lunes, marzo 01, 2010

El falso mito de “El Cid Campeador”


El Cid literario y cinematográfico están a una considerable distancia del Cid histórico. La realidad del Cid, sin ser baladí, queda oculta en la oscuridad por el carácter legendario, casi mítico, que se imprimía a los "cantares de gesta" de la Edad Media que debían cubrir el doble objetivo de ensalzar las hazañas de los héroes y despertar el interés de un público tan ignorante como ingenuo. Esta circunstancia obligaba a juglares y a trovadores a magnificar con harta frecuencia los relatos más o menos verídicos que llegaban hasta ellos.

Confieso que cuando descubres esta adulteración de la realidad, no puedes evitar un cierto mohín de desencanto. Pero lo más lamentable y penoso es que dicho mito se haya instrumentalizado por unos y por otros con fines doctrinarios. Todavía en las postrimerías del siglo XX es relativamente frecuente confundir los datos históricos con los relatos literarios.

Episodios como el de la Jura de Santa Gadea; las causas del destierro y el calvario que le supuso; la ejemplar defensa de los valores cristianos que se le atribuyen; el burdo culebrón del casamiento de sus hijas, mal llamadas doña Elvira y doña Sol, con los infantes del Carrión que desemboca en la vil afrenta de Corpes y en los posteriores duelos y venganzas que generaron...Todo eso carece del mínimo rigor histórico. Es pura ficción literaria que alcanza el máximo despendulamiento cuando se llega a atribuir al Cid el episodio épico-legendario de ganar una batalla después de muerto.

De la mitificación cinematográfica también hay que decir que se alimenta, sobre todo, del mito literario. Don Rodrigo, de gran fortaleza física, está a treinta centímetros de distancia de Charlton Heston y su parecido físico es nulo. No tengo datos para establecer comparación entre doña Jimena y Sofía Lorén... Personalmente, no quiero ocultar mi debilidad por la actriz.

Aunque parezca una perogrullada, lo primero que hay que decir con respecto al Cid es que, en efecto, existió: hubo un hidalgo llamado Rodrigo Díaz, expulsado de su tierra por causas controvertidas, guerrero y estratega indiscutible, que puso su espada al servicio del mejor postor, que conquistó Valencia y cuyas “hazañas” y “virtudes patrias” sirvieron de inspiración para crear el poema épico más importante de la literatura castellana, El Cantar de Mío Cid.



40 comentarios:

  1. El marketing no parece ser una invención reciente.¿Quién podría creerse un héroe nacional con pinta de Sancho Panza?
    Por cierto, en junio la fiesta del Cid en El poyo del Cid (Teruel)

    ResponderEliminar
  2. Es paisano mío y tipo controvertido. Yo nací en la Avenida del Cid de Burgos, asistí a espectáculos cidianos en mi infancia, he visitado Cardeña muchas veces, hace cinco días contemplé su tumba en la Catedral de Burgos, bajo el impresionante crucero gótico, mi familia materna procede de muy cerca de Vivar. Le considero casi un pariente. ¿Qué diré, pues, de Myo Sidi - el nombre que se le dio procede del árabe - que tenga objetividad?. Pues nada, ya que estoy totalmente de acuerdo contigo. El Cid es a la vez historia y leyenda, verdad y camelo, mito interesado y figura manipulada, símbolo de principios y fetiches que en su momento se esgrimieron para justificar lo que el Cid nunca hubiera justificado. Sólo cabe suscribir lo que dijo Azaña: "ya va siendo hora de que cerremos con siete llaves el sepulcro del Cid". Ya nadie se reclama de él, salvo los promotores del turismo de Burgos que lo utilizan como atracción de feria y lo pasean como reclamo "allá do juran los fijosdalgo". Pero ¿qué caballero de la antiguedad o del Medioeveo no está bruñido por la leyenda interesada?. Tras su muerte, el uso del personaje se acomoda a lo que interesa a quienes se aprovechan de él sin importarles la verdad o la mentira de lo que dicen. Un fuerte abrazo, amigo.

