sábado, julio 19, 2008

GOLDEN GATE: ICONO DE SAN FRANCISCO Y FAVORITO DE LOS SUICIDAS

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No se puede visitar San Francisco sin cruzar a pie el “Golden Gate”. Los vecinos de esta ciudad, una de las más cosmopolitas y europeas de EEUU, se sienten orgullosos de él; incluso han colaborado económicamente para que se lleve a cabo la iluminación que les permita disfrutar de su vista también por la noche. Los inmigrantes asiáticos, africanos y de procedencia hispana han puesto la guinda a una ciudad variada y multicultural.
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Aunque San Francisco tiene un microclima muy singular, haga frío o calor, hay que deambular por este puente, contemplar la bahía, la abandonada prisión de Alcatraz, el tráfico naval...El puente es hermoso e impresionante desde cualquier ángulo que se mire. Es normal que haga niebla y hoy no podía ser menos. No hay posibilidad de hacer una foto que lo abarque todo. El día que nos ha tocado en suerte es impropio del principio del verano. Hace frío y mucho viento. Hemos tenido que comprar alguna “campera” en Chinatown para sortear este contratiempo. Carmina y yo nos agarramos mutuamente tanto para darnos calor como para ofrecer resistencia al viento. Tenemos sensación de vértigo, como si estuviésemos suspendidos entre el cielo y la bahía. Cuando nos cruzamos con los yanquis haciendo “footing” con ropa escasa nos sentimos un tanto avergonzados. Tras llegar al otro extremo, no sin esfuerzo, nos alegramos de haber llevado a cabo tal “hazaña”... Ha valido la pena.

El “Golden Gate” es uno de los tres puentes colgantes más largos del mundo de un solo arco. Mide 1,3 km. o casi 3 de longitud, según desde donde se consideren los extremos, y se aguanta con cables impresionantemente gruesos, colgados de torres que se alzan 227 m. sobre el nivel del mar. Tiene una
calzada de seis carriles (tres en cada dirección) y dispone de amplias aceras protegidas para peatones y bicicletas. El “Golden Gate” es el puente más famoso de San Francisco a pesar de no ser el mayor de esta ciudad, ya que el "Bay Bridgees" es la vía principal. Se construyó entre 1933 y 1937 para crear empleo en aquellos tristes años de la depresión. En las últimas siete décadas soportó incontables terremotos, incluyendo el devastador de 1989, de 7,1 en la escala de Richter.
Desde que el puente abrió al público, más de 2.000 personas han acudido allí para quitarse voluntariamente la vida. El puente está suspendido aproximadamente a 80 metros por encima del nivel del mar. El impacto es casi siempre mortal, sobre todo si se tiene en cuenta que un cuerpo en caída libre desde esa altura alcanza una velocidad de más de 100 kilómetros por hora. Los que sobreviven mueren en las aguas gélidas de la bahía de San Francisco. La gente prefiere lanzarse por el
lado Este del puente, que es el que mira hacia dentro de la bahía con mejores vistas. También es el lado en el que está el carril para peatones. Las autoridades de San Francisco estudian modificar sustancialmente el puente para dificultar esa trágica decisión. Pero hay división de opiniones. Por eso, el ayuntamiento quiere poner punto y final a una controversia que se prolonga ya más de siete décadas, en concreto 71 años, desde que el puente se abrió al tráfico.
No digo que haya que dar facilidades, pero el que quiera poner fin a su vida lo hará de una manera u otra. ¿Por qué impedir que, al menos, lo hagan a gusto?

4 comentarios:

  1. Ni en la hora de las grandes decisiones de la vida particular nos libramos de sus normas.
    Una de mis ilusiones viajeras es ir a San Francisco pero está tan extraordinariamente lejos.

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  2. Me imagino que es impresionante a la vista. Cuando vi el Brooklyn Bridge casi lloro. Parece enorme!! Lo ue me decepciono fue la estatua dela Libertad, tan pequeñita... impresina mas de lejos.

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  3. Candela: Nueva York y San Francisco son, en mi opinión , las dos ciudades más interesantes de USA. Y tengo la impresion de que los norteamericanos piensan lo mismo. En cambio Los Ängeles es una ciudad tan extensa que exigte tomar alguna autopista para trasladerse de un punto a otro de la misma ciudad. Increible, ¿no? Sus dimensiones son desbordantes..
    Saludo afectuoso

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  4. Dr. Krapp: Realmente San Francisco es una ciudad que vale la pena. Nosotros no acabamos de llegar al fondo porque eso requiere mucho tiempo y el frío y la niebla -muy habituales en verano- no ayudaron mucho. La distancia es enorme y viajar en avion resulta bastante agobiante. Mi sueño dorado de adolescente era ir de Costa a Costa montado en una "Harley". No ha podido ser, pero tampoco me quejo.

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