jueves, abril 17, 2014

EN CASA DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ...


No me ha sorprendido el fallecimiento de García Márquez. Se esperaba... El legado de su ingente obra queda entre nosotros. Eso lo hace inmortal.

En su memoria, y como modesto homenaje,  reedito una entrada que publiqué en el año 200
7.


En otoño de 1973 tuve la oportunidad de conocer a Gabriel García Márquez en su propia casa del barrio de Sarrià de Barcelona. El mérito fue de uno grupito de alumnos míos de COU a los que había encomendado un trabajo sobre un libro de un autor contemporáneo al que tenían que entrevistar posteriormente a propósito de dicha lectura. A través de la mediación de Carmen Balcells, editora de García Márquez, dichos alumnos habían conseguido que éste les citase en su propia casa por la noche. Yo no me lo creía. Por aquel entonces Cien años de soledad era la novela que acaparaba todas mis preferencias literarias. Me sumé al grupo con la excusa de preparar el encuentro y nos reunimos en un bar del Paseo de la Bonanova donde redactamos un cuestionario y seleccionamos unos textos para comentar. Llegada la hora, un tanto intempestiva, nos dirigimos a su casa, ubicada en la calle Caponata del barrio de Sarriá, con nervios y emoción, sobre todo por mi parte...

Nos abrió la puerta Mercedes, la esposa del escritor, que se dirigió a su marido con el nombre de Gabo. Era la primera vez que escuchaba esta expresión que acabará popularizándose entre la muchedumbre de sus lectores actuales y futuros. García Márquez nos recibió con una amplia sonrisa, el bigote más recortado que ahora y una camisa floreada. Nos invitó a tomar un “cuba libre” con ron, como debe ser, y no con ginebra como acostumbramos a tomarlo en España. Tras unos saludos de rigor, no hizo falta hacer uso de las cuestiones preparadas. García Márquez estaba locuaz y apenas dejaba participar. Se sorprendió de que en un colegio religioso se leyesen sus obras, pero prefería que la tertulia no siguiese un guión preestabalecido. Nos explicó que en Colombia conoció a un librero catalán, Don Ramón Vinyes, que le habló con nostalgia de Barcelona y al que rendirá tributo incorporándolo en Cien años de soledad (“sabio catalán”). Nos habló largo y tendido de su estancia en París donde había pasado hambre y penalidades, pero allí también encontró a personas, como la dueña del hotel donde estuvo hospedado, que le protegió y ayudó mucho. Nos dijo que estaba encantado con Barcelona, según él, la única ciudad europea de España. También explícó que esta ciudad se había convertido en la preferida para escritores, arquitectos, fotógrafos, diseñadores y, sobre todo, de editores. No abordó, para nada, el tema político y dijo que le gustaba mucho pasear por las Ramblas, pero que cada vez tenía más problemas para pasar desapercibido.

Curiosamente, en la conversación de aquella noche, México, París y Barcelona fueron los lugares más recurrenes en su larga y  amena plática. También insistió en que le había costado más de cuarenta años poder vivir de la literatura. Ahora, por fin, incluso estaba pensando en comprarse un a partamento en la misma Barcelona. Un alumno, Pepe M., le interrumpió diciéndole:
 “Para los escritores como Vd. es muy sencillo escribir porque les viene la Musa y ya está”. Gabriel García Márquez pareció contrariado ante esta expresión ingenua. Golpeó un enorme cesto de mimbre que se hallaba en un rincón de la estancia desparramando por el suelo una considerable cantidad de papeles arrugados. Los presentes nos quedamos sorprendidos. A continuación abrió un cajón de un escritorio y sacó una hoja, tamaño holandesa –inferior a la actual DINA 4- escrita a máquina a doble espacio con algunas tachaduras y exclamó: “Lo que tú, muchacho, llamas inspiración, son ocho horas de trabajo con el resultado de todos estos papeles arrojados a la basura y esta mera hojita escrita y quizás aprovechable”. También se tocó los codos con énfasis expresivo como si quisiera identificarlos con las “musas”... Ya más tranquilo, nos dijo que estaba acabando una novela que se titularía El otoño del patriarca, que le estaba suponiendo mucho esfuerzo desde el año 1968 en que la comenzó, pero ya estaba llegando a su fin. Nos adelantó que trataba de la muerte de un dictador sin matizar nada más. Al mismo tiempo también escribía unos cuentos sin especificar titulo ni nada.

