lunes, febrero 04, 2008

EL ABAD DE MONTSERRAT: DECLARACIONES CLARIFICADORAS SOBRE LA OPCIÓN POLÍTICA DE LOS CREYENTES

Estos días, las declaraciones de la Conferencia Episcopal y la posterior de los obispos de Cataluña han sembrado inquietud y desorientación entre creyentes y molestado a los no creyentes y en nada han contribuido a templar los ánimos y a dar luz que es lo que se debería pretender. Hoy, afortunadamente, la prensa catalana se hace eco de las declaraciones del Abad de Montserrat que, en mi opinión, son ejemplares. Me limito a extractar dicha noticia.

El abad de Montserrat, Josep Maria Soler, se ha desmarcado hoy de la cúpula de la Iglesia católica española en su diatriba electoral con el Gobierno al afirmar que la Iglesia no puede pretender ningún monopolio. En su homilía dominical, y tras introducir el tema afirmando que ningún proyecto de carácter social puede pretender la exclusividad del Evangelio, Soler se ha referido al reciente documento de la Conferencia Episcopal Española."Sabemos que ningún proyecto contingente de carácter sociológico o político no puede pretender tener la exclusividad de representar al Evangelio", ha manifestado Soler. El abad ha añadido que "en nuestra sociedad plural, los miembros de la Iglesia no podemos pretender tener ningún monopolio". Josep Maria Soler ha continuado expresando que "debemos actuar desde el diálogo y la misericordia, y no desde la confrontación". A su juicio, se debe partir "de la convicción profunda de la identidad cristiana y se debe aceptar y respetar a todos los otros que no tienen en la Iglesia su hogar espiritual".
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Igualmente se distancia del texto de lo obispos y llama a trabajar por la paz "con todos los medios éticamente legítimos".

1 comentario:

  1. Dices bien que habla para los creyentes. Pero ahora es el sentido común lo que debe privar antes que cualquier dogma de fe u opinión de una jerarquía que nada tiene que ver con su fundador. La Iglesia Católica ha dejado de ser un referente válido para las personas que tenemos fe en un tal JESUCRISTO, tan denostado, tan vapuleado por esos parlanchines, sepulcros blanqueados, que hablan de los pobres y la moral, y se sientan a la mesa -tal vez a tomar un caldito- con los poderosos, aunque en esta ocasión haya sido con Zapatero, más cristiano -tal vez sin serlo- que todos esos obispos que se enmascaran en nombre de Cristo, cuando el mismo Cristo los echaría a latigazos hasta del atrio del templo.

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