jueves, febrero 14, 2008

CUBA Y ESPAÑA: SUEÑOS CON LA DEMOCRACIA

Transporte público cubano: serio problema
Joani es la autora del blog “Generación Y” que está teniendo una acogida espectacular. Se lo merece. En uno de sus últimos posts: “De la casa a la Nación” (que ha recibido 732 comentarios a fecha de hoy) expone las características que debería tener la persona que ocupe la más alta jerarquía política de Cuba. Las sintetizo:

- Que sea civil y no militar.
- Que sea administrador que cuide los recursos del país con actitud de servicio más que líder carismático.
- Que ceda la silla tras el período del mandato que será electo.
- Que se preocupe por las necesidades básicas (la cazuela, entre otras)
- Que sepa escuchar más que ser orador competente.
- Que sea, más que un padre omnipresente y omnipotente, un Presidente del que pueda quejarse, libremente, en público.

A los que tenemos cierta edad y determinadas experiencias en nuestro contexto ibérico, tales demandas nos parecen lógicas y suficientes, teniendo en cuenta la circunstancia en que se formulan: Dictadura Cubana. Pero, ahora, que ya podemos presumir de 30 años de Democracia, los deseos de Joani –para ella, sueños- pueden hasta parecernos extremadamente modestos.

Afortunadamente, en España, ya hemos superado esa etapa en que las peticiones son tan elementales y obvias que nuestras preocupaciones vigentes van por otros derroteros. Porque se podría decir que las demandas de Joani, con más o menos grado de excelencia, ya las hemos conseguido aquí, con el esfuerzo de todos, desde hace años y al margen de que el Gobierno lo haya presidido uno u otro paratido político. Sin embargo, esto no ha de conducirnos al conformismo, a la pasividad y a la autocomplacencia. La Democracia, no siendo mala, siempre es perfeccionable y a nuestros políticos debemos recordarles que sin olvidar lo fundamental –trabajo, educación, sanidad, vivienda, prestaciones sociales, etc.- deben dar ejemplo de tolerancia, educación, honestidad, sinceridad, sentido común, humildad, capacidad autocrítica y espíritu de servicio más que de egoísmo personal y partidista. Su dignidad y la nuestra, así como la propia Democracia, están en juego.

Deseo que Joani y sus compatriotas puedan formular pronto estas peticiones que hacemos aquí y ahora. Eso significará que los primeros sueños ya se han convertido en hechos cotidianos y que ahora toca renovarlos con otras metas y valores. Eso sí, sin olvidar los de allí y los de acá lo que podemos y debemos hacer todos, sin excepciones, para alcanzarlos y que dicha Democracia y la convivencia humana sigan progresando en todas sus múltiples dimensiones.

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