El cierre próximo de los Ferrocarriles Catalanes que tenían que tomar algunos alumnos para regresar a sus casas precipitó el final de este feliz y noctámbulo encuentro. Algunos alumnos me comentaron al día siguiente, y ya en clase, que el concepto de inspiración del escritor les había decepcionado, pero que ahora lo tenían muy claro. Yo me eché a reír porque siempre les he explicado la misma idea y de la misma manera, pero García Márquez es García Márquez y, sin duda, tiene mucha más credibilidad....

P.D.: La foto es de Gabriel García Márquez ante un quiosco de las Ramblas de Barcelona.

30 comentarios:

  1. Una anécdota rica y de primera mano. Has sido un privilegiado, estimado Luis Antonio. Gracias por compartirla. Sin dudas, Gabo ha pasado a la inmortalidad, y ha dejado como legado una vida fecunda de trabajo. Ayer me llamó la atención la sorpresa que le causó recibir el Nobel. Dijo jamás haber imaginado semejante honor. Su honestidad, su simpatía, su compromiso con sus ideales y su enorme talento ya han pasado a la historia.

    Un fuerte abrazo.

    Fer

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    1. Lo más gratificante de aquella entrevista fue el concepto de "musa" que transmitió a los alumnos. En ocho horas de trabajo escribió una cara, tamaño holandesa...

      Un fuerte abrazo, Fer

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  2. Qué afortunado fuiste, querido Luis Antonio.

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    1. Pues sí... El mérito fue de los alumnos que consiguieron la entrevista. Me consta que García Márquez no las facilitaba mucho...Su editora intercedió bastante.Me consta

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  3. Un bello homenaje le has dedicado a García Marquez.

    Vaya suerte que tuviste, conocerle en persona, no lo olvidarás nunca, aunque nosotros, los que no lo conocemos, tampoco lo olvidaremos, aunque se haya ido, permanecerá en nuestra memoria.

    D.E.P.

    Un beso.

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    1. Creo que los múltiples homenajes que se le han rendido estos días en los distintos medios y en las redes le hacen justicia.

      Besos, estimada María

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  4. Un encuentro muy interesante y afortunado con uno de los grandes aunque no el más grande, en mi insignificante opinión. El País le dedicó casi toda su portada web hace dos días y solo ha faltado que pidiese su canonización inmediata.
    Gabo no era un personaje que me resulte atractivo y creo que tuvo la suerte de que tras visitarle una musa portentosa y sublime, entregar al mundo una obra tan genial como Cien Años de Soledad. Todo el resto de producción, incluyendo El Otoño del Patriarca, son obras dignas, bien escritas, pero de un recorrido mucho menor. Ojalá fuera de otra manera.
    Un abrazo.

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    1. Sin duda, está entre los más grandes. Tampoco sabría decirte quién es el que podría encabezar la lista de los genios de la literatura. Personalmente soy voluble a la hora de hacer valoraciones. En mi adolescencia me gustaban unos, en la madurez, otros... (esto de la "madurez" suena a pretencioso, jajaja). Lo mismo podría decirte de los géneros literarios....

      Creo que el resto de su producción no nos ha impactado tanto porque la inmensa mayoría comenzamos con CIEN AÑOS DE SOLEDAD. La mejor de sus obras, sin duda alguna

      Un abrazo

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  5. Esto es real, no como Macondo; que aunque es una ciudad ficticia, se sigue conociendo más por ese nombre el lugar donde nació.

    A mí, Cien años de Soledad me gustó bastante, y he leído unos cuantos de este prolífico escritor: no cabe duda que también influye mucho la forma de vender el producto y de eso se encargan las editoriales y sobre todo los agentes que de ese marketing sabe bastante.

    Gracias por compartir esta entrada que no deja de ser un momento para recordarlo tanto para tus alumnos como para ti!



    Un abrazo.





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    1. Cien años de soledad fue mi libro de cabecera durante bastante tiempo. Y eso que no soy devoto de la fantasía y del mundo mágico...

