domingo, marzo 30, 2008

Pyotr Ilyich Tchaikovsky: LA PATÉTICA


Ayer, sábado 29, asistimos al concierto del Auditori de Barcelona. Mi cuñado Mauri, el melómano del grupo, como siempre, nos puso al corriente y nos trajo el acostumbrado y documentado dosier sobre el concierto. El plato fuerte era La Patética de Tchaikovsky bajo la batuta del director Eiji Oue, nacido en Hiroshima, cada vez más suelto y asentado con la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Cataluña. La Sexta Sinfonía en si menor de Pyotr Ilyich Tchaikovsky, escrita poco antes de su muerte es considerada universalmente como su testamento íntimo y musical. Al margen de las especulaciones sobre su mensaje oculto es una de sus obras maestras, quizá la más redonda de sus sinfonías, pletórica de inspiración y energía creativa, que contrastan con la profunda crisis personal de sus últimos días

No se pueden negar en este Adagio introductorio los ecos del Preludio al Acto III de Tristán, a pesar de haber considerado Tchaikovsky que era su obra "más personal". El Allegro (movimiento rápido) desarrolla de forma obsesiva la idea principal. El segundo bloque de ideas es uno de los más hermosos períodos líricos que nunca escribió, y viene a traer algo de consuelo, pero siempre subyace una triste resignación. Sin embargo, la sección central cede a la desesperación y aun al terror: ecos de un canto llano de la Misa de Difuntos Ortodoxa, aun más inquietantes cuando suenan sotto voce, expresan una profunda obsesión con la muerte.

En el segundo tiempo encontramos un valse irregular que crea una sensación de fragilidad conmovedora, reforzada por la sección central, melancólica sin remedio. Ya ni la contemplación de la belleza alivia el dolor.

2º Movimiento:
http://www.epdlp.com/clasica.php?id=849

En una sinfonía tan personal como ésta, resulta chocante el tercer tiempo, originalmente planeado para retratar las "decepciones de la vida" y que acabó siendo un excepcional scherzo (pieza rápida de ánimo festivo) sinfónico, quizá la mejor pieza de música pura que nunca creara Tchaikovsky. Combina un moto perpetuo y una marcha que acumula energía y pasa de una sección instrumental a otra, hasta que se hace irresistible y llega a un tutti pletórico, verdadera apoteósis de la orquesta romántica.

3º. Movimiento:

Después de tal derroche de energía, Tchaikovsky debió de concluir la necesidad de un final lento a la Sinfonía. En una sencilla forma ternaria de Lied (canción), se basa en dos motivos descendentes, el primero de ellos, tenebroso y obsesivo. El segundo, cantabile (tema musical especial para ser cantado) y más adornado, se inicia en un anhelante Re mayor, pero termina tiñéndose, tras un clímax de desesperación, del sombrío si menor del inicio. Los contemporáneos de Tchaikovsky asistentes al estreno, entre ellos Rimski, se sintieron consternados por este Adagio lamentoso (movimiento lento que expresa queja y lamento): la negrura de sus últimos compases no ofrecía esperanza ni salida algunas, el silencio de la nada estaba al alcance de la mano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario