Llamamos abuelismos a aquellas frases y expresiones que han quedado en el olvido.
Llamamos abuelismos a aquellas frases y expresiones que han quedado en el olvido.
Las fobias son temores extremos e irracionales hacia objetos, situaciones o actividades específicas. A menudo, estos miedos generan una respuesta de ansiedad intensa en la persona que los experimenta.
El origen de la palabra fobia se remonta a la antigua Grecia, donde phobos significaba "miedo" o "temor". La etimología de las fobias refleja cómo el lenguaje y la cultura han buscado dar nombre a estas experiencias emocionales.
Miedos relacionados con la tecnología:
Tecnofobia: Miedo irracional a la tecnología o a los dispositivos electrónicos.
Nomofobia: Miedo a estar sin el teléfono móvil.
Ciberfobia: Miedo irracional a los ordenadores o a Internet.
Fobias relacionadas con la responsabilidad y el desempeño:
Hipengiofobia: Miedo a la responsabilidad.
Atiquifobia: Miedo intenso a las situaciones que puedan suponer fracaso.
Ergofobia: Miedo irracional ante distintos aspectos laborales, antes de la jornada laboral, durante o después.
Paralipofobia: Miedo a descubrir un deber o responsabilidad.
Kakorrafiafobia: Miedo al fracaso.
Confesión personal: Tengo fobia hacia las personas jóvenes que no ceden el asiento a personas mayores que están de pie en el Bus, en el Metro, etc. Tanto es así, que les llamo la atención discretamente para que ofrezcan el sitio a quienes más parecen necesitarlo. No sé qué nombre tiene esta manía...
La capacidad de perdonar es uno de los requisitos para acercarnos a la paz interior. El perdón es un acto de generosidad y compasión que nos brinda la oportunidad de sanar heridas emocionales, reconstruir relaciones y crecer. En un mundo de imperfecciones y conflictos, nos invita a descubrir el impacto de estos en nuestras vidas y en las relaciones con los demás, así, abrimos un camino hacia la reconciliación.
El perdón nos insta a decidir si debemos dejar atrás un error o una herida causada por alguien más. Algunos creen que puede ser liberador, mientras que otros piensan que es un signo de debilidad o que no es justo. Perdonar depende de las circunstancias y valores personales.
Me considero urbanita, aunque nací en un pueblo de la España Vaciada, pero con harta frecuencia siento nostalgia de la naturaleza y de los pueblos pequeños.
La vinculación con la naturaleza nos brinda un refugio de paz, un espacio donde encontrar equilibrio y creatividad. La naturaleza nos ofrece una paleta de colores, aromas embriagadores y sonidos reconfortantes que nos invitan a dejar preocupaciones y sumergirnos en la belleza del entorno. Cuando nos acercamos a la naturaleza, nos abrimos a un mundo de posibilidades. Nos permite apreciar la simplicidad y perfección de la flora y fauna, y se despierta nuestra admiración y respeto por la vida en todas sus formas.
La naturaleza es un escenario donde se despliega una infinidad de fenómenos asombrosos. Explorarlos nos abre las puertas a una comprensión más profunda de ella y nos inculca a algo más grande que nosotros mismos.
Soy consciente de que, a veces, idealizamos las cosas distantes...
Arthur Schopenhauer, filósofo alemán del siglo XIX, abordó el tema de la soledad desde una perspectiva pesimista y existencialista. Para él filósofo, la soledad es inherente a la condición humana y está arraigada en la naturaleza misma de la especie. Podemos explorar su visión de la soledad a través de los siguientes conceptos:
VOLUNTAD: Según dicho filósofo, la vida es impulsada por una "voluntad ciega" que genera insatisfacción constante. La soledad puede ser entendida como el reflejo de esa voluntad.
DESESPERANZA: La soledad de la existencia, en ocasiones, nos hace sentir separados de los demás y desprovistos de verdaderas vinculaciones, dando lugar a la desesperanza.
PESIMISMO: La soledad resalta la naturaleza dolorosa y efímera de la existencia humana, condición de partida del pensamiento pesimista del filósofo.
TRASCENDENCIA: La soledad es el camino hacia lo elevado. En el silencio podemos encontrar vías que nos relacionen con la sabiduría y el consuelo que se desprende de la contemplación atenta de nuestra existencia.
A veces, en medio del bullicio y la constante efervescencia social, te surge la perentoria necesidad de buscar un momento de soledad. Dicha soledad se convierte en una buena oportunidad para explorar en tu fuero interno y acceder a pensamientos íntimos e indagar en ti mismo. Es un tiempo de autodescubrimiento y reflexión en el que se abre paso la paz y la nitidez necesarias para avanzar en el camino. Es un refugio acogedor donde recargar energía y revitalizar el bienestar emocional. Si alguna vez necesitas estar solo, disfrútalo.