      Un fuerte abrazo, Bertha

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  6. Qué maravilla de recuerdo tan vivido. Esas cosas no pasan con frecuencia, así que es un tesoro a guardar.
    Me pregunto si hoy sería posible la avalancha de escritores latinoamericanos que hubo en Barcelona en los setenta.
    Me temo que no.

    Un abrazo!!

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    1. Recuerdo haber visto juntos paseando por las Ramblas de Barcelona a García Márquez, Vargas Llosa y José Donoso con sus respectivas esposas...A este último también tuve oportunidad de conocerlo personalmente cuando vivía en Calaceite (Teruel)

      Un abrazo, Luna

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  7. ¿Te digo de verdad lo que he pensado cuando he leído que tuviste la inmeensa fortuna de conocerlo en persona? si yo lo tengo delante caigo patas arriba como una cucaracha de la impresión.... y no, no soy nada mitómana y no, tampoco creo que sea el mejor de los escritores pero como en el caso de Rulfo que solo escribió una novela y ya! consagrado de por vida, solo por haber escrito cien años de soledad, solo por la de veces he he releído ese libro y la de momentos mágicos que me ha hecho pasar ( su realismo mágico me enseñó que se puede soñar con los pies bien atornillados al suelo ;) por mi lo pueden subir a los altares tres veces, no hace falta tener una producción tremenda, equilibrada e incomensurable para ganarse la admiración de sus lectores, si solo una obra toca el cielo ¿qué más se le puede pedir a alguien? millones y millones de mortales pasamos por esta vida sin pena ni gloria, él ha dejado ( al menos) una joya que disfrutaremos generación tras generación, si además no va de divo y aunque un poco brusco dice que lo suyo es trabajo y trabajo, nada de inspiración...a mi ya me tenía súper rendida, tras leerte a ti ( mil gracias ) en esta impronta suya que nos has regalado, aun más.


    Un beso inmeeenso LUIS ANTONIO ¿sabes una de las cosas por las que entre tras muchas meencantan los blogs? si tienes la inmensa suerte de leer a alguien que te hace disfrutar con sus letras, sus imágenes o lo que sea que haga poder decírselo directamente para mi es impagable. No es nada fácil regalar felicidad. Por eso me hubiera encantado tener la oportunidad como tú de decirle cara a cara a este hombre... ¡¡mil gracias!! por hacerme feliz, solo eso.


    Meencanta poder dártelas a ti, por tu homenaje y por ponerles gesto a unas letras que adoro Muaaaaaaaaks!

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    1. Una sola obra, como bien dices e ilustras con el caso de Pedro Páramo de Rulfo, basta para alcanzar la inmortalidad. Yo destacaría otras de Gabo, pero las voy a reducir a dos: El amor en los tiempos del cólera y La hojarasca. Muy interesantes también sus memorias y artículos periodísticos...

      Mil besos para ti por tus excesos afectuosos. De eso, nunca sobra...
      Feliz Dia de Sant Jordi, María

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  8. Como lector de las obras del Gabo siempre conocí por sus letras los azarosos esfuerzos que atravesó para lograr establecerse como escritor. Un Nobel merecidísimo.
    Sin duda un maestro y un inovador, a la vez que una persona plena de afecto y carisma.
    Un final con tintes trágicos, pero la vida es así en ocasiones.

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    1. Así es. Su estancia en Barcelona significa casi el principio de su fulgurante carrera literaria. Tras Cervantes, es el escritor más editado en lengua castellana en todo el mundo. Nadie le discute sus merecimientos para alcanzar el galardón del Nobel. Más polémicas, si acaso, son sus amistades políticas...

      Gracias por la aportación y saludos cordiales.

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  9. Anónimo9:52 p. m.