    ResponderEliminar
  3. Pues me da igual. Como nunca llegará a saberse con certeza la cruda realidad, me quedo con ese Cid noble, caballero, luchador y grande q tanto me hizo soñar de niña...
    Besicos.

    ResponderEliminar
  4. De todos los "Caudillos" se exagera... y se miente...

    ResponderEliminar
  5. Pero eso ha pasado toda la vida, no??? Es normal que se exageren las bondades de los superhéroes, es la única forma de que se les respete a través de los siglos. Si se airease sólamente su condición humana perderían el respeto a medida que el personaje y su historia se diluyese en el tiempo....
    Yo lo prefiero así, bravo, invencible, valiente, osado...

    Un beso, Luis

    ResponderEliminar
  6. No estoy en absoluto de acuerdo con lo que escribes, Luis.
    ¿Desde cuándo un mito, una leyenda, una narración épica tiene que someterse al espejo deformante- siempre deformante por otro lado- de la historia?
    ¿Seríamos más felices si supiéramos que el rey Arturo era un simple jefe tribal, que no existió el mago Merlín ni la espada Excalibur que guardaba la Dama del Lago?
    ¿Seríamos más auténticos si descubriéramos que la Guerra de Troya fue por motivos estratégicos o por la hegemonía en el Peloponeso y que Aquiles no era hijo de la diosa Tetis?
    ¿Seríamos más sabios si supiéramos que Jesús era líder de un grupo de zelotes radicales, que sus milagros son invención de sus seguidores y que finalmente cuando murió, murió?
    La verosimilitud de las cosas es solo una de las caras de la realidad y no la más importante.

    ResponderEliminar
  7. Admitiendo que es imposible escribir una intervención mejor que la que ha escrito Fernando Manero sobre este tema, añadiré mis pobres perejiles... (Arguiñano dixit)

    Soy houellebecquiana, incluso antes de conocer al transgresor francés. Siempre he mantenido que el pensamiento es anterior a las lecturas, por lo tanto, antes de leer a Michelito, ya pensaba como él, y me sumo a su idea de que es necesario escarbar hasta que la M... o la V... salga a la luz.

    La literatura y la mitología están bien siempre que no traten de solapar personajes reales. Los mitos distraen, iluminan la grisura, pero consiguen un efecto muy nocivo sobre los mortales reales. Es difícil superar esa especie de complejo de pertenecer a la tropa después de leer algo sobre su existencia. Sentimos la dolorosa pertenencia a la manada sin atributos. A mí nunca me han gustado los héroes, porque los héroes necesitan admiradores, plebe haciéndoles la ola... y en cada época, esa heroicidad sirvió de propaganda al régimen de turno.

    Te dejo el enlace sobre la versión de una filóloga vallisoletana que viene a desmentir la versión oficial sobre el famoso poema, sobre todo la de su discutida autoría.

    http://www.laopiniondegranada.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009011300_28_99012__Cultura-Cantar-Cidrsquo-escrito-arabe-afirma-Dolores-Oliver

    "La especialista aseguró que Abu I-Walid al-Waqqasi compuso el famoso poema en lengua romance para la corte valenciana de Rodrigo, en 1095, y que su trabajo sirvió como propaganda política para que los súbditos se sintieran orgullosos del ‘señor’ o ‘Cid’ "

    Un saludo "campeador"

    ResponderEliminar
  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  9. Una entrada muy ilustrativa de quién fue y quién no fue El Cid. En este país, como en otros, andamos justos de personajes que puedan adquirir objetivamente la categoría de héroes. Y más en esos tiempos de destrucción de ídolos de toda clase en que estamos metidos en nuestro país. Es bueno que la historia saque brillo a las verdades. Bueno y necesario. Pero algo de romanticismo no nos iría mal. Y al igual que ocurre con personajes ficticios como Don Quijote, tampoco sería ninguna barbaridad que se alentase al Cid como un personaje heroico, aunque sólo fuera literario.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. A Vitamorte:

    A propósito del marketing, Atalaya me acaba de enviar una aportación valiosísima que ella misma resume en esta frase:

    "La especialista aseguró que Abu I-Walid al-Waqqasi compuso el famoso poema en lengua romance para la corte valenciana de Rodrigo, en 1095, y que su trabajo sirvió como propaganda política para que los súbditos se sintieran orgullosos del ‘señor’ o ‘Cid’ "

    Veo que sigues de muy cerca toda la actividad cultural de Teruel. Gracias por la información.

