jueves, marzo 19, 2015

CONTROVERSIAS PEDAGÓGICAS



En la vida real, entre un profesional hábil y otro chapucero, siempre acudiremos al primero, por muy buena voluntad que tenga el segundo. Es legítimo, y esto no admite discusión, que quien contrata los servicios de un profesional lo haga buscando resultados concretos. La buena voluntad, el esfuerzo y las buenas maneras,  insisto, de un técnico en informática, que me deja el ordenador igual o peor de lo que estaba, no es de recibo...

Si esto es así, me pregunto: ¿por qué en la escuela tiene tanta proyección esa corriente pedagógica que sostiene que hay que exigir a cada estudiante según sus capacidades y que es más relevante la actitud que el resultado en sí?

Personalmente pienso que apreciar más las intenciones que los resultados no contribuye en absoluto a que los alumnos saquen lo mejor de sí mismos y hasta es posible que dejen de valorar las bondades del trabajo bien hecho.

Los maestros que me han dejado más y mejor huella han sido los que de verdad enseñaban y eran razonablemente exigentes. Para que un escolar dé de sí ha de observar que se confía en su capacidad intelectual y de trabajo, y eso lo ha de palpar en el nivel de exigencia del profesor. Si se le exige menos porque se considera que no da para más, el alumno lo capta  enseguida y asume el papel de que es incapaz, por no decir, tonto... El concepto que los demás tienen de nosotros nos condiciona a todos en cierta medida, y si somos niños, todavía más...

25 comentarios:

  1. Me temo que esto de igualar por abajo es imparable... Así nos va.

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  2. De acuerdo contigo yo también considero que hay que exigir de lo contrario uno se deja llevar por su naturaleza que la mayoría tenemos tendencia al menor esfuerzo.
    Un saludo.

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    1. Sería más justo y acertado decir que la exigencia ha de ser mutua.

      Un abrazo, Mari-Pi

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  3. Estoy de acuerdo contigo, siempre dejan huella los profesores más exigentes, los que hacen que con ellos se aprenda más.

    Un beso.

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    1. Repito lo que he comentado a Mari-Pi: la exigencia ha de ser mutua entre profesor y alumno. De no ser así, habría una injusticia evidente.

      Besos, María

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  4. En muchas ocasiones los alumnos se amparan en la mediocridad del mogollón para hacer las cosas de cualquier manera.Otras se pasan los deberes por whatsapp. Estoy del Whatsapp de padres e hijos hasta la coronilla. Qué difícil es que tengan un orden, que traigan el material a clase... Yo a veces les pongo notas en la agenda cuando no hacen los deberes, etc. y muchos padres te piden que les tengas informados a través de la agenda de lo que hace cada día su hijo y si es posible que le apuntes tú, personalmente, los deberes. Alucino. ¿Y cuándo doy clase? Y cuando traen los deberes hechos, son chapuceros, muy chapuceros, aunque son alumnos muy capaces. ¿Qué hacemos?. En cuanto les pido un trabajo un poco serio, me lo traen hecho de la academia, esta es la otra historia. Prohibiría las academias que hacen los deberes a los niños. Y si muevo el asunto me puedo escontrar con el excelente nivel de Inglés que defiende el padre que tiene su hijo. Pues todo bien. Venga, un 10 a la academia. En fin, son tantas cosas...

    Por cierto, he comprobado, ya de paso, si se me ha publicado mi nueva entrada. Ya sabes que como esribo poco se me publican solas y al azar las entradas de hace dos años, jajaja, y claro, es mucho mejor que se vea la actual, jajaja.

    Muhos besos.

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    1. Supongo que todo eso que nos cuentas sucede en el Primer Ciclo de ESO, ¿no? Apenas tengo experiencia con ese ciclo, pero lo que me cuentas también me hace alucinar... El problema de los padres sobreprotectores es bastante común y me temo que de difícil remedio. Cuando leo por ahí que gran parte del éxito de la educación en Finlandia se debe a la estrecha colaboración entre escuela y familia...siento envidia.