    Dicen, que García Márquez decía que pretendía hipnotizar al lector. ¡Qué bonita pretensión! y que fortuna conseguirla. Porque seguramente hipnotizó a muchos lectores, a tenor de las cifras de ventas que se manejan de sus obras. Resulta un misterio como algunos artistas (en este caso un escritor) tienen el don (porque es un don aunque se lo curren) de llegar a tanta gente. Y seguramente a gente muy diversa, de diferentes procedencias, culturas, edades, perfiles académicos… Es por eso que cada vez me resultan más inútiles los juicios de valor y los rankings… Si se llega a la gente ¡por algo será! y a los jueces en la materia no les quedará otra que vivir en paralelo de la masa lectora. Leer es un viaje maravilloso (al margen de valoraciones de estilo) a la mente de alguien, al sentimiento de alguien, a la imaginación de alguien, a la información de alguien… que libremente las expone al alcance de mucha gente, a la que en directo jamás tendría la ocasión de llegar. Y esa gente receptora, a su vez, se hermana con otra igualmente desconocida y lejana, a través de la afición por una obra, o por un artista. Al final ese debería ser el objetivo del arte, de cualquier tipo de arte: llegar, unir, hermanar, reconocerse… Pero también aquí el mercantilismo mete su cuchara con valoraciones, arbitrarias muchas veces, que confunden al personal. Entrañable la vivencia de esos chavales, al tener la ocasión de compartir momentos con quien ya es una leyenda.

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    1. Estimado Anónimo:

      Cómo me gustaría que todos los anónimos hicieran aportaciones de este nivel. Muchísimas gracias por el comentario con el que estoy totalmente de acuerdo, El concepto de arte expuesto, me temo que puede resultar excesivamente idílico para muchos...

      La experiencia de conocer personalmente a este genio de la literatura nos dejó a todos los asistentes un recuerdo indeleble y enriquecedor.

      Otra vez, gracias.

      Recibe mis saludos más cordiales.

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  10. No cabe duda que fue un grande. Su realismo magico nos envolvió a todos. Coincido en mucho con todos los comentarios. Creo que como escritor no cabe la menor duda que es un simbolo que perdurará en el tiempo generación tras generación.

    Aunque siempre hubo algo en él, que jamás pude entender. Su adoración por un tirano, Pero nadie es perfecto.

    Un gran saludo
    Carlos

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  11. Dicen que Gabo hablaba con Castro, sobre todo, de literatura. Así y todo, sorprende su silencio... En España vivió varios años en pleno franquismo y también fue discreto. No se lo reprocho. Tampoco hay que descartar que el dlictador de El otoño del patriarca tenga algo que ver con Franco...

    Gracias por tu aportación, Carlos.

    Un saludo muy cordial

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  12. No leo mucho
    no fue mi preferido
    lo senti porque es un buen escritor y excelente ser humano
    ME GUSTA TU BLOG
    ESI Sí

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  13. Hola, Luis Antonio:

    Me apetecía pasear hoy por tu blog, y de paso quedarme un ratito por aquí, he visto que no has escrito entrada nueva, pero te dejo mi huella, de nuevo, en tu blog, para saludarte y desearte un feliz domingo.

    Un beso.

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    1. Eres un sol, María. Esta es tu casa y se siente honrada y feliz con tu presencia.

      Muchos besos

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  14. Es uno de los que nunca se marcharán y estarán con nosotros para siempre. El encuentro en su casa debió de ser toda una experiencia. Muy clarificador lo de la "musa". Los alumnos creen que quien sobresale es por un don mágico a algo parecido. Les enseñó una buena lección al mostrarles aquellos papeles desechados, fruto de su trabajo y su esfuerzo. "La musa", una vez que llega, hay que trabajarla o se marcha a otra parte. Seguro que ni tú, ni ellos, lo olvidaréis nunca y a mí me ha encantado ser conocedora de ello.

    Un beso fuerte, y a seguir leyendo.

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    1. Esa anécdota de la "musa" fue muy educativa para todos. Cierto.

      La experiencia, como bien dices, es de las que queda en la memoria y en los afectos.

      Muchos besos, estimada Angie

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  15. Todo un privilegio haber tenido la oportundiad de conocerle y de escucharle en vivo y en directo y en su propia casa. Os imagino a todos embargados de emoción saboreando el momento, algo similar a lo que debió sentir Aureliano Buendía el día que su padre le llevó a conocer el hielo.

    Besos

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    1. Así es. Más o menos, jajaja
      Besos, Narci

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  16. Anónimo6:08 p. m.

    Has salido en Heraldo:
    http://www.heraldo.es/noticias/ocio_cultura/cultura/2014/04/28/encuentro_con_garcia_marquez_barcelona_284587_308.html

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