miércoles, abril 22, 2009

AQUELLOS GUATEQUES DE LOS AÑOS “60” (Continuación de la entrada anterior)


Creo recordar que era un sábado cualquiera del mes de julio, allá en un bello pueblo del Maestrazgo donde dos ríos de orígenes diversos abandonaron sus veleidades solitarias y decidieron unirse en feliz y confundido caudal con identidad también nueva: Guadalope

Tras el repertorio acostumbrado de ritmos variopintos, en aquellos guateques llegaba el momento más anhelado para muchos y temido para los menos: el de los bailes lentos que empuja a las parejas a reducir distancias y a estrechar los abrazos: “Mis manos en tu cintura” de Adamo,

“Y mis manos en tu cintura
pero mírame con dulzor
porque tendrás la aventura
de ser tu mi mejor canción”.

Después viene “Il Mondo” de Jimmy Fontana... Los cuerpos, mecidos con morosidad por los suaves sones, elevan, sin embargo, su ritmo cardíaco, se confunden en uno, se tornan las voces más quedas y el ambiente se llena de sugerencias prometedoras. Las parejas nos disputamos los rincones más oscuros e iniciamos esa suerte de diálogo silencioso, pero harto expresivo. Por obra de la complicidad, y no por ensalmo, la luz se ha tornado más tenue y en la mesa, apenas iluminada, queda aislado Joselu, “pinchadiscos” vocacional y compañero inseparable de aquel legendario “pick-up”, acompañado de aquellos discos de vinilo, casi todos singles, rayados una y otra vez por el trajín incesante de la aguja surcadora. Joselu, tímido donde los haya, sonríe con complicidad contenida cuando enfunda un disco y conecta otro. Tras la última estrofa:

“Il mondo,
non si é fermato mai un momento,
la notte insegue sempre il giorno,
ed il giorno verrà”.

llega, por fin, el momento que acostumbro a esperar con impaciencia mal contenida: el de “Only You” de los “Platters” (“Hoy o nunca”, digo para mis adentros):

Only you can make this world seem right
Only you can make the darkness bright
Only you and you alone can thrill me like you do
And fill my heart with love for only you”

Mi generación sólo estudió francés en el Bachillerato. De esta canción sabemos poco más de “Sólo tú y nadie más que tú”. Es más que suficiente. Había llegado el momento largamente esperado: cuando ella levantaba la cabeza que tenía apoyada en mi hombro derecho para ubicarla en el otro, alguna que otra vez nos habíamos dado un divertido beso esquimal, accidental, claro está. Ambos pedíamos perdón un tanto turbados. Este era el momento ideal para llevar a cabo el plan premeditado. Así pues, estuve al acecho de este momento y, cuando la canción estaba casi finalizando, ella elevó la cabeza en busca del hombro izquierdo... Le estampé un beso en los labios fugaz, brusco, torpe... y la estreché con más fuerza contra mi pecho. No ofreció resistencia alguna, pero tampoco participó. Me miró sorprendida, abrió los ojos, los abanicó con las pestañas, pero en modo alguno se pronunció en ningún sentido. Aflojé la presión y musité un tímido “perdón”. Esperaba correspondencia o enfado, pero no indiferencia. Entre ambos, el silencio compartido. Acabó la música, crucé los brazos en actitud defensiva sin osar mirarla a los ojos. Me temía un chaparrón... De pronto, volvió a sonar la música. La tomé en mis brazos y me quedé boquiabierto al comprobar que de nuevo sonaba “Only You”. Nadie protestó la repetición. Más bien se jaleó con signos de aprobación. Miré interrogante a Joselu y éste señaló a mi pareja como responsable de la repetición, al tiempo que hacía un guiño harto expresivo y lleno de complicidad. Entonces comprendí, con sorpresa y alborozo, la sutileza de su lenguaje... Lo que siguió a continuación es tan previsible que no necesito hacer más gala de mi ya probada indiscreción.

7 comentarios:

  1. Pues... ya no hacen falta más palabras. Otrs empezams los guateques la década siguiente, el valor para bailar tardó casi otra.

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  2. Se presiente el aleteo de mariposas atravesando el cuerpo con su vuelo inquietante. Se adivina la timidez que, inútilmente, intenta disfrazarse de atrevimiento. Un dulce perfume llena el aire; y la melodía, ya dejó de ser la que todos escuchan, para ser ésa, única, que alborota los sentidos marcada por la sonoridad del corazón. Ésa, que quedará grabada para siempre entre los recuerdos más preciados.
    Y entonces ahora, mirándolo tras el cristal del tiempo, tan vívido en tu bellísimo relato…me invade una ternura infinita.

    Un beso.

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  3. ...si hasta me parece escucharla.

    Mi querido amigo Luis, recordar contigo, es un despertar de sentidos que creí dormidos en el ayer.

    Mi beso de buena noche y buena memoria cómplice.

    A.

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  4. Es lo que tiene el enamoramiento que te hace tener alitas en los pies y volar y flotar al mismo tiempo después de las dudas y los miedos que se disipan en el aire...
    siempre ligado a una música, a una canción que se hace tuya y te devuelve a esa pista de baile, a esa calle, a esa playa... cada vez que la escuchas...
    Delicioso.

    Un beso.

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  5. A Tumulario:

    ¿Tanto te costó animarte? ¿Y ahora qué tal?
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    A Mara y Cuyá:

    Ciertamente era más timidez y torpeza que atrevimiento... Pero, claro, la iniciativa estaba en nuestras manos... Eso es lo que pensaba yo, pero con el tiempo lo he ido cuestionando cada vez más. ¡Qué sutil el lenguaje de la mujer!

    Otro beso
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    A Andrea:

    Tus palabras no despiertan mis sentidos, pero los turban...

    Otro beso de lo que tú quieras
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    A Borraeso:

    Bella, romántica y dulce descripción, la tuya.

    Veo que tembién viviste esos guateques, aquí fiestas, y que el recuerdo te resulta igual de gratificante

    Un abrazo

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  6. Esos primeros sentimientos son muy singulares y al mismo tiempo comunes a todos, cualquiera se siente identificado con lo que cuentas, aunque queda lejos, lejos... Tan lejos...tan cerca.

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  7. A Angie:

    Tan lejos y tan cerca. Jugarretas de la memoria...

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