Las
caricias del lenguaje son como abrazos con palabras. Maneras en las que
expresamos amor y cariño hacia aquellos a quienes queremos. Tengo anotadas
algunas:
Arrumar:
abrazar y acariciar
Nana¡
(quechua): Caricia muy tierna con la que se trata de calmar un dolor o una
pena.
Arruncharse:
Se utiliza de forma común en países como Colombia para describir el acto de
acurrucarse o abrazarse con cariño, para demostrar afecto y cercanía.
Apechichar:
Mimar o consentir a alguien.
Querencia:
Es el cariño profesado hacia alguien o algo que nos hace sentir cómodos y
estimados. Es como nuestro refugio, donde encontramos tranquilidad y
familiaridad. También puede ser un lugar especial que nos gusta mucho o hacia
el cual sentimos un cariño especial. Puede ser nuestra tierra natal o nuestro
hogar, pero también cualquier sitio que nos haga sentir bien y queridos.
Apachachar:
Abrazar con el alma. La RAE lo define como una "caricia o abrazo
cariñoso". Algunos autores también lo asocian con la palabra
"apachurrar", que se usa para indicar cómo un aguacate se transforma
en guacamole. Hay quienes la consideran la palabra más bonita del idioma
español.
Cafuné: Cariño y conexión a través del tacto, pero sobre todo es una manifestación reconfortante. Es lo que las madres hacen por sus hijos...
TSUNDOKU es una palabra japonesa que señala la costumbre de comprar libros con la intención de leerlos en el futuro, pero que, en lugar de leerlos, los dejamos acumulados en una estantería.
Es una combinación de tsunde (apilar) y oku (dejar). Este término se ha vuelto popular entre los amantes de la lectura y es una forma divertida de expresar la situación común de tener una montaña de libros pendientes en casa. Aunque puede ser un poco frustrante, también muestra el amor por los libros y el deseo de sumergirse en nuevas historias y conocimientos...
Muestro algunas de las portadas que se
hicieron eco del intento de golpe de Estado en el año 1981, también conocido
por el numerónimo 23 F.
Fue un intento fallido perpetrado en fecha como la de hoy, pero en el año mencionado. De ese episodio ya hace 43 años.
Se dice que el estrepitoso fracaso de dicho golpe trajo consigo la consolidación de una democracia tambaleante y la derrota definitiva del golpismo, del que puede decirse -toquemos madera- que ya nunca levantó cabeza.
A fecha de hoy se siguen ignorando las interioridades de dicha acción. Eso da pie a toda suerte de especulaciones…
El principal obstáculo para el estudio de la creatividad a nivel científico es llegar a un consenso sobre su definición. Una de las propuestas más completas es quizás la del psicólogo Philip E. Verno (1989): “La creatividad es la capacidad de la persona para producir ideas, descubrimientos, reestructuraciones, invenciones u objetos artísticos nuevos y originales, que son aceptados por los expertos como elementos preciosos en el campo de la ciencia, la tecnología o el arte. Tanto la originalidad como la utilidad o el valor son propiedades del producto creativo aunque estas propiedades pueden variar con el tiempo”.
Con un enfoque un poco más abstracto y general, otros autores definen la creatividad como la “capacidad de producir ideas nuevas, originales y apropiadas” (Sternberg y Lubart, 1991).
He tenido la suerte y el privilegio de conocer a personas de todas las edades creativas caracterizadas por
- ser originales,
- tener iniciativa,
- ser flexibles,
- sentir curiosidad,
- estar motivadas,
- tener sentido del humor.
No abundan, pero haberlas haylas...
Dicen
que el narcisismo es un trastorno de la personalidad y que afecta más a los
hombres (70 %). Me sorprende, pues pensaba que sobre todo era cosa de
mujeres...El narcisismo se caracteriza por la necesidad exagerada de
reconocimiento por parte de los demás. Parece ser que el origen del problema es la inseguridad. El narcisismo es
una adaptación compensatoria para encubrir la baja autoestima. Así pues,
bienvenido sea el narcisismo en dosis ponderadas cuando se adolece del problema mencionado...
Curiosidad es el querer saber algo mediante la investigación, la observación y el aprendizaje. Las personas curiosas suelen tener una mentalidad abierta y están dispuestas a asumir riesgos para cosechar los frutos de nuevas experiencias. También caracteriza a las personas curiosas cuestionar el porqué de las cosas, su funcionamiento y dejar de lado los argumentos banales como “siempre se ha hecho así”. A la curiosidad se le denomina de diversas maneras:
Indagación
Observación
Fisgoneo.