    ResponderEliminar
  11. A Fernando Manero:

    Como bien dice Atalaya, poco o nada se puede añadir a tu brillante comentario que, con tu permiso, hago mío.

    Atalaya, sin embargo, hace esta aportación que merece la pena reproducirla para someterla a tu consideración. Incluso, puede que conozcas a la autora del descubrimiento, Dolores Oliver:

    > "Cantar de Mio Cid’ fue escrito por un árabe", afirma Dolores Oliver

    M.O. Se cae un mito. El ‘Cantar de Mio Cid’, la gran obra sobre el caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar, fue escrita por un poeta musulmán. Así lo afirmó ayer la doctora en Filología Hispánica y profesora de Literatura y Lengua Árabe de la Universidad de Valladolid, Dolores Oliver, en una charla en la Fundación Euroárabe. La especialista aseguró que Abu I-Walid al-Waqqasi compuso el famoso poema en lengua romance para la corte valenciana de Rodrigo, en 1095, y que su trabajo sirvió como propaganda política para que los súbditos se sintieran orgullosos del ‘señor’ o ‘Cid’.

    Entre las razones en las que Oliver sustenta su hipótesis figura la relación entre cristianos y musulmanes. “Es imposible que el ‘Cantar...’ se escribiera en 1207 (fecha oficial de su escritura) ya que en esa época existía un sentimiento de animadversión hacia los moros. Sin embargo, en el ‘Cantar...’ conviven moros y cristianos, no hay buenos ni malos. El Cid muestra respeto hacia quienes profesan otra religión, e incluso les trata de amigos, llegando estos a bendecirle y rezar por él”.

    Otra de las claves, según Oliver, está relacionada con el estudio de la imagen del Cid que ofrece el poeta. “El Cid no es tratado como el típico noble hispanogodo, sino como un paladín islámico. Se comporta exactamente igual que los héroes del Islam”. Un tercer argumento lo aporta la técnica guerrera reflejada en la magna obra, que detalla “métodos de lucha exclusivos de los bereberes”.

    Oliver señaló, además, que desde el siglo VIII sólo en las cortes de al-Ándalus “hay poetas que hacen apología de sus señores, artistas que cantan sus glorias y hazañas”. Y El Cid vio estas gestas y, “como es una persona inteligente, una vez que entra en Valencia y se convierte en su señor, no desaprovecha esa arma de propaganda”


    Un abrazo, Fernando

    ResponderEliminar
  12. Sara Royo:

    A mí, la literatura con pretensiones historicista carente de rigor, no me gusta. Prefiero los mitos totalmente de ficción literaria como es el caso de Don Quijote.

    El Cid real también es un personaje singular capaz de despertar devociones. Por supuesto.

    Besicos, maña

    ResponderEliminar
  13. P Vázquez "ORIENTADOR":

    De los caudillos se esconden sus miserias y se ensalzan sus falsas virtudes. Y lo malo es que siempre hay gentes predispuestas a tragarse lo que sea...

    ResponderEliminar
  14. A Novicia Dalila:

    Yo prefiero que la historia sea rigurosa y que la ficción literaria no tenga pretensiones historicistas . Mezclar lo uno con lo otro es adulterarlo todo.

    A ti, Novicia, te gusta el Charlton Heston. Yo lo sé...

    Besicos

    ResponderEliminar
  15. Al Dr. Krapp:

    No entiendo tus “diatribas” exaltadas. ¿Acaso me confundes con Rosa Díez?

