martes, marzo 25, 2008

HOY LUCE EL SOL EN EL RAVAL DE BARCELONA


Como de costumbre, tras mis clases matutinas, recorro el final de la calle Aurora, observo a las dos empleadas uniformadas del "Hotel Abba" fumando furtivas en la puerta de servicio, cruzo la soleada Rambla del Raval salpicada de palmeras, echo un vistazo al impertérrito gato filósofo de Botero y por la calle Hospital me dirijo hacia la Rambla de las Flores para tomar el Metro en Liceu. Varios jóvenes salen del albergue juvenil, bloquean el paso por la acera, caminan despistados, plano arrugado en una mano, cámara digital en la otra, mochilas sobre los hombros... No pueden ser más que turistas. Van ligeros de ropa. A veces, por las vestimentas que llevan, no dejas de imaginar que muchos extranjeros europeos siguen pensando que África comienza en los Pirineos...Hace cincuenta años se pensaba lo mismo, pero por otros motivos... Esta Semana Santa, de tiempo revuelto, ha sorprendido a más de uno. Así aprenderán. Al llegar a la altura de la Biblioteca de Cataluña observo una escena curiosa. Un coche patrulla de la Guardia Urbana se detiene. Sale un agente con el amarillo rampante de moda en su uniforme y se dirige a una señora anciana que camina apesadumbrada con una bolsa de plástico con dos tetra brik de leche y una barrita de pan. Acusa el peso y los años. El agente se dirige a ella, toma la bolsa con una mano y da la otra a la señora que se agarra a ella confiadamente. Levanta la cabeza y se lo agradece con la mirada. El agente le dice al compañero que aparque en la Rambla mientras acompaña a esta señora a su casa. Yo contemplo la escena embobado, sorprendido, feliz... Los sigo mirando, el guardia urbano altísimo acompasa su paso al de la anciana y aunque no siento lo que le dice, me lo imagino, porque ella vuelve a esbozar una sonrisa de gratitud. Miro hacia el cielo. Tras la pasión fría y destemplada de la semana pasada, hoy, primer martes de Pascua, luce un sol espléndido, el cielo está más azul, las nubes blancas. La primavera ha llegado al Raval de Barcelona.

1 comentario:

  1. Anónimo11:58 p. m.

    Un tierno y entrañable relato, el de hoy, Luis. Te felicito.
    Casualmente también he estado esta tarde por allí. De 1970 a 1977, fuí diariamente, por estas calles a estudiar a la Escuela Massana, hacía mucho tiempo que no frecuentaba el barrio. Está cambiadísimo, ni parecido al ambiente que yo conocí. Al salir de la calle Hospital a Ramblas, iba pensando en lo multiracial de sus gentes. No cabe duda, de que buena parte del mundo, está representada en esta porción de Barcelona. Espero y deseo, que sea positivo... Un abrazo. Etel.

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