Espionaje.
Indiscreción .
Cotilleo.
Chismorreo.
Entrometimiento.
Atrevimiento.
A Ramón y Cajal se le atribuye la frase:
"Se es verdaderamente anciano cuando se pierde la curiosidad".
Se es verdaderamente anciano psicológica y físicamente cuando se pierde la curiosidad intelectual , y cuando, con la torpeza de las piernas, coinciden la torpeza y parsimonia del pensamiento.
Me
pregunto, os pregunto: ¿Qué tal andamos de curiosidad?
Hay varias, pero quiero insistir, subrayar, destacar, resaltar, señalar, poner de relieva, enfatizar, a fuer de resultar pesado, que lo más importante sin duda alguna es lo siguiente:
LEE TODO LO QUE PUEDAS SIEMPRE Y CUANDO ESTÉ BIEN REDACTADO Y SIN ERRORES: LIBROS, NOVELAS, CUENTOS, ARTÍCULOS, PERIÓDICOS E INCLUSO BLOGS Y SITIOS DE INTERNET DE TU INTERÉS.
Los medios se han hecho eco sobre el déficit de lectura comprensiva y matemáticas que adolecen los estudiantes españoles. Me abruman las exhaustivas listas de objetivos que señalan algunos en lo referente a la lectura comprensiva. Para simplificar me voy a permitir la licencia de señalar solo dos objetivos típicamente escolares sobre la primera materia:
1.- Leer para practicar la lectura en voz alta trabajando la claridad, la fluidez, el tono y corrección en dicha lectura.
2.- Leer para saber dar cuenta de lo que se ha comprendido. Para ello se utilizan preguntas y respuestas o resúmenes después de la lectura.
Y la comprensión lectora, como sabemos, es mucho más que la correcta interpretación de un libro de lectura: es clave para comprender los enunciados de un problema matemático, para entender las preguntas de un examen de cualquier asignatura, un comentario de texto… en definitiva, es fundamental para un buen rendimiento acadėmico.
Que no es poco...
Del
nivel de matemáticas no digo nada, pero si falla la comprensión lectora mal se
pueden resolver los problemas de dicha materia.
Hay muchas personas merecedoras de admiración. Hacer referencia a ellas resultaría más que prolijo. Por eso me centraré en un sector de las mismas. Me refiero a las dedicadas a escribir libros, artículos o a impartir conferencias, debatir... De tales libros y conferencias me asombra especialmente el uso y combinación de las palabras y el tono empleados. A veces el fondo o contenido de dichas obras llega a parecerme hasta secundario porque la mayoría de los temas han sido tratados desde tiempos remotos. Solo cambia el contexto histórico-social.
Las palabras, sin embargo, pueden ser muchas y combinarse de una u otra manera. Y el tono es como el condimento de la expresión. Y precisamente ahí está el encanto que explica mi admiración. No ignoro que tan importante es el fondo como la forma.
En literatura, el debate sobre el fondo y la forma consiste en saber cuál de los dos es más relevante. Ahí están conceptistas y culteranos, Quevedo y Góngora…Ello ha servido para numerosas polémicas, y todavía no están unánimes los pareceres. No obstante, es un hecho indiscutible que la forma es el elemento capital de toda producción literaria.
El fondo de la literatura, los pensamientos y sentimientos que, por medio de la palabra, comunicamos a los demás, se refieren en todos los casos a Dios, al hombre, a la Naturaleza y, en general, a todo cuanto existe, ha existido y puede existir.
Si los escritores conceptistas exprimen las posibilidades de la lengua partiendo de los significados de las palabras, los culteranos consideran, ante todo, la belleza formal. Frente a la concentración conceptista, sobresale en los culteranos la ornamentación exuberante.
Siempre he preferido a conceptistas frente a culteranos, pero últimamente me seduce más la riqueza formal que la centrada en el fondo…La posible razón podría hallarse en que los contenidos son mucho más previsibles que las formas de expresarlos.
Dibujo de Laura Pérez (mi hija)
De un tiempo a esta parte observo con cierta preocupación que mi
memoria me gasta alguna que otra jugarreta. Esta circunstancia me obliga a
tomar notas en la agenda, en el
móvil, en el iPad...La dispersión de las anotaciones pone de manifiesto mi
caos organizativo.
Así
pues he tomado la firme determinación de centralizar las notas en la agenda, de
nombre Myrga, antes Cervantes. Parece que es lo más inteligente y pragmático.
Espero no perderla...