    Me limito a exponer la distancia que hay entre el Cantar de Mío Cid, al que siempre se ha presentado como épica realista, y la realidad del personaje que lo inspira (no te pierdas la aportación de Atalaya), fruto de investigaciones recientes (José Luis Corral.- El Cid.- Ed. Edhasa)

    A mí lo que no me gusta es que me “den gato por liebre”

    Para Vd. la realidad de las cosas no es la más importante; para mí, sí lo es, aunque me escueza. Cuando me quiero recrear con un mito, lo prefiero totalmente de ficción. Ahí está Don Quijote, entre otros, para este cometido

    ResponderEliminar
  16. A Atalaya:

    Tu aportación sobre la posible autoría del Cantar es valiosísima. La he utilizado para contestar a algunos comentaristas (Fernando Manero y Dr. Krapp)

    Tu comentario no tiene desperdicio alguno, Atalaya.

    Aprovecho para decirte que sigo tu espacio "VACÍOS CIRCULARES" que últimamente está lleno de ámbitos que me resultan muy próximos, aunque hace mucho que no voy por el “Boadas”...

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  17. A Miguel:

    Es bueno que la historia saque brillo a las verdades. Bueno y necesario.


    La frase es tuya y la hago mía. La historia es la historia y la ficción es la ficción. Por eso me quedo con la verdad que debe buscar la historia y la bella mentira de la ficción literaria. Sí al Cid real y si al Don Quijote ficticio.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  18. Interesante y excelente entrada, Luís Antonio.

    Nunca me cayó demasiado bien este personaje que encarnaba los valores del guerrero castellano.De modo que me ha gustado la desmitificación histórica que has realizado de este supuesto Superman del medievo.

    A mí también me cae bastante mejor Sofía Loren que el señor Charlton Heston, que nunca me ha gustado lo más mínimo, ni como actor, ni como persona.

    Un abrazo fuerte.

    ResponderEliminar
  19. Bueno, todos estos descubrimientos sobre El Cantar de Mío Cid son una novedad para mí y he aprendido mucho con tu entrada y con los excelentes comentarios.

    Aunque no me asombra, siempre los mitos se crearon con una intención manipuladora, para un contexto determinado y para lograr algún propósito. También eso es historia y le podemos sacar provecho indagando el por qué de las causas de tergiversar la verdad ¿Te acordás que te decía lo mismo cuando Lisístrata?

    Hay mucha novela histórica con las mismas pretensiones de confundir la realidad.

    Pienso qué diría ahora mi profe de Literatura, sobre la autoría del Mío Cid...


    Besos ciertos...¿me crees?

    ResponderEliminar
  20. No Luis, a mí el Charlton Heston sólo me gusta en El planeta de los simios....
    La historia rigurosa me gusta en los libros de historia, y en ellos creo que la figura del Cid y sus movidas se describen fielmente. Los cantares de gesta es literatura, y me parece una forma fantástica de avivar la imaginación. :D

    Un beso, Luis

    ResponderEliminar
  21. No hay exaltación en mis palabras solo la constatación de que la épica no se rige por la verosimilitud, creo que a veces le das más importancia al tono que al contenido real de los comentarios.
    Respecto al tema del origen árabe del Mio Cid tal como sostiene la "hollebecquiana antes de Houllebecq" es un tema que vienen sosteniendo historiadores de la literatura desde mediados del siglo XIX.
    Por cierto, has dejado un comentario sobre mi blog en el tuyo

    ResponderEliminar
  22. Estimado Luis Antonio, prefiero seguir creyendo en el "Cid" ese personaje que conocí en las lecturas de colegio. Nunca he olvidado esa parte del "Cantar de Mío Cid":
    "por la terrible estepa castellana, sangre sudor y lágrimas el Cid cabalga.
    Cerrado está el mesón a piedra y lodo, nadie responde al pomo de la espada y al golpe de las picas el postigo va a ceder, quema el sol y el aire abraza. Hay una niña muy débil y muy blanca en el umbral, es todo ojos azules y en sus ojos lágrimas. Buen Cid pasad el Rey nos dará muerte y aruinará la casa y sembrará de sal el pobre campo que mi padre trabaja"
    Luis Antonio, nunca he olvidado el texto descrito anteriormente, a lo mejor tiene errores, pero es lo que yo recuerdo de lo que leí cuando era un niño de colegio.
    Aunque esto fuere solo un relato imaginado por su autor, quiero seguir creyendo que es una historia verdadera, un suceso real.
    Un abrazo,

