lunes, abril 21, 2008

ANDRENIOS O CRITILOS, ESA ES LA CUESTIÓN

La vieja prueba de la botella llena hasta la mitad ilustra, como bien sabemos, de una forma muy sencilla como el carácter de las personas tiene una u otra perspectiva de las cosas. Unos la ven medio llena y se animan, mientras que otros la perciben medio vacía y se deprimen. Esto ya lo formuló de otra manera mi paisano el jesuita Baltasar Gracián en su novela El Criticón hace trescientos cincuenta años. Los protagonistas de esta historia son Andrenio, un joven sin educar, al margen de toda civilización, que habitaba solo en la lejana isla de Santa Elena, y Critilo, un hombre bien formado que es rescatado por Andrenio al naufragar su barco. Posteriormente son rescatados por una flota española y juntos comienzan una larga peregrinación alegórica en diversas etapas en la Corte de España, Aragón, Francia y Roma en busca de Felisinda (la felicidad), esposa deseada por Critilo y madre de Andrenio, para al final de su vida alcanzar la Isla de la Inmortalidad. Al final de la obra se encuentran con la muerte. Expongo el diálogo que mantienen ambos al enfrentarse con ella:
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Andrenio: ¡Qué cosa tan fea!
Critilo: ¡Qué cosa tan bella!
Andrenio: ¡Qué monstruo!
Critilo: ¡Qué prodigio!
Andrenio: De negro viene vestida.
Critilo: No, sino de verde esperanza.
Andrenio: ¡Qué desapacible!
Critilo: ¡Qué agradable!
Andrenio: ¡Qué pobre!
Critilo: ¡Qué rica!
Andrenio: ¡Qué triste!
Critilo: ¡Qué risueña!

Como dijo, no sé qué personaje ilustre, cada uno ve las cosas “según el cristal con que se miran”. Andrenios o Critilos, esa es la cuestión...

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