sábado, octubre 30, 2010

NOS DIGNIFICA...



En los inicios de esta bitácora - año, 2007 - escribí sobre un tema que no mereció ningún comentario. Me permito "resucitarlo" en vísperas de una fecha tan señalada como la de TODOS LOS SANTOS. Para los interesados o curiosos en desvelar esta incógnita,  CLICAR AQUÍ (Ya sé que provocar expectativas puede causar decepciones...)

12 comentarios:

  1. De acuerdo Luis cliqué y me puse triste ... así que prefiero pensar en el haicú y decidí que mi papá está dormitando y no quiero pensar en esos sitios tan lúgubres aunque necesarios...

    Feliz castañanada y TQM mi querido Luis

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  2. No me gustan los cementerios católicos españoles. No querría verme allí enterrado entre medio de tantas personas anónimas y entre la masificación. Prefiero mil veces ser aventado al infinito del mar o de las montañas, que no quede de mí ningún recuerdo físico.

    Sin embargo, en Irlanda entraba en los cementerios y no me parecían lugares lúgubres. Creo que la concepción de cementerio católica y más española (con eso de los nichos) es especialmente macabra.

    No, no me gustan los cementerios.

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  3. La tapia del cementerio es una insensatez. Los que están dentro no pueden salir y los que están fuera no quieren entrar.
    (Arthur Brisbane)

    No me gusta la idea de cementerio, prefiero la cremación y mis cenizas
    tiradas al viento en cualquier playa.
    SALUD.

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  4. "Jardines melancólicos" los ha denominado la arquitectura. Y la verdad que los hay espectaculares, como el de Génova, impactantes, como el Père Lachaise de Paris, o sobrecogedores como el Highgate de Londres. Manifestaciones de una forma de entender el espacio diferente y que personalmente evito desde hace mucho tiempo. Un abrazo.

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  5. Los cementerios están ahí porque la naturaleza humana es caduca. Pero entre los cementerios hay algunos que son menos tétricos que otros. Tal vez los nichos católicos sean más masificados, menos humanos y a la postres menos tétricos, más inhumanos. En cambio, esos cementerios enmedio de un parque donde las cruces de fría piedra gris se tambalean lentamente sobre los restos humanos, tal vez sean más tenebrosos. Pero como dice el refrán, hay gustos para todos.

    Un abrazo.

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  6. Esa perspectiva geográfica aligera la carga dramática asociada a los cementerios. De los que has puesto conozco el cementerio judío de Praga y algunos protestantes de los que admiro esa integración con el entorno imposible de observar en los urbanos de por acá auténticas cárceles, por decirlo así, de cemento.

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  7. No entiendo el por qué de los cementerios. Personalmente, no lo entiendo. Yo recuerdo a mi padre cada día, y desde que se murió, no he pisado el cementerio. Antes lo hice el día que murió el hermano mayor de mi madre, antes cuando lo hizo el único hermano de mi padre, y antes, cuando mi abuela. De ahí para atrás, ni recuerdo.
    Ellos van conmigo allá a donde yo voy, no necesito ir a ningún sitio para recordarles, ni para seguir queriéndoles.

    No estuve tampoco en ninguno de los que mencionas en tu anterior entrada, salvo en el de Praga. Me recordó a las pelis de zombies. Con todas esas lápidas de piedra apiladas y en desorden. Lo que más me impresionó, fueron los nombres de todos los que allí quedaron y los que no. Esos de todos los judíos de Praga escritos en las paredes del sitio que antecede la entrada al cementerio. Y los dibujos que los niños hicieron en los campos de concentración... me pusieron el estómago del revés.

    Una noche, cenando en casa comentaba con mis padres el tema de qué queríamos que hiciesen con lo que quedase de la funda que tuvimos en vida. Yo les dije a mis padres: conmigo quien sea que tenga que hacerlo, que haga lo que quiera, menos un cementerio. Como si me incineran y tiran mis cenizas por el wc. Ahora pienso que quiero otra cosa. Que me quemen, aunque sea más caro, ya lo pagaré en vida si me da tiempo. Y que repartan mis cenizas en cajitas a las personas que me quisieron y aún quedaron, para que las echen en un sitio en el que se sientan a gusto, ya sea desde lo alto de una peña, bajo un árbol en su pueblo, o eso, en el wc, pero en el que estén a gusto y con tal me recuerden :) Mi padre dijo... cuando yo me muera, me hacéis una fiesta, así me dais una sorpresa!!! :D Mi madre dijo... mira que sois brutos!! y se partía el churro :D :D Lo enterramos en el cementerio del pueblo, en "la casilla" correspondiente. Sin hueco para flores. No quería a su familia en procesión para llenarle un búcaro a un muerto, o a sus huesos. Y yo no he vuelto. Mi madre sí.

    Pero bueno, cada persona es un mundo y cada familia muchos mundos. Y yo, no quiero cementerios. A mi padre le daba igual, y a mi madre donde esté mi padre, allá que irá.

    Así que sí, quererles nos dignifica, y bueno, cada cual recuerda a su modo, supongo que la única diferencia es esa.

    Besines :)

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  8. Te felicito por la entrada por el simple hecho de abordar el tema. Siempre me ha puesto los pelos de punta el ver cómo vive la sociedad de espaldas a lo único que es cierto y seguro, la muerte.

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  9. Me quedo con tu haiku de este post, Luis. Cada tradición, cada religión, cada forma de pensar en el paso hacia la muerte es algo heredado o aceptado de una manera más o menos voluntaria, pero lo que es realmente cierto, es que viven en nuestro corazón y que no les olvidaremos. Eso es lo que a mí personalmente me vale y me llena.

    Un beso, Luis.

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  10. No tengo cultura de cementerios.
    Quiero decir que en mi familia nunca se fue al cementerio, ni siquiera el día de los difuntos.

    De todas maneras también pienso hacer una entrada sobre este tema y ahí lo voy a contar con más detalle.

    Desde el punto de vista estético hay cementerios bellísimos, como el de Deiá en Mallorca y otros muchos, repartidos por todo el mundo.

    Un abrazo fuerte, Luís.

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  11. Yo, si puedo, acostumbro a ir al cementerio por estas fechas. Ayer fui al de Sant Andreu de Barcelona y la semana que viene me trasladaré al pueblo para hacer lo mismo con el de allí, donde reposan muchos familiares además de mis padres que tuvieron el infortunio de fallecer muy jóvens. Durante las vacaciones, en verano, también voy alguna que otra vez. Incluso tengo llave.

    Personalmente también prefiero la incineración y así lo he manifestado a los míos.

    Otro cementerio que me viene a la memoria es el de "LA RECOLETA" de Buenos Aires, que visité el pasado año por estas fechas. Se trata de un cementerio exclusivo en un barrio del mismo "porte". En las criptas de este cementerio de lujo desmedido reposan los restos de la "élite" del país, como ex-presidentes, políticos, generales y otras "celebridades" como la mítica EVITA PERÓN. Las amplias calles de este singular cementerio están flanqueadas de impresionantes estatuas y sarcófagos de mármol...

    Un abrazo para todos

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