Siento una especial admiración por las personas que escriben bien. Nadie como un buen escritor para dar
consejos a los escritores que empiezan. Estos cuarenta consejos de
Umberto Eco, todos imprescindibles y certeros, pueden servir de ayuda. Es aconsejable analizar cada uno y pensar cómo
pueden contribuir para evitar los errores que empobrecen nuestro estilo narrativo.
1. Evita las
aliteraciones; solo gustan a los “estúpidos”.
2. No abuses del
subjuntivo: utilízalo solo cuando sea necesario.
3. Evita las frases
hechas: son como la “sopa recalentada”.
4. Escribe tal y como te
expresas.
5. No uses siglas
comerciales ni abreviaciones.
6. Acuérdate (siempre) de
que el paréntesis (aun cuando parece indispensable) interrumpe el hilo del
discurso.
7. No te propases con los
puntos suspensivos.
8. Limita el uso de las
comillas. Las citas no son “elegantes”.
9. No generalices.
10. Los barbarismos no son
de buen gusto.
11. Restringe las citas.
Emerson dijo con razón “Odio las citas. Cuéntame solo lo que sabes”.
12. Las comparaciones son
equivalentes a las frases hechas.
13. No seas redundante y
no repitas dos veces la misma cosa. Redundancia es explicar algo que el lector
ya ha entendido.
14. Solo los necios
emplean palabrotas.
15. Intenta siempre
concretar.
16. La hipérbole es una
excelente técnica expresiva.
17. No construyas frases
de una sola palabra.
18. Cuidado con las
metáforas demasiado atrevidas: son “plumas sobre las escamas de una serpiente”.
19. Pon las comas en el
lugar adecuado.
20. Aprende a distinguir
entre la función del “punto y coma” y la de los “dos puntos”: no es tarea
fácil.
21. Si no encuentras el
vocablo idóneo, no recurras a la expresión coloquial: “el parche es peor que el
agujero”.
22. No uses metáforas
incoherentes, aunque suenen bien. Son “como cisnes degollados”.
23. ¿Son de verdad
necesarias las preguntas retóricas?
24. Sé conciso y trata de
condensar tus pensamientos empleando el mínimo número de palabras y evitando
las frases largas; así evitaras que tu discurso esté contaminado (una de las
tragedias de nuestro tiempo dominado por el poder de los medios de
comunicación).
25. Los acentos no son ni
incorrectos ni inútiles, quien los omite se equivoca.
26. No se apostrofa un
artículo indeterminado antes de un sustantivo masculino (el apóstrofo [‘] es
una coma que se coloca en la parte superior derecha de una palabra. En
castellano apenas se utiliza, solo por influencia del inglés con el genitivo
sajón).
27. ¡No enfatices
demasiado! ¡Mide los signos de admiración!
28. Ni siquiera los
amantes de los barbarismos pluralizan las palabras extranjeras.
29. Escribe correctamente
los nombres extranjeros como Baudelaire, Roosevelt, Nietzsche y parecidos.
30. Cita sin perífrasis los
autores y los personajes a los que te refieres, tal y como lo hizo el más
grande escritor lombardo del siglo XIX, el autor de El 5 de mayo.
31. Al principio del
discurso utiliza la “captatio benevolentiae”, para congraciarte con el
lector (pero a lo mejor ustedes son tan estúpidos que no entienden lo que estoy
diciendo).
32. Cuida con detalle la
ortografía.
33. No hace falta decir
que las pretericiones (decir lo que no vas a contar) son desesperantes.
34. No pongas punto y
aparte muy a menudo; solo cuando sean necesarios
35. No uses el plural
“majestatis”. Causa una impresión pésima.
36. No confundas causa con
efecto: podrías equivocarte y cometer un error.
37. No construyas frases
en las cuales la conclusión precede a las premisas: si lo haces, las premisas
se podrían deducir de las conclusiones
38. No utilices arcaísmos
como “hapax legomena” u otros lexemas inusuales, así como estructuras profundas
de rizomas, que superen las habilidades cognitivas del destinatario.
39. No seas prolijo, pero
tampoco te quedes corto.
40. Cada frase ha de tener
un significado, con independencia del contexto.
La contradicción, tan vituperada por algunos, nos
caracteriza a los seres humanos. A unos más que a otros, claro.
La contradicción es casi siempre el lugar más fértil
para el pensamiento, pues obliga a revisar las propias resistencias, a
cuestionar o poner en tela de juicio los posicionamientos de partida.
Y ello explica, a su vez, atreverse a dejarlos atrás
cuando se toma conciencia de los propios errores.
Como bien dice Mauriel Spark:
“Las contradicciones en el carácter humano son una de sus notas más consistentes”
El castellano nos brinda un amplio repertorio de palabras que evocan y describen la valentía en todas sus manifestaciones. Desde términos ...