    ResponderEliminar
  23. A Cristal:

    Lo más lamentable, sin embargo, es que en la escuela nos lo proponían como un modelo a imitar. A esto me refiero cuando digo que dicho mito fue instrumentalizado con fines doctrinarios. Pudo ser un diestro guerrero y buen estratega, pero sobre todo fue un mercenario que se vendió al mejor postor. (Charlton Heston también era un defensor acérrimo de las armas)

    Un abrazo, Cristal

    ResponderEliminar
  24. A Maracuyá:

    Distingo, generalmente sin problemas, lo que es ficción literaria de lo que tiene valor histórico, pero mi frustración viene de que, durante generaciones, se nos vendió el Cantar de Mío Cid como el poema épico más verídico de todos los existentes en la cultura occidental. Jugaron con nuestra ingenuidad y en aquella época no teníamos los medios para desarrollar un criterio más personal.

    No sé qué diría tu profesora de Literatura, pero aquí todavía quedan libros relativamente recientes que manipulan a este personaje.

    ¿Cómo no voy a creerte, Su? ¿Y vos a mí?

    Un fuerte y cariñoso abrazo, Maracuyá

    ResponderEliminar
  25. A Novicia Dalila:

    Te alabo el gusto, Novicia. Porque los cantares de gesta son literatura, como bien dices, me molesta que al Cantar de Mio Cid se le diera relevancia por su contenido histórico.

    Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  26. Al Dr. Krapp:

    Lo novedoso de la aportación de Atalaya está en situar la creación del Cantar de Mío Cid antes de la muerte del mismo. Siempre se venía diciendo que había sido escrito mucho tiempo después de la muerte del Campeador y se esgrimía este hecho como causante, en cierto modo, de la apología de los hechos narrados. La supuesta autoría atribuida a un musulmán es vieja, pero en este artículo de Marta Oliver se le da nombre y apellidos.

    Para mí este articulo de tan reciente publicación ha significado una auténtica sorpresa y presumo de haber trabajado a conciencia este cantar de gesta en mis años de universitario.

    ResponderEliminar
  27. A Héctor Aguilera:

    Te felicito por esa memoria tan prodigiosa y no me extraña que la escena de la niña que describes te causase admiración. Dices que prefieres seguir pensando que esa gesta épica descrita en el Cantar es verdadera historia. No tengo nada que objetar, pero personalmente estoy en otra órbita: Don Quijote es pura ficción y eso no le resta mérito alguno para ser admirado.

    Seguimos con profundo dolor las noticias de lo acaecido en tu país y deseamos una pronta recuperación, aunque dudo que se puedan borrar de la memoria las imágenes de ese cataclismo.

    Un abrazo solidario, Héctor

    ResponderEliminar
  28. La palabra clave la mencionas tú en unos de los comentarios: la pretensión. Los mitos tienen todos su lugar, la historia también. Cuando unos intentan colarse en el espacio de otra, aparece el fraude, que es en lo que se ha convertido a menudo el mito del Cid.

    Acabo de encontrar el premio que das a quien llega al final, y ese sí que merece la pena ;)

    ResponderEliminar
  29. Me pregunto qué mito es real.

    Me pregunto también qué historia basada en la historia que escribe uno o escribe otro carece de esos toques que la apartan de lo real.

    De haber conocido cada uno de nosotros, de haber sido vecinos, hijos, colegas, padres,... de ese Cid histórico, no habríamos contado/escrito/usado su nombre de incontables (infinitas) maneras diferentes?
    Y si nuestro fin hubiese sido adoctrinar? Qué no habríamos falseado?

    Coge una lechuga, lávala, córtala, alíñala y llévala a la mesa... Comerás lechuga, pero acaso sepa diferente a otras...
    Añádele más ingredientes, los que quieras, rocíala después con unos besos... ;))) Varía el sabor?

    ResponderEliminar
  30. El Cid, como tantas otras historias no hubiera sido sino un ejemplar mas de historia de juglares, sino hubiese sido por el afna de algunos de buscar, y si es necesario, inventar, un heroe castellano a la altura de sus necesidades.

