sábado, abril 02, 2016

Más conciso, si cabe, que un haikú


22 comentarios:

  1. Seguramente sí... o tal vez sólo sea el instinto de supervivencia en su afán por calmar la intensa sed que produce caminar por esta Tierra hacia el destino... donde se alternan desiertos y oasis... y donde los espejismos, a veces, nos dejan sin "el agua" que tocabamos con los dedos de la confusión...

    No es fácil la travesía... pero la necesidad "de agua" para el aventurero que busca... le lleva a sumir todos los peligros que en el desierto habitan...

    Abrazo.

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    1. Has conectado perfectamente con lo que pretendía exponer.

      Abrazo

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  2. Vender helados en el Polo Norte no es negocio.

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    1. Supongo que así es.Lo que me cuesta entender es la conexión de tu comentario con mi frase. No acabo de pillarla...
      Saludos

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  3. Sí, sobre todo los que atraviesan el desierto. A mí la lluvia no me gusta, pero sí tu precioso Haiku.

    Un beso, amigo Luis Antonio.

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    1. Me temo que la lluvia que me sugirió esta frase no es la que a ti no te gusta...

      Besos, María

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  4. Parece el cuerpo de un gigante tendido al sol. Poética imagen y poéticas palabras.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Ahora que lo vuelvo a mirar, casi veo al gigante que mencionas...

      Un abrazo

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  5. Quien no sabe de sed y de abrasiones no puede amar la húmeda y saciante lluvia, claro...
    Sin desierto no hay oasis o no sabemos verlos.
    Besos.

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    1. Es evidente que solo la travesía de unos u otros "desiertos" nos hace apreciar y disfrutar de las bondades de la "lluvia". Como bien dices...

      Besos

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  6. Sin duda que sí, exactamente igual que quien transite por la India o Vietnán en época de monzones odiará la lluvia con todas sus fuerzas.

    Hasta hace muy poco yo misma sentía una repulsa casi visceral por la lluvia. Aquí a veces se instala semanas y semanas sin tregua...ver llover sin descanso hace que se te enmohezca el cerebro y deja muy lejos del tópico melancólico de su tintineo dulce en las noches y ese olor delicioso a tierra mojada que inunda todo cuando hace mucho calor y llueve de pascuas en ramos. Es la misma lluvia, pero no la percibe igual quien la recibe. Yo la asociaba a no poder salir de casa, a la oscuridad del cielo que se instala en todo, al frío y la humedad que te cala hasta los huesos... me peleaba mentalmente con ella cada vez que aparecía... ahora he conseguido aceptarla y no me parece tan terrible... he aprendido a dejarme mojar por ella, a no pelearme contra lo inevitable, a ver el lado positivo de estar calada y congelada ¿ sabes cual es? pensar que llegaré a casa, me daré una ducha calentita, me pondré ropa seca y estaré el doble de a gusto que antes de empaparme ;)


    Siempre añoramos lo que no tenemos...y justo porque que eso desconocemos sus inconvenientes y todo lo tiene... se trata de valorar lo positivo de lo que tenemos y aceptar su parte negativa, que siempre va incluido en el pack ...salvo que no haya forma, en cuyo caso hay que cambiar de clima ;)

    Mil besos maestro zen ;)

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    1. Estoy sorprendido de las interpretaciones que provoca una frase concisa, abierta y un tanto ambigua.

      Yo adoro la lluvia. Quizá porque nací en una tierra árida y por eso la asocio con muchas cosas buenas.

      Como bien dices, deseamos lo que no tenemos y todo en abundancia cansa...

      Muchos besos, María

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  7. Por desgracia, solo valoramos aquello de lo que carecemos y necesitamos. Buena manera de reflexionar al respecto.

    Un abrazo de lluvia!

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    1. Así es.

      La lluvia me hace feliz. Imagínate...un abrazo de lluvia.

      Besos

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  8. Así es, así somos: mejor dicho, imposible, Luis Antonio.

    Un abrazo.

    Fer

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    1. Me agrada que te haya gustado una frase tan simple...en apariencia.

      Abrazos, Fer

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  9. A mí cada vez me gusta más que llueva.

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    1. A mí me ha agradado siempre, pero este amor va a más también

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  10. Yo conozco más bien el lado contrario. Los que se pasan todo el día quejándose de que no viven en Lanzarote o Marbella. En el fondo la cuestión es quejarse de lo que se tiene y añorar de lo que carecemos

    Vivo en un tierra húmeda y verde pero eso tiene un precio: el agua. Tampoco llueve tanto, hay mucho mito en ello. Mi ciudad es una ciudad luminosa y clara aunque aparentemente llueva bastante no llega ni a los dos tercios de lo que llueve en Compostela a 65 km. Lo cierto es que, tal como dice María, con la madurez descubres los valores de la intimidad casera lejos de las lluvia que repiquetea en ventanas y tejados.

    Ya sé que lo tuyo es metáfora pero también permite una interpretación literal.

    Un abrazo

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    1. Efectivamente, se trata de una doble metáfora, pero lo bueno, y de esto tú sabes mucho, son las interpretaciones que cada uno hace.

      No quiero pensar lo que sería el mundo sin apenas lluvias...

      Un abrazo

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  11. Aman la lluvia sobre todo aquellos que caminan bajo un sol abrasador…
    Me encanta ver llover, será por que casi nunca llueve…

    Un cálido abrazo

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    1. Tus dos frases son inapelables.
      Gracias por tu visita

      Un abrazo prolongado

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