jueves, noviembre 15, 2007

“STRAND BOOKS”: 80 AÑOS EN LA GRAN MANZANA

Ayer, el cuadernillo central color salmón de La Vanguardia recogía la noticia de que una de las mayores librerías del mundo –Strand Books, situada en Brodway con la calle 12 de Nueva York- cumplía los ochenta años. Está abierta de lunes a domingo hasta las diez y media de la noche. Increíble. Y casi siempre está llena. Todo un acontecimiento según el New York Times.

Confieso mi debilidad por las librerías. Casi la cuarta parte de los profesionales de las editoriales, en la reciente Feria del Libro de Frankfurt, han emitido el veredicto de que dentro de 50 años ya no existirán librerías. No creo en estas profecías a tan largo plazo, pero la verdad es que cada vez hay menos. Por eso celebro que alguna tenga tanta vida y tantísimos visitantes como es el caso de la Strand.

Cuando estuve en la Gran Manzana ya hace unos años visitamos Strand , faltaría más, pero había tanta gente que nos agobiamos y desistimos de recorrer todas las plantas que la componen. Ahora, el recuerdo de esa visita incompleta se me hace más vivo en la memoria. Es la librería, dicen, más grande del mundo. Su slogan es: “18 millas de libros”, que al cambio son unos 29 kilómetros. Cinco pisos y un sótano llenos de estantes. Más de dos millones y medio de libros viejos y nuevos. En cierto modo me recordó a una inmensa bodega, pero atiborrada de libros con relativo orden o más bien, desorden. También es una invitación a la pasión por leer cuando alrededor de su puerta se colocan unos carritos con libros que cuestan entre uno y tres dólares y que los transeúntes consultan a mitad de camino de alguna parte. Tal vez en otro lugar, sin tanto sentido cívico y adoración a la lectura, cualquiera de estos libros acabaría volando...

El ambiente es de lo más curioso. Dicen que los fines de semana Strand Books tiene un clima especial. Los pasillos se pueblan de personas de todas las edades, sexos y procedencias en busca del tesoro escondido. Hasta hay quienes se sientan en el suelo devorando las páginas de un libro de relatos o jóvenes que cargan hasta arriba sus mochilas con ejemplares de bolsillo a precios de auténtico saldo.

Huele a polvo añejo. También se perciben algunos ácaros. Y para los maniáticos del orden, como es mi caso, el caos es palpable. Pero hay quienes consideran que todos estos ingredientes le dan esta singularidad y encanto tan especiales...

Hay un espacio, llamado Vintage Paperbacks, el más pequeño de los pisos, que recoge incunables que perfectamente podrían descansar en la biblioteca privada de una antigua mansión victoriana inglesa. Colecciones enteras de libros sacros de varias religiones, antiguas ediciones escritas a mano, tomos de ensayos, diccionarios clásicos o gigantescos libros de viajes o arquitectura con ilustraciones a pincel o carboncillo. Incluso tienen una sección dedicada a los fascículos de los años cuarenta y cincuenta que las revistas y periódicos estadounidenses de la época repartían dentro de sus colecciones sobre librillos de terror, bélicos o ciencia ficción, y que formaron parte de esa cultura que explotó la televisión, el cine y la música.

También tiene su parte de literatura castellana, pero en aquella fugaz visita no supimos encontrarla. Entre las páginas de algunos libros se observan notas con las recomendaciones que dejan los empleados y hasta los mismos clientes. Dejan cartelitos del estilo: “¿Recuerdas la primera vez que tu padre te llevó a descubrir el hielo? Si no has leído este libro, léelo. Si lo has leído, reléelo”. El libro, en cuestión, era de una edición de bolsillo de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez...

Larga vida a las buenas librerías que vivirán, no lo duden, tanto como queramos los lectores...

7 comentarios:

  1. Estupenda entrada, sí señor. conforme la describías me iba acordando de Blackwells, en Londres, que también integra libros nuevos y viejos en un delicioso semi-orden, por así decir. En los países anglófonos no creo que las cosas hayan cambiado, y ojalá no vayan a cambiar. En The Winding Stair, en Dublin, he pasado ratos inmejorables por cualquier pantalla.

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  2. Siempre es un placer conocer interesantes rincones y lugares llenos de vida, de historias y de fantasía. Las librerías son uno de los mejores lugares que se puede encontrar en una ciudad. Ahora sé que, si voy a Nueva York, un destino obligado es Strand Book Store.

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  3. Caronte:
    Ma pasa algo parecido, pero siempre encuentro algún ratillo para escarparme solo.
    Gracias por aceptar la invitación de visitar esta librería impresionante como todo Nueva York...
    Saludos

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  4. Hoy estoy de paseo en paseo...qué buen día!!! Éste, por una librería "viva" me encantó...el orden ya lo hacen los ordenadores, a mí me gusta así.
    Gracias...más besitos

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  5. ...Las librerías son mi debilidad. Una entrada estupenda para soñar con una escapadita a NY :P:P:P

    Un abrazo
    A.

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  6. A Maraa y Cuyá:
    En el caso de los lbros, también me encanta un cierto desorden...pero que permita identificarlos, ¿eh?

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  7. Andrea:
    Hay muchas debilidades compartidas. Gracias por tu visita. Te la devolveré.
    Un abrazo

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