viernes, mayo 23, 2008

IRRITACIONES ABSURDAMENTE INFUNDADAS

Caricatura de BERTRAND RUSSELL

Lo sabemos porque nos lo han dicho mil veces y lo hemos verificado otras tantas. Pero reincidimos en los mismos errores. No tenemos remedio. Me refiero a que la vida es mucho más agradable y placentera si “pasamos” de esas menudencias cotidianas (o “chorradas”) a las que damos una relevancia totalmente infundada y, sin embargo, NOS AMARGAN, y de qué manera, LA EXISTENCIA. Yo soy un poco maniático del orden y la limpieza y esto, más que virtud, es una desgracia. Desde que consigo hacer caso omiso de esa miguita insignificante que está a mis pies, mi vida ha cambiado para bien. Esta tarde, incluso me he controlado cuando he visto a un joven tirar un chicle sobre la acera. Me ha costado, pero he conseguido refrenar mis impulsos belicosos. Creo que ha sido inteligente esta especie de autocontrol (aunque sigo pensando que el tan joven es un solemne “guarro y terrorista”). Menos mal que también las pequeñas cosas positivas de la misma cotidianidad nos endulzan la existencia y amortiguan los efectos de las anteriores. A éstas sí que hay que apreciarlas en lo que valen.

Lo dicho en forma coloquial no tiene pretensiones de añadir algo a lo archisabido. El mismo Bertrand Russell ya lo formuló de otra manera –con términos que hoy resultarían anacrónicos- en La conquista de la felicidad (1930). Y hasta es posible que él, a su vez, lo escuchase de su propia abuela materna... Es un decir. Sin embargo, no va mal que de vez en cuando nos lo recordemos. Porque mira que somos “burros”. ¿eh?

P.D. He añadido la coletilla del insigne filósofo racionalista y escritor británico para dar “cierto halo de autoridad” a lo expuesto en el primer párrafo.

2 comentarios:

  1. Anónimo7:25 p. m.

    En general los blogueros sois personas cuyas relaciones afectivas y sociales están un tanto mediatizadas por la gran avidez de admiración y estimación que os caracteriza. Buscáis abiertamente ser admirados por los demás, queréis fascinar a vuestros lectores para brillar ante vosotros mismos con mayor luminosidad, pero en el fondo sois incapaces de dar auténtico afecto y entrega a los demás. Dicho en plata: pecáis de narcisismo-donjuanesco-cibernético...

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  2. Me dejas estupefacto, pero pensaré sobre lo que has expuesto. Personalmente lo único que pretendo con está bitácora es entretenerme y aprender de los demás...

    No creo que esos objetivos tengan nada que ver con ese "narcisismo-donjuanesco..."

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