sábado, noviembre 10, 2007

JOSÉ IRANZO "EL PASTOR DE ANDORRA" INTERPRETA LA JOTA "LA MANTA"






Qué decir de mi paisano, y amigo de mi padre, que no se haya dicho y escrito ya. Ha viajado por diversos países de Europa y América. De esta experiencia universal le quedan un montón de recuerdos y un sinfín de anécdotas. Con sus noventa y dos años se mantiene firme en sus principios, sencillo de trato, actitud vital positiva y entregado a los suyos. Sigue acudiendo presto allá donde se le requiere. Pero siempre leal retorna a su mundo, al que, de alguna manera llama, teatro natural: el Ventorrillo, el Saso, el Cenallo, las ovejas, el amor a su familia, la palomica y las cerezas de sus jotas...

Andorra, los andorranos de dentro y de fuera, los turolenses, todos los aragoneses y todos aquellos que lo han conocido aquí y allá admiran su voz y sus jotas, pero todos sabemos que su personalidad y sus virtudes humanas están, si cabe, a más altura.

El Sr. Zapater tuvo la gentileza, en su día, de remitirme este poema, autorizando la publicación:

EL PASTOR DE ANDORRA
Un día, en “El Ventorrillo”,
hace ya bastantes años,
sonó una jota vibrante,
estremeciendo los campos.
La voz que la interpretaba
se elevó sobre los llanos,
cruzó valles y montañas,
ríos y mares extraños,
y cantó en el mundo entero
los misterios andorranos,
la nobleza de su pueblo,
la gloria de San Macario.

Un día, en
“El Ventorrillo”,
rompió a cantar José Iranzo
para subir a los cielos
cual palomica volando.

Y nació
el Pastor de Andorra,
entre trigales y pastos;
las ovejas le aplaudían
como ellas saben, balando,
bañadas de sol y hierba
por los senderos del
“Saso”,
saciando su sed, más tarde,
en las aguas del
“Cenallo”.

Hasta que la voz aquella
llegó a confines lejanos
para provocar aplausos
y despertar entusiasmos.
Pascualica, enamorada,
le iba siguiendo los pasos,
y le acompañó en sus viajes
a países antillanos.

En América y Europa
se expandió la voz y el canto,
y siempre,
el Pastor de Andorra,
soñaba con su ganado.

La gloria le sonreía,
el triunfo estaba en sus manos,
pero él cambió todo aquello
por su tierra y su cercado.
Teruel y Andorra, primero,
su familia y sus paisanos;
más vale una buena ronda
que los lujosos teatros.
Y lanzar la voz al viento,
al igual que aquellos años
que, estando en “El Ventorrillo”,
rompió a cantar José Iranzo


CENTRO PASTOR DE ANDORRA:

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