sábado, marzo 29, 2008

EL PREMIO “CATALÀ DE L'ANY” DISTINGUE LA EMOCIONANTE LUCHA DE PASQUAL MARAGALL





El expresident insta a Barcelona a encabezar el combate contra la "epidemia mundial" de alzhéimer

"Es necesario que no solo avance la ciencia, sino también la sociedad",

Anoche, tras asistir al estreno de la película “La noche es nuestra”, que no estuvo mal, estuve viendo por TV3 la gala que celebraba la concesión del premio “Català de l’Any”. Ernest Lluch, a título póstumo, Pau Gasol, Manuela de Madre, Ferran Adrià, Joan Manuel Serrat, Joan Massagué y Neus Català fueron los premiados de anteriores ediciones. A ellos se ha unido este año Pasqual Maragall, expresidente de la Generalitat y exalcalde de Barcelona, un político que ha sabido trascender los corsés que imponen tan altos cargos institucionales para ser un personaje próximo a la gente. Su emocionante declaración de que sufre alzhéimer y que va a dedicarse ahora a la lucha contra esa enfermedad conmocionó hace unos meses a la sociedad catalana (el vídeo recoge ese momento). Pocas veces un personaje público había afrontado con tanta valentía y tanto sentido social el drama personal de la enfermedad. Eso es lo que han acabado reconociendo los ciudadanos que han votado a Maragall como “català de l'any”, sin desmerecer al resto de los candidatos. Sus palabras dedicadas a Barcelona: pasado, presente y futuro, así como el esfuerzo que está poniendo a favor de la Fundación Maragall contra el alzhéimer fueron muy emotivas.

En su etapa como alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall tenía por costumbre visitar los hogares de ciudadanos anónimos en los distintos barrios de la ciudad para conocer de cerca realidades diferentes a la suya. En ocasiones, se quedaba allí alojado varios días. Lo hizo, por ejemplo, en casa de la familia Pindado, en Verdum. La pequeña Lluna, de 8 años, relató en el colegio la ilustre visita, pero nadie la creyó. Así que al día siguiente fue el alcalde quien la acompañó hasta la escuela en el coche oficial.
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Durante sus etapas de alcalde, Barcelona experimentó la mayor y más positiva transformación urbanística del siglo XX gracias a las Olimpíadas de 1992. Su etapa como President de la Generalitat fue más polémica dadas las características singulares del tripartito que conformó su gobierno que no facilitó la coordinación y que desembocó en una crisis.

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