jueves, julio 10, 2008

LAPORTA: AMBICIÓN DE NOTORIEDAD POLÍTICA

“El fútbol maneja mucho dinero, dinero blanco y quizás negro, a la vista y oculto, con paraísos fiscales de por medio. Dinero y, asimismo, influencias, vanidades y ambiciones, nada deportivas, por cierto. No es, por tanto, afición al fútbol y amor al club lo que suele mover a tantos para ser presidentes y directivos: son otras aspiraciones menos confesables”

Recojo este fragmento del interesante artículo de opinión “El lado oscuro del fútbol” que publica "La Vanguardia" de hoy. Lo firma Francesc de Carreras, hijo de un presidente del FC Barcelona, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB, uno de los colaboradores habituales de este rotativo y que viene dando pruebas fehacientes de independencia y buen criterio, sobre todo, en lo referente a la temática política.

Y abordo este tema, antes de saber si, tras la reunión de la Junta Directiva del Barça, Laporta continúa o no. Muchos recibimos a este presidente y a su equipo (“Elefant blau”) con ilusión y con ganas de olvidar el triste período del fundamentalista Gaspart. Al margen de los buenos y malos resultados que se han cosechado durante el período Laporta, a muchos no nos cabe la menor duda de que este señor inspira a la perfección la opinión recogida por el Sr. Carreras en el texto que encabeza este escrito. Que el Barça es “més que un club” nadie lo cuestiona. Otra cosa es aclarar o interpretar qué significa esa frase tan sumamente abierta. Pero que el Sr. Laporta, de un tiempo a esta parte, no oculta sus ambiciones políticas también es una evidencia. ¿Qué tendrá que ver su cargo con que finalice algunas de sus intervenciones públicas con la frase: ¡Visca Catalunya lliure!? Franco ya hace muchos años que nos dejó en paz y en el contexto actual, esa frase no tiene ningún sentido salvo que quiera congraciarse con oyentes de una determinada adscripción política. Y que conste que nada tengo contra las de un signo u otro, mientras sean democráticas. Lo que no es de recibo es que un presidente del club con mayor número de socios del mundo – según dicen las estadísticas - lo utilice como trampolín para canalizar sus ambiciones de notoriedad política.


Al margen de que siga o no Laporta, todos sabemos –y bien que lo lamento- que el éxito del fútbol depende de que el balón entre en la portería contraria en lugar de en la propia. Pues bien, quiero dejar plasmado mi testimonio personal de que tanto si hay triunfos o no con o sin Laporta, la consideración de “arribista” en que le tengo no va a cambiar. Y me pesa porque yo fui de los ingenuos que picó el anzuelo con el cebo de su carita de buen chico.

4 comentarios:

  1. La manía de Laporta de adscribir su club a una determinada ideología pertenece a esos tópicos que necesita todo populista para seguir en su cúspide de cristal. Detrás no hay nada, solo una manida serie de convenciones para demostrar que "está en la onda". Sorprendentemente la burguesía barcelonesa tiene que reafirmar su condición solo a base de su rechazo a todo lo que no considera propio. Un papanatismo atroz y de una estupidez suma pasar por alto a toda la afición del Barça que no es ni pretende ser catalana.

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  2. Yo lo veo más bien como el efecto Superman, y con eso no me refiero al héroe de cómic sino a Ruiz Mateos, cuando montó el pifostio con Miguel Boyer. Quiero decir que hay una degeneración del poder que hace que los poderosos pierdan el rumbo. Le pasó, en un ámbito general y más decisivo, a Aznar, de cuyo sano juicio muchos tenemos serias dudas, pero entre los presidentes de club de fútbol hay una nómina bien nutrida. Es más, yo diría que es el cargo que mejor desnuda los complejos y la catadura moral de sus asignatarios. Laporta cree que es 'més que un president', y por eso trata a sus empleados como un negrero y sale con soflamas políticas que le vienen grandes. De no ser por la solidez de los mecanismos económicos del club, Laporta no me parece menos ridículo que Soler, el subpresidente del Valencia. Saludos, Luis Antonio.

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  3. Jordi Prat7:16 p. m.

    Para mí, Laporta está acabado, pero todos sabemos que si el equipo de fútbol funciona, todo volverá a ser maravilloso, excepto la memoria...

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  4. Dr. Krapp, Antonio y Jordi: Muchas gracias por vuestros comentarios profundos, inteligentes y sutiles. En el fondo todos venimos a confirmar que aquello de que "el poder corrompe" está muy presente, sobre todo, en el mundo del fútbol.Saludos

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