      Pasaré por tu espacio para leer esa nueva entrada que tanto se ha hecho esperar.

      Besos, Angie

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  5. ¡Ah! se me olvidaba. También te puede venir a casa el experto que domina muy bien su terreno, mira la caldera, te cobra 90 euros, te dice "no es de aquí, será del termostato", y sigues sin calefacción. Y se te queda cara de tonta cuando has llegado a casa deprisa y corriendo, has firmado la visita, que como firmas en una pantalla, al dártelo impreso te das cuenta de que en realidad has firmado que renuncias a presupuesto. Total, que luego tiene que venir otro experto listo, a mirar el termostato. Ya nada más.

    Besos.

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    1. Mientras sea el termostato, pero imagínate que se trata de un oftalmólogo que te opera de cataratas y te deja con el ojo a la "virolé"...Podrá ser el más simpático del mundo, pero maldita la gracia que te hará eso...sin más.

      Más besos

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  6. Dos días, de sesión de evaluación y el próximo miércoles entrega de notas, del segundo trimestre.-Una media bastante mala en cuanto a suspensos de las troncales.Los miércoles tengo tutoría por la mañana y menos bonitos: creo que ya les he dicho todo y más.No suelo perder la calma pero si, que los tengo a raya y una de las medidas es que no quiero ni un móvil en clase durante los exámenes...Bueno ya te figuraras las caras...Pero no me importa; por qué: como bien comenta Angie ,eso del whatsapp es, una tortura estar escuchando a cada instante la entrada de mensajes durante las clases...Y, más las de técnica que tienen que estar con los cinco sentidos.-Que ya tienen unas edades que clama el cielo xD...

    -Y lo gracioso es que después de haberles afeado ciertas conductas te dan la razón y más .Pero enmendarse nada de nada...

    Un fuerte abrazo feliz fin de semana.
    .

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    1. Me sorprende que dejéis tener los móviles conectados en las clases. En la mayoría de centros que conozco se requisa el móvil durante unos días a los alumnos que lo usan dentro del aula y solo se devuelven a los padres directamente.

      Otra cosa bien diferente es que circunstancialmente se permita su uso con fines pedagógicos, pero siempre bajo el control del profesor...

      Abrazos y mucho ánimo que las vacaciones ya están a la vuelta de la esquina, Bertha

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  7. ...deseando que lleguen las tan ansiadas vacaciones de Semana Santa, aunque sea para meditar o meterse en el frigorífico pero que no nos encuentren jajaja.

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    1. Otro abrazo, Bertha. Espero que encuentres un espacio más grato que el frigorífico...

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  8. Planteas un tema interesante Luis Antonio. Supongo que habrá múltiples posturas, perspectivas, teorías y otros posicionamientos que no cito...

    De eso se trata esto de enseñar y de aprender... de que el docente saque lo mejor del discente y el discente dé lo mejor de sí mismo. La cuestión es que unos piensan que la mejor forma es una, otros opinan que otra, y las teorías, metodologías y otras artes pedagógicas, incluidos proyectos y programaciones, se abren en abanico para que cada docente, en su libertad de cátedra, elija...

    No sé Luis Antonio, yo soy fiel seguidor de esa frase que dice que "las teorías serían grandes cosas si no estuviesen hechas con palabras"...

    No quiero ser temerario en mi opinión, supongo que en esto de la docencia, el docente está en la obligación de ponderar muy bien las aptitudes y actitudes del discente para ser lo más eficiente y eficaz en el "educare" (extraer lo mejor)... pero poniéndole mucho de "duco" (conducir) para que los discentes se atrevan a "explorar" y aprendan a "leer las pistas" que les lleven al conocimiento para optimizar su desenvolvimiento dentro de la envoltura social donde han de sobrevivir...

