lunes, febrero 25, 2008

EL PALAU DE LA MÚSICA CATALANA CUMPLE CIEN AÑOS



Uno de los edificios que más me agradan de Barcelona es el Palau de la Música. El Palau de la Música Catalana, máximo exponente del estilo Modernista catalán, fue construido por Lluís Domènech i Muntaner. Se iniciaron las obras en abril de 1905 y se inauguró finalmente en febrero de 1908. Hace exactamente un siglo que, después de tres años de obras, abría las puertas una de las salas de conciertos más singulares del mundo y que ya hace décadas que se ha convertido en símbolo de Barcelona y referente mundial de la arquitectura modernista. La sede del Orfeón Catalán, nació en sintonía con las aspiraciones colectivas de un pueblo y gracias a las aportaciones económicas por medio de una suscripción popular. En aquel momento, los impulsores no podían saber hasta qué punto estaban creando un patrimonio simbólico y sentimental. Y, a pesar de no saberlo, se lanzaron sin escatimar tiempo, dinero y esfuerzos.

La acústica del auditorio es inmejorable. Los mejores intérpretes y batutas del mundo del último siglo (desde Richard Strauss hasta Daniel Barenboim pasando por Ígor Stravinski y Arthur Rubinstein y los catalanes Pau Casals y Frederic Mompou) han desfilado ininterrumpidamente por el Palau, auténtico santuario de la música de Cataluña y al tiempo sala de conciertos de referencia en el panorama artístico internacional. El Palau de la Música Catalana fue declarado Monumento Nacional en 1971. Con tal motivo se realizaron amplias obras de restauración. En 1997 la UNESCO incluyó el edificio en su relación del Patrimonio de la Humanidad.



1 comentario:

  1. Anónimo12:33 a. m.

    En verdad, una joya arquitectónica como pocas, sobre todo, su linterna vitral central, bién dices, con una acústica musical inmejorable y con las primeras obras de nuestro insigne escultor aragonés, un joven Pablo Gargallo, que colaboró con el arquitecto Domenech i Montaner, con sus obras escultóricas, tanto en el Palau de la Música Catalana, como en el hospital de Sant Pau.
    Un Abrazo. Etel.

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