martes, febrero 19, 2008

HICISTES, DIJISTES, MARCHASTES...SON INCORRECCIONES HABITUALES QUE DEBEN ENMENDARSE GUILLOTINANDO SIN PIEDAD LA –S FINAL

Hoy, aun pecando de cierto narcisismo penitente, me autodirijo estas líneas porque me he sorprendido diciéndole a un compañero: “¿Me hicistes las fotocopias de los apuntes? Cuando he caído en la cuenta de haber cometido el desaguisado de añadir la –s final “espuria”, como diría nuestro ilustre paisano Lázaro Carreter, me he llenado de vergüenza. La tierra no ha querido tragarme a pesar de mis ruegos y el cielo totalmente encapotado ha ignorado también mis súplicas. Hasta los elementos naturales me han pagado con una indiferencia absoluta. Ni el más vil de los desprecios me habría hecho tanto daño... Tras esta crisis espiritual de consecuencias imprevisibles he decidido atajar el conflicto recurriendo al Pensil de los recuerdos de la infancia y he hecho “propósito de la enmienda” de no volver a maltratar más a la lengua de forma consciente y premeditada.

El mal de muchos no me consuela en absoluto. Es cierto que la suma de la –s final en la 2ª persona singular de los pretéritos es muy habitual. Locutores de radio y TV, actores, políticos en campaña electoral enfervorecida, profesores e infinidad de ciudadanos a uno y otro lado del océano añaden la –s final con tal frecuencia y desvergüenza que la expresión correcta puede llegar a llamar la atención. ¡Hasta aquí hemos llegado! En castigo a mi zafia desidia, me flagelaré mental y físicamente condenándome a escribir el Pretérito Perfecto (o Indefinido) de Indicativo del verbo AMAR cien veces (no vale copiar y pegar...) Comienzo aquí:

Yo amé
Tú amaste
Él amó
Nosotros amamos
Vosotros amasteis
Ellos amaron


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