domingo, octubre 21, 2007

EL PRINCIPAT D’ANDORRA y OS DE CIVÍS













Una vez más hemos pasado otro fin de semana en el Principat d’Andorra. Cualquier pretexto es bueno para repetir la visita a este rincón pirenaico donde el turismo es el sostén principal de la pequeña y pudiente economía de Andorra. Se estima en 9 millones de personas las que la visitan anualmente, atraídas por el status de paraíso fiscal de Andorra y por sus hoteles de invierno y verano. En Andorra te sientes como en tu propia casa en lo que respecta a los usos lingüísticos, puesto que mayoritariamente se utilizan catalán y castellano como lenguas principales. Luego, y a mucha distancia, estarán el portugués y el francés. Andorra la Vella tiene un significado especial para mí. Según la Enciclopedia Aragonesa, al describir la localidad de Andorra (Teruel), mi lugar de nacimiento, y hacer referencia a su nombre:

“También existe para ello una explicación legendaria de carácter religioso, fundada en que la devoción a San Macario Abad, su patrono, les vino a los andorranos directamente del valle de Andorra, en el actual Principado, que en aquellos tiempos le veneraba como tal, y que como abogado de los herniados realizó numerosos milagros por estas tierras hasta el punto de que pronto Las Masadicas Royas cambiaron su nombre por el de «San Macario de Andorra», para quedar solamente en Andorra”.

Recuerdo haber leído en algún sitio que entre los Valles de Andorra y mi pueblo natal (Andorra de Teruel) se produjo en tiempos pretéritos trashumancia de ganados. Muy pretéritos debieron ser estos tiempos porque cuesta creer que en este pueblo del Bajo Aragón hubiese pastos ya que la sequía es su características más común.

Tras unas limitadas y selectivas compras en Les Escaldes-Engordany, la zona comercial más densa del Principat y la consabida sesión de baños en Caldea, hemos visitado algunas parroquias donde hay motivos turísticos suficientes como para reencontrarse con ellos. Quiero destacar la Parroquia de Canillo donde se halla el Santuario de Nuestra Señora de Meritxell, patrona del Principat d'Andorra. El santuario original era de estilo románico y fue reformado por completo en el siglo XVII. En 1972, el santuario se incendió, quedando destruido por completo. En el incendio desapareció también la talla románica de la Virgen, la más antigua del Principado, que hasta ese momento se adoraba. Se encargó la construcción de un nuevo santuario al conocido arquitecto Ricardo Bofill. El edificio tiene una mezcla de estilos y pretende fusionarse con el paisaje que le rodea. El nuevo edificio se inauguró en 1976 En su interior se continúa venerando una réplica de la talla románica de la Virgen que desapareció en el incendio. Es una construcción totalmente ecléctica, que sintetiza la obra del hombre y el paisaje que la rodea, inspirándose en una mezcla de distintos estilos. El campanario de la torre recuerda los grandes centros monásticos medievales, mientras que los grandes arcos combinados con piedra blanca y pizarra evocan los vestigios de los arcos torales de la vieja capilla después del incendio. Las grandes aperturas responden a ciertas reminiscencias del arte islámico, en un intento de establecer una relación con el paisaje del entorno, así como el claustro de los espejos, que se refuerza con la presencia del agua.

En Canillo también hemos visto a una multitud de personas presenciando una feria de ganado y unas actividades de fortaleza física llevadas a cabo por vascos. La descripción de las mismas se hacía por altavoces en castellano y euskera. Igualmente había unos puestos donde se llevaban a cabo actividades artesanales relacionadas con la ganadería de montaña.

Ya de regreso a Barcelona y antes de llegar a Sant Juliá de Loira, último pueblo importante antes de cruzar la frontera con España, hemos girado a la derecha hacia un pueblecito que se llama Os de Civís, que unos amigos, Charo y Salem, nos habían recomendado visitar encarecidamente. El término del pueblo está prácticamente rodeado por tierras andorranas, por lo que si deseamos ir por buen camino, hemos de hacerlo por el interior del Principat d'Andorra, por una carretera dirección Aixovall y Bixessarri y seguir el curso del río d'Aós, aguas arriba unos 4 km. Durante el recorrido encontramos varias áreas de picnic rodeados de fértil vegetación. Lo más espectacular del trayecto ha sido la contemplación del nacimiento del otoño en su esplendor de colores cálidos de fuego en todos sus matices.

La entrada al pueblo se hace por una calle ancha con establecimientos repletos de artículos turísticos y además tres buenos hostales-restaurantes. Hemos comido fabulosamente, y a un precio muy económico, en el acogedor Hostal La Font. Las casas están hechas con piedra y techos de pizarra, muy cuidadas, se utilizan básicamente como segundas residencias. Desde el pueblo y por una callejuela empedrada, empinada, tortuosa hasta lo indecible y rodeada de pequeñas casas llegamos a la iglesia románica de Sant Pere que antiguamente era un castillo. En dicho pueblo se puede practicar la hípica, hacer excursiones a pie o en 4x4, tirulina, escalada y también dicen que hay deliciosas setas.

La leyenda, según unos, y la historia, según otros, cuenta que desde siempre, los campesinos de Os de Civís han tenido problemas con la cercana Andorra. Y los más beligerantes eran los vecinos de Pas, que reclamaban los montes que los separaban. La cosa se puso seria y se hablaba ya de guerra cuando los alcaldes de ambos lugares decidieron solventar el litigio enfrentando a un representante de cada lugar. Así se hizo. Cuentan que los de Andorra estuvieron alimentando al suyo a base de leche y carne, para que pudiera aguantar mejor, pero los de Os de Civís sólo le dieron carne. Lucharon en el Coll de la Botella y ganó el de Os de Civís, y así esta localidad se quedó los pastos de la montaña.

Os de Civís, que siempre ha vivido de la ganadería, ha estado aislado hasta de la misma provincia leridana, a la cual ha pertenecido de por vida. Los mayores del lugar recuerdan cómo había que bajar en caballería hasta el cercano Sant Julià para comprar los víveres. Aún hoy el acceso es más fácil por Andorra que por Lérida. En Os de Civís vivían a principios del siglo XX unas 150 familias que fueron abandonando el lugar. Cuando estaba casi a punto de desaparecer, una Associació d'Amics d'Aós de Civís se entregó a la restauración de las casas y a la búsqueda de recursos que han permitido salvar este bello pueblo. La llegada del turismo ha dado oxígeno a esta localidad que está sabiendo hacer compatible lo viejo con lo nuevo. Las casas antiguas y modernas únicamente se diferencian en el color de la madera que la pátina del tiempo todavía no ha oscurecido. En sus casas, de piedra, pizarra y madera negra (las nuevas la tienen amarilla y destacan del resto), se han cuidado mucho los detalles, como las puertecitas de madera tallada para ocultar el contador de la luz o el contenedor de la basura. Lo único que desentona es una enorme antena parabólica de un rabioso color verde. A los que vayan al Principado y no conozcan este pueblecito, les recomiendo encarecidamente que no se lo pierdan...

8 comentarios:

  1. Anónimo12:22 a. m.

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  2. Anónimo9:19 a. m.

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  8. Anónimo7:21 p. m.

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