    Ya sabes, por ahí anda el Poema Pedagógico de Makarenko, la Escuela de Summerhill... no obstante yo me quedo con "creación de actitudes y aprendizaje" de Robert F. Mager. Considero que si el docente es capaz de crear en los alumnos las actitudes (trabajo, constancia, confianza, curiosidad, etc.) deseables para el aprendizaje, los resultados vendrán por añadidura...

    Por otro lado, en tanto en cuanto que las circunstancias no son las mismas para todos los alumnos, es necesario ver los condicionantes familiares y sociales que inciden en las actitudes de los alumnos... ya sabes esa frase de "primero comer después filosofar" (primero comer después estudiar), amén de otros condicionantes que en forma de ruido mental interfieran en la concentración y dedicación del alumno...

    Las aptitudes vienen de serie, las actitudes son opcionales (pero esa opcionalidad está, muchas veces, sometida a condicionantes).

    Espero no ser temerario con mi opinión... en este tema tengo sentimientos encontrados... a mí no me gusta la competitividad... creo que mucha gente estudia para pasar y no para aprender (retener el conocimiento)... pero en fin, seguramente que esté equivocado en todo lo que digo aquí, yo siempre fui un muy mal estudiante...

    Un abrazo.

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    1. Efectivamente, el tema que planteo supone discusiones, debates y la sensación de que nadie es capaz de hallar una solución que merezca un consenso bastante generalizado.

      Evaluar los conocimientos, aunque se pueda cuestionar siempre, es relativamente fácil. Evaluar la actitud del alumno ante una materia es harto complejo. ¿Cómo cuantificar el comportamiento, el trabajo en equipo, los valores humanos, la atención, el esfuerzo...de un alumno? ¿Y qué relevancia le damos a esto a la hora de calificar a un alumno concreto en una disciplina determinada? De ahí vienen las continuas controversias y discusiones.

      Esta frase tuya la subrayo y la aplaudo calurosamente: " si el docente es capaz de crear en los alumnos las actitudes (trabajo, constancia, confianza, curiosidad, etc.) deseables para el aprendizaje, los resultados vendrán por añadidura..."

      Personalmente creo que la actitud del profesor tiene también una gran trascendencia. El que vive la profesión vocacionalmente y disfruta con la materia que imparte acaba contagiando a los alumnos. Fijo.

      Las connotaciones sociológicas y familiares de los alumnos condicionan su rendimiento y educación. Eso es cierto, pero no es fácil de evaluar sin cometer algún tipo de arbitrariedad. Es obligado conocerlas, pero eso depende del grado de comunicación que se establece con el alumno y con su familia.

      No estás equivocado en absoluto, muchos alumnos y sus respectivas familias quieren pasar, aprobar la Selectividad con la mejor nota para acceder a la carrera que quieren... Lo de aprender queda relegado a un segundo plano...Siempre ha sido así, ¿eh?

      Dudo que hayas sido un mal estudiante. Tus comentarios denotan rigor, conocimiento, criterio y mucha madurez. Te felicito.

      Un abrazo

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  9. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  10. No entiendo tu argumentación:
    ¿Por qué deduces que educar teniendo en cuenta las actitudes va en prejuicio de los resultados?

    ¿Por qué confundes nivel de exigencia con preocuparse por los resultados en vez de que sea al revés?

    Precisamente es la lógica capitalista la que nos hace ver que la educación es un producto más de su propia dinámica invasora y por lo tanto debe ser una mera mercancía del propio sistema. Recuerda que cada mercancía es un resultado.
    La sociedad capitalista quiere gente que de resultados, que se pueda cuantificar lo que vale cada uno sin tener en cuenta las circunstancias sociales en las que se encuadra cada uno.
    La lógica capitalista quiere extraer a cada individuo de su contexto social y hacer que se sume a la carrera por el triunfo en esa misma dinámica capitalista.
    La gran arma del capitalismo es la meritocracia en vez de la igualdad real de la gente. Otra gran arma del capitalismo es que la gente traslade la lógica económica a su propia dinámica personal y lo vea justo.
    Si lo que importa es recurrir a los mejores habrá que pagarlo. ¿Por qué no entregamos la sanidad o la educación a los mejores, a los que dan mejor resultado, y nos olvidamos de que sean universales y gratuitos, lo más gratuitos posibles y para todo el mundo?
    La idea de valorar los resultados sobre el propio proceso, como la cuestión maquiavélica de los fines sobre los medios para conseguirlos, consagra uno de los peores males de esta sociedad y es una las causas primeras de nuestra actual postración.
    Esa es lamentablemente la argumentación de todos los prohombres del neoliberalismo en vigor.
    Un abrazo

