesa Rania de Jordania. Un día decidió visitar a unos niños que vivían en una zona desfavorecida de Ammán. Se presentó en el colegio muy guapa. Los niños y niñas no se lo podían creer. Como no podían dar crédito a lo que estaban viendo empezaron a tocarla, a acariciarle el pelo e incluso a besarla. Ella, lejos de enfadarse, se puso muy contenta ante las muestras de cariño. Tanto, que decidió contarles un cuento como muestra de agradecimiento. Y así fue cómo la princesa pasó un día inolvidable en el colegio junto a los alumnos y sus profesores que seguro recordarán el resto de sus días. Parece ser que esta grata experiencia la ha animado a repetir esta actividad con cierta frecuencia. Seguramente que, nadie como ella, sabrá narrar cuentos de príncipes y princesas...

A nuestro tercer cuentacuentos lo he conocido personalmente. Se trata de Pep Durán, famoso librero y trajinante de cuentos. Muy conocido en Cataluña. Es uno de los responsables de la prestigiosa librería Robafaves de Matáró (Maresme.- Barcelona). Él me aconsejaba libros de narraciones novedosas para mis alumnos de Secundaria. Su gusto y amor por las narraciones con valores literarios son exquisitos. Acostumbra también a acudir a colegios, bibliotecas, teatros, etc. pertrechado con sus cofres y maletas de cuentos para todos los gustos y edades, así como una vestimenta que le confiere un aspecto de trovador cómico y amigo entrañable. Los niños se quedan embelesados ante sus actuaciones y nadie duda de la incidencia positiva que tienen sus actuaciones en la promoción de estas lecturas...

2 comentarios:

  1. José Menéndez12:33 a. m.

    Yo conocí a Abu Shadi el año pasado en Damasco. Es una auténtica atracción turística. La lástima es que si no entiendes su lengua, acabas por desconectar. Si me pasas tu e-mail, te adjuntaré algunas fotos. Saludos

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  2. Luis Antonio9:42 a. m.

    Mi dirección es
    lperezcerra@hotmail.com
    Espero las fotos prometidas. Muchas gracias y un saludo cordial

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