lunes, octubre 15, 2007

EL MÍTICO TREN "ESTRELLA ROJA" DE MOSCÚ A SAN PETERSBURGO


De Moscú a San Petersburgo hay 600 km. Nos hacía ilusión, a Carmina y a mí, realizar este trayecto con el mítico tren “Estrella Roja”. Otros compañeros de viaje, sin embargo, optaron por hacerlo de día en trenes más rápidos. ¿Qué prosaicos! La imagen que teníamos del legendario tren respondía a recuerdos de alguna película clásica y narraciones literarias . Nada más lejos de la realidad. El “Estrella Roja” no tiene nada que ver con el “Orient Express” el “Rocky Mountaineer” o el “Cecil Rhodes”. Es más cómodo que el “Transiberiano” que recorre en ocho días los más de 9.000 km. que separan Moscú de Vladivostok. También está el “Transmongoliano”, pero lo bueno de estos es la multitud de paisajes recorridos... Estos comentarios últimos tan mundanos los hace un compañero del mismo compartimento y que está muy rodado en estos temas. Se llama David, es políglota, vive en Hospitalet del Llobregat y le encanta alardear de los múltiples viajes que ha realizado. Añade, con cierta suficiencia, que la Tierra se le está quedando pequeña...El “Estrella Roja” dispone de compartimentos dobles con literas y un desayuno envasado muy completo te espera al entrar, pero no parece muy apetitoso. Lo llamativo son las cortinas y alfombras que le dan al tren una falsa sensación de lujo. Esta primera impresión desaparece al visitar los servicios, realmente penosos.

Teníamos cierta expectación por conocer a nuestros compañeros de compartimento de literas. Pensábamos que quizás coincidiríamos con una pareja de México con la que habíamos confraternizado durante la estancia en Moscú. No fue así. Nuestro vecinos fueron el mencionado joven, experto en viajar por todo el mundo y un gigantesco ruso bien trajeado, supuestamente cosaco, con barba, sin duda, caucasina. Nos saludó con amable frialdad en lengua rusa, subió a su litera y se encerró en un mutismo absoluto. Salimos de Moscú a medianoche, pero todavía con claridad de noche blanca. Algunas dachas a lo lejos apagaban sus tenues luces. La imaginada velada romántica en el “Estrella Roja” acabó convirtiéndose en un concierto indeseado de ronquidos de nuestros compañeros que parecían competir por dejar a las respectivas patrias en lugar decoroso. El cosaco acabó imponiendo su fortaleza, aunque el de Hospitalet no se lo puso fácil...

La sensación que sentimos es que viajábamos a bordo de algún tren nocturno de los que recorrían España durante los años setenta. El compartimento y las maletas dificultaban la entrada y salida. Carmina y yo nos miramos con desencanto y resignación. El traqueteo era ostensible y la incomodidad evidente. El pasillo era tan estrecho que cada pasajero que lo cruzaba te obligaba a arrimarte al máximo so pena de roce indeseado. El vagón restaurante, en el otro extremo, resultaba casi inaccesible. La interminable noche blanca, la monotonía del paisaje uniforme y sin sorpresas y la incomodidad de espacio tan reducido nos hizo arrepentirnos de la decisión tomada. Seguramente que los que optaron por viajar de día estaban mejor informados. La noche y el entorno parecía sumergirnos en la Rusia decimonónica y legendaria, tal y como siempre la imaginé a partir de las novelas leídas sobre todo del siglo XIX. A punto de llegar hicimos una parada en un pueblo feo y muy gris, tal vez algún barrio próximo a San Petersburgo. Era esa hora mágica o inquietante en que la oscuridad, al disolverse, da paso al amanecer. Nuestros compañeros seguían durmiendo a pierna suelta. Qué envidia. Vimos avanzar hacia el tren a unos cuantos viajeros que surgían desdibujados, con movimientos lentísimos, casi irreales, entre la espesa niebla que flotaba sobre la estación. Serían, pensé, obreros camino de su puesto de trabajo. Pero la escena era fantasmagórica y atemporal, y me vinieron al pensamiento imágenes de novelas de Nikolai V. Gógol, Alexandr Pushkin, Ivan Turgéniev, Fiódor Dostoievsky...Por fin, el tren reanudó la marcha. Llegamos hacia las 8 ½ h. y ya nos esperaba la guía con el resto del grupo recién levantados, frescos y animados. Dispuestos a llevar a cabo la visita panorámica por la ciudad imperial de los zares. Nosotros, cansados, ojerosos, tras la noche encantadora en el tren soñado, y sin duchar... Y, según nos dijo David, el corremundos de Hospitalet, el supuesto cosaco no era tal; se trataba de un ucraniano representante comercial de una fábrica de máquinas de coser...Ya no queda romanticismo en el mundo.

4 comentarios:

  1. Anónimo11:40 p. m.

    hola luis, somos salem y charo, te dejamos el prometido comentario un poco tarde pero mejor que nunca. como no se nada del tren de moscu, te dire que el articulo sobre el neologismo de la valla del dia anterior es acertado, aunque yo(Salem) nunca me habia fijado, inconsciente de mi.
    y dice mi madre(Charo) que el pueblo de Lerida de cuyo nombre no se podia acordar, es Os de Civis, lugar que os recomienda no dejeis de visitar si vais a estar en Andorra estos dias.yo no os lo recomiendo, o no puedo, porque tengo vagos recuerdos de mi estancia allí.
    un saludo

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  2. Anónimo3:44 a. m.

    Hola Luis...
    Te escribo desde Argentina. La noche del 9 de junio próximo estaremos tomando el Famoso Flecha Roja. Hace varios dias que dudamos y dudamos con mi esposa de tomarlo y, de hacerlo, si elegir un cuarto de 2 ó 4 camas. Igual que uds. pensamos en elegir la de 4 pero... después de leer tus comentarios, realmente no se que hacer...!
    Se justifica la diferencia (es el doble) por la habitación de 2 camas? si puedes escribirme, te agradecería algun consejo adicional.

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  3. A Anónimo argentino:

    Siento desulusionaros, pero el viaje en dicho tren fue decepcionante. El compartimento de cuatro literas, claustrofóbico. El viaje, muy pesado. Fue de las pocas experiencias negativas del viaje a Rusia.

    Los compañeros de grupo que optaron por el tren rápido creo que acertaron.

    Mi esposa y yo pensamos ir a Argentina el próximo mes de noviembre

    Buen viaje y que tómésis la decisión acertada.

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  4. Anónimo1:17 a. m.

    Hola Luis Antonio;

    Gracias por tus comentarios. Creo que, a pesar de la mala fama actual del tren, terminaremos "equivocandonos" por la historia que lleva consigo el "flecha roja". A lo sumo, será 1 noche para olvidar o recordar pero diferente...
    Aprovecho a dejarte mi e-mail para cualquier información que necesites de Argentina (juandelospalotes@hotmail.com)
    Me gustan los viajes. He tenido oportunidad de conocer el vuestro en un par de ocasiones. Me gusta España, más teniendo en cuenta que mis 4 abuelos son de allá.
    Gracias nuevamente por tus comentarios.

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