    Un abrazo desde el túmulo

    ResponderEliminar
  31. Venía a decir algo pero ya lo dijo Borraeso mejor que lo diría yo.

    Nada, eso, que los historiadores también son tendenciosos con la narración de los hechos, como los periodistas, como todo. Es inevitable.

    Bueno, sigo a oscuras, pero creyendo en vos.

    Besos, con el aliño que prefieras.

    ResponderEliminar
  32. A Sujari Bejarive:

    Dar gato por liebre siempre es un fraude, aunque gusten el gato y la liebre.
    Te mereces el premio, pues muy pocos son los que se aventuran en llegar hasta los conifenes de la bitácora

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  33. A Borraeso:

    Soy forofo de toda suerte de ensaladas, pero esa lechuga aliñada con ese rocío las supera a todas y me colma.

    Gracias por la receta. ¿Por qué no la cuelgas del blog culinario de Maracuyá? Entre tu lechuga y sus empanadillas...no veaaaas.

    Rocío de lechuga para ti también

    ResponderEliminar
  34. A Tumulario:

    A eso me refería cuando digo que el Cantar fue instrumentalizado con fines doctrinales...

    Un saludo, Tumu

    ResponderEliminar
  35. A Maracuyá:

    Me choca la complicidad que tienes con Borraeso. Menuda pareja...

    Besos con aliñe a voluntad

    ResponderEliminar
  36. Siempre hay algún personaje que pasa al Olimpo de los "arquetipos". Este, quizás por la época en que transcurrieron esos primeros hechos (muerte de Sancho, Jura de Gadea etc...) se prestaba a que en época de Juglares traspasase ese umbral de lo cotidiano, de lo real, a lo extraordinario.
    Y no diré la Historia, que siempre depende de la subjetividad del que la relata, pero sí el tiempo ese frío e insobornable situador acostumbra a poner las cosas en su lugar.
    Aún así... ¿qué sería del mundo sin las leyendas, la fantasía o los arquetipos?
    Besos Luis A.

    ResponderEliminar
  37. A Cristal00k:

    Necesitamos recrearnos con esos mitos, ¿verdad? Pero el Cid, a un servidor no le dice nada...

    Besos, Cristal

    ResponderEliminar
  38. Anónimo12:17 p. m.

    Los Ingleses, buenos vendedores, han conseguido que su irreal "Rey Arturo" con toda la parafernalia (mesa redonda, Merlin, ...), crear un mito internacional del que se nutre la cultura popular global. En Glastonbury viven del turismo, a base de señalar su supuesta tumba (sin rigor histórico), y su identificación con Ávalon ...

    Es incuestionable que el "Cantar del Mío Cid" es probablemente, la primera obra narrativa extensa de la literatura española en una lengua romance.
    El personaje histórico existió, aun cuando diste de la versión literaria.
    Pero los Españoles, preferimos denostar lo nuestro, mientras consumimos subproductos culturales "made in ...", Así nos luce el pelo.

    ResponderEliminar
  39. Desde la asociación Ego Ruderico, os hacemos participes de nuestro concurso de microrrelatos con tema cidiano y os invitamos a participar.
    Bases en:
    http://www.egoruderico.es/microrrelatos-2012

    ResponderEliminar
  40. Anónimo12:50 a. m.

    "El Cantar del Mío Cid" pertenece única y exclusivamente al Mester de Juglaría como su propio nombre indica "Cantar" y aparece casi dos siglos después de su ¿paso por este mundo?. Menéndez y Pidal lo incluýó en una historia de España que él mismo creó con base en Castilla para hacer la patria que le faltaba a su nacionalismo centralista español. Este texto no pasa de ser uno de los cantares heroicos de gestas de origen germano. Ni su espada es la Tizona que falsamente compró Aznar a costa del presupuesto español hace unos años ni su tumba es la de la catedral de Burgos. El Cid ha pasado de la leyenda al mito y resulta ser una burda falsificación de la historia. Tampoco está escrito en castellano antiguo sino que resulta ser una de las primeras muestras escritas de navarro-aragonés. Otra vez más estamos ante otra página más de la falsificación histórica.

    ResponderEliminar