Laura Freixas, escritora y periodista,
publicó un artículo recientemente en La Vanguardia en el que manifestaba su
hartazgo con el "Procés"
que desde hace cinco años gira y gira como una noria hacia un objetivo
desnortado; con un Govern que no gobierna y que alardea de desobedecer y
engañar además de preparar una ley sin debate parlamentario; con el hecho de
identificar la democracia con el referéndum; con el enfrentamiento y
la división
que provoca esta intención en la sociedad catalana; con identificar el "poner las urnas"
con la democracia al tiempo que pisotean las normas que emanan de las urnas
anteriores; con que a cualquier crítica, el independentismo conteste: “Y tú más”;
con que estén en contra de la corrupción de los demás ignorando la propia; con
unos planes independentistas que aspiran a distraernos del caso Pujol, el caso
Palau, el caso 4%; con que piensen que los charnegos son idiotas y que se
creerán que el voluntario de la ANC que llama a sus puertas con pretensiones
doctrinarias les pagará la pensión de su bolsillo; con la amenaza de que la
transición no será pacífica por culpa de los otros; con la desconsideración que
manifiestan asignando a la mitad de Cataluña que no comulga con sus ideas un
mero papel de rehén; con la convicción de que en esta lucha el David es un
héroe que lucha contra el malvado Goliat español...
Pues bien, además de compartir todas las
razones que justifican sobradamente su hartazgo, también se me ocurren
añadir algunas otras.
YO TAMBIÉN ESTOY HARTO DE:
1.- Que el Gobierno presidido por el Sr.
Rajoy peque de tancredismo, confíe en la providencia del tiempo, carezca de
liderazgo y muestre su ineptitud para abordar este asunto desde una actitud
política bien entendida que hace uso del diálogo, de la negociación y deja de
recurrir a las leyes como única opción.
2.- Que el Gobern
de Catalunya, al que no considero como propio, utilice los recursos que aportamos todos los
contribuyentes en aventuras partidistas muy alejadas del bien común más
generalizado.
3.- Que muchos independentistas atribuyan
todas las desgracias de Cataluña a Madrid como
si en esta capital se pasaran las noches de claro en claro y los días de turbio
en turbio pensando en cómo amargarnos la vida a los catalanes.
4.- Que la tolerancia que para unos
equivale a un reconocimiento recíproco entre iguales, para otros consiste en
que un grupo dominante señorea las instituciones catalanas y la vía pública,
mientras que los demás bastante tienen con un gueto, en una especie de reserva
india de su propia identidad, sin salir de sus veredas...
5.- Que se manipulen palabras como "tolerancia", "derecho a
decidir" y otras aunque se invoque su concepto.
El Sr. Mas acostumbra a decorar sus desatinos y desafíos a la ley con los adjetivos
"democráticos
y pacíficos"... Como si las palabras tuviesen más
incidencia que los actos.
6.- Que las emociones y los sentimientos
tan peculiares de los nacionalismos dejen de lado a las razones.
7.- Que dejen de narrarnos cuentos y
milongas, como que con la independencia tendremos una renta per cápita igual a
los países más ricos de la U.E., que esto será Jauja y ataremos los perros con
longanizas de Vic. Y hasta hay quienes se los creen. Los cuentos siempre han
tenido mucha audiencia... entre los niños.
8.- Que
- como acaban de hacer el conseller
Sr. Romeva y el ínclito diputado Sr.
Rufián en
el Parlament - llamen falangistas y estigmaticen a los miles de personas que
se manifestaron pacíficamente el domingo pasado en Barcelona.
9.- Que se siga manifestando que la
lengua catalana está perseguida - ¿como en la época franquista? - cuando
todos sabemos que se empezó a ensayar como lengua vehicular en 1983 y que las
leyes posteriores de Política Lingüística y Educación han ido ampliando la
protección del catalán y fomentando su uso en todos los espacios de la sociedad
hasta rozar o traspasar los límites. Tanto es así que los recientes autos del
Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, que exigen al Gobierno catalán la
introducción de una cuota del 25 % de horas lectivas en castellano, han sido
recibidos como una agresión contra la
inmersión lingüística. Nunca
en la Historia de Catalunya el catalán había gozado de tanta protección y
desarrollo como ahora.
10.- Que unos y otros manifiesten interés
por negociar, pero no estén dispuestos a ceder en nada.
Podría añadir unos cuantos apartados más,
pero hoy he abusado y mucho me temo que esta entrada se haga insoportable. Y
con razón...
Prometo no volver a tocar el dichoso tema
del independentismo hasta... la próxima vez.













