viernes, diciembre 07, 2007

SIMA DE SAN PEDRO DE LOS GRIEGOS EN OLIETE
















Durante mucho tiempo fue considerada por los habitantes de la comarca un lugar inquietante y misterioso.

Oliete es un pintoresco pueblo de la provincia de Teruel junto al río Martín. Como tantos pueblos de esta cada vez más desolada provincia, de los 2.168 habitantes censados en 1900 se ha pasado a los casi 500 de ahora. En este pueblo viví de los 7 a los 13 años. Allí nació mi hermano Fernando, al que dedico este artículo. Muchos y gratos recuerdos se amontonan confusos en mi memoria y en mis afectos: la escuela al lado de casa con su gran patio, huertecillos y frontón desmesurado; Don José, el maestro entrañable; el tormento de la leche en polvo; la chopera frondosa junto al río donde casi cada tarde llenaba el saco de hierba para los conejos; el enorme abrevadero junto a la fuente con música de relinchos y destellos embarrados de herraduras; el lavadero, centro de cotilleo local; las mujeres locuaces embalando manzanas con habilidad pasmosa; el pueblo encaramado sobre un cerro con callejuelas empinadas y sinuosas; el taller del albardero; la asistencia al catecismo competitivo en la iglesia parroquial de la Asunción con su soberbia torre de planta octogonal; la casa palaciega de la Donjuana; las capillas de los santos; aquel cura joven, de cuyo nombre no me acuerdo, que tenía una “Bultaco” ¿o era una "Montesa"?; los latones y los gingoles silvestres; mi primer “Camel” sin boquilla; la singularidad de los motes locales de herencia ancestral; la primera película en tecnicolor; el gran médico -Dr. Peña-, hermano del gobernador de Teruel, y que me sanó de unas fiebres tifoideas; la ermita de la Virgen del Cantal con sus aguas supuestamente milagrosas; el pantano de Cueva Foradada con sus infinitas escaleras; los llamados "cabezos" con restos ibéricos; los tratantes de ganado y caballerías; la romería festiva a la ermita de San Pedro, a pie o a caballo, en los lunes de Pascua y la sima misteriosa, tenebrosa y enigmática de San Pedro de los Griegos. Esta sima, que no pude ver de cerca durante mi infancia, quedó en mi recuerdo como algo siniestramente dantesco en cuyo fondo se hallaban animales de especies desconocidas que amenazaban a todos los curiosos que osasen asomarse a su mundo oculto, enigmático y tenebroso.

Muchos años después volví este pueblo con mi familia. Me dejó desolado el cambio. Poca gente, huertas yermas, frutales descuidados... Pude, por fin, visitar esta sima que contemplada desde el mirador causa admiración, estupor y respeto, pero destierra de la mente aquellos peligros supuestos, fruto de la imaginación calenturienta de un chaval un tanto soñador.

En la finca de San Pedro de los Griegos se encuentra la espectacular Sima de San Pedro, lugar de celebración de los campeonatos nacionales e internacionales de espeleología, y considerada como una de las simas más importantes y dignas de Europa. Durante mucho tiempo fue considerada por los habitantes de la comarca un lugar inquietante y misterioso. Yo todavía la consideraba mucho peor. Sin embargo recientes estudios del biólogo J. Serra-Cobo han mostrado que se trata de un verdadero paraíso de la naturaleza, en una región caracterizada por la aridez y las temperaturas extremas en verano y en invierno. La cavidad constituye un refugio de biodiversidad sin precedente. La enorme boca de casi 100 metros de diámetro permite la iluminación de la sima a pesar de sus 108 metros de profundidad cuyo fondo está parcialmente ocupado por un lago de más de 20 m. de profundidad. En total el volumen aproximado de la sima es de unos 560.000 m3. Sus aguas son extremadamente ricas en materia orgánica, procedente en buena parte de los excrementos de aves y murciélagos, lo que explica la gran proliferación de plancton.

La sima constituye un refugio para muchas aves de nueve especies diferentes, y murciélagos de distintas especies también. En las paredes de la sima anidan palomas zuritas, chovas pitirrojas y vencejos reales, colonias que debieron ser numerosas en otros tiempos, como indica la existencia de restos de un torno utilizado para extraer abono orgánico de su fondo. En la laguna viven ranas, sapos parteros y culebras. La biodiversidad es equivalente a la que encontramos en algunas simas tropicales de México, Brasil y Papúa. Un detalle curioso es que los animales de las diferentes especies guardan un riguroso turno para entrar o para salir de sus anidamientos en la sima. Hasta que todos los individuos de una especie no se han aposentado en sus huecos las otras esperan. Cuando al atardecer hayan entrado todas las aves, comienzan a salir ordenadamente las diversas especies de murciélagos. Este ceremonial se repite en orden inverso al despuntar el día.



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http://www.estatierraesaragon.com/fichas/index.php?117

2 comentarios:

  1. Anónimo8:28 p. m.

    Ami me parecen unos comentarios estupends, por qe son mui reales y es nuestra istoria.

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  2. Anónimo2:40 p. m.

    Te felicito por el escrito y comparto el contenido. Mis recuerdos son muy similares a los tuyos. Saludos

    J. Royo

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