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    1. La mayor objeción que se suele señalar contra la evaluación integrada es que algunos estudiantes pueden mostrar excelentes cualidades en la asimilación de contenidos y, sin embargo, no tener unas actitudes y valores acordes con dichas cualidades cognoscitivas. Por otro lado, existen excelentes alumnos en sus modos de pensar y actuar, pero con graves deficiencias para seguir el ritmo de los contenidos trabajados en clase. ¿Disociamos esos aspectos o los integramos?

      Generalmente se tiende a la integración porque así lo indica la LOGSE, todavía vigente.

      Un ejemplo concreto: en un colegio X a la actitud se le da un máximo de 2 puntos, cuando se considera que es óptima. Un alumno de este centro saca un 3 en Matemáticas, pero como tiene una actitud muy positiva se le suman 2 puntos. Total: un 5 (aprobado)

      El caso contrario: un 5 en conocimientos, pero 0 en actitud = suspendido.

      Ambos casos son extremos, ¿eh?

      Al alumno que aprueba por actitud y no por conocimientos, ¿qué le espera en el mundo real?

      No sé si te he aclarado las dudas o te he confundido más.

      Un abrazo



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  11. Hay que hacer las cosas bien, y como es lógico, preferimos a los mejores...

    Yo creo que más que hacer eso, los educadores debería orientar a cada persona según sus aptitudes. Uno es bueno en lo que le gusta, eso está claro y cada uno tiene algo que le gusta y en lo que puede destacar.

    Muchos besos

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    1. La labor de orientación está presente en la labor educativa. A veces las expectativas de las familias están por caminos divergentes a los de sus hijos...

      Besos, Carmen

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  12. Yo soy de las que piensa que dejarlos a su aire, como si dijéramos...hasta donde puedan...es un error.
    A un niño hay que ayudarlo para desarrollar sus capacidades que seguro son muchas, desde pequeños y exigirles más de lo que aparentemente pueden, precisamente para que puedan!
    Eso sí, disciplina, pero también mucho amor, que aquello de que la letra con sangre entra es una babaridad nada efectiva, al menos en mi opinión.
    Yo he sido y soy muy exigente con mis hijos, pero estoy ahí permanentemente para lo que pueda surgirles, los apoyo e incito a avanzar más y más por el bien de ellos y su futuro, y siempre, por supuesto, con todo el amor que siento por ellos.
    Más besos.

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    1. Estoy totalmente de acuerdo contigo, Marinel. No dejarlos a su aire no significa que no tengan derecho a expresar lo que piensan, lo que quieren y lo que esperan de los padres...

      Besos, Marinel

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  13. La mejor pedagogía, entiendo yo, es aquella que estimula y guía en su predisposición al discente, para que éste alcance de sí mismo el mejor de los resultados. No es tarea fácil el incentivar hacia el logro de ese aprender a aprender, que sería lo ideal, para qué el alumno tenga iniciativa y se disponga a acudir a las fuentes del conocimiento más heterogéneas y de ellas alcance el raciocinio ponderado en crédito y valía.
    Un abrazo

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    1. Ahora se utiliza más la terminología "aprender a aprender" que "enseñar". Eso da más protagonismo al alumno. Totalmente de acuerdo con tu teoría, Dionisio. El problema es llevarla a la práctica...

      Un abrazo

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