martes, enero 18, 2011

FRANCISCO RICO: ¿mentiroso?

Francisco Rico (Barcelona, 1942), historiador, filólogo y miembro de la Real Academia Española desde 1986, publicó el pasado 11 de enero de 2011 en El País un artículo titulado "Teoría y realidad de la ley contra el fumador" en el que consideraba, entre otras cosas, que no pocos de los argumentos contra el tabaco carecen de rigor científico”  y que  la modificación legal es "un golpe bajo a la libertad, una muestra de estolidez y una vileza".

El artículo  ha levantado una gran polémica entre científicos,  periodistas, etc – incluso es motivo de debate en varias aulas de las facultades de filología hispánica de Barcelona (1) – porque tiene un  post scríptum que dice así:

"P. S. En mi vida he fumado un solo cigarrillo"  

Que una persona no fumadora ataque la “ley contra el fumador” tiene un significado especial. Es como si sus palabras se revistiesen de una evidente autoridad moral. Pero - y ahora viene lo bueno -  resulta que el Sr. Rico, que finaliza su artículo de opinión asegurando no haber fumado en su vida un solo cigarrillo, es un fumador empedernido y compulsivo, según manifiestan numerosos testimonios totalmente solventes. El tema de debate  no es tanto la argumentación que esgrime en contra de la nueva legislación sobre los fumadores, sino si este catedrático de la U. Autónoma de Barcelona ha mentido como un bellaco o no...… Su condición de fumador o no sería solo una anécdota si no fuera él mismo el que la utiliza como un claro recurso para dotar de mayor legitimidad moral a su posicionamiento tremendamente crítico.

Milagros Pérez Oliva, Defensora del Lector de El País, acuciada por las numerosas cartas de protesta recibidas  decidió preguntar al profesor Rico por las razones de la falsedad. Ésta fue su respuesta:

"Amén de darle al conjunto una nota de color, el post scríptum quiere decir varias de las cosas que literalmente dice, y sobre todo otra no literal, pero obvia: que "Je est un autre" (Rimbaud), la escritura no es la autobiografía y "la verdad es la verdad dígala Agamenón o su porquero" (A. Machado). El P.S. me ha producido la triste satisfacción de comprobar lo que yo diagnosticaba: que la ley es una escuela de malsines. Porque casi todos los que se pronuncian contra mi artículo lo hacen buscando hurgar en mi vida y costumbres, espiando a mis amigos y buscando antecedentes incriminatorios. En mis argumentos apenas se entra. En otro lugar he dado una prueba del escaso rigor científico que a menudo gobierna la campaña antitabaco. Pero nadie roza siquiera mis dos puntos principales: la estolidez ("Falta total de razón y discurso", DRAE) del legislador y la vileza que suponen algunos puntos de la ley, notablemente el veto de fumar a los enfermos hospitalizados y, en especial, terminales".

Milagros Pérez Oliva advierte entonces a Rico que "su respuesta es tan críptica que corre el riesgo de que no se le entienda".

Pero el académico es perfectamente consciente:

"No quiero añadir nada más. Si usted quiere interpretarla, es muy libre"

Y eso hace la Defensora a partir de la conversación telefónica mantenida, en aras de aportar claridad a los lectores del diario, publicó el pasado domingo, día 16 de enero,  "La impostura de un fumador", del que extraigo algunos fragmentos:

Sostiene el profesor Rico que la frase puede tener diversas lecturas, pero incluso para quienes interpreten que asegura no haber fumado nunca, eso no quiere decir que se refiriera a él mismo, autor del artículo. El "yo escritor", afirma, no tiene por qué coincidir con el "yo biográfico"(1). Es decir, que quien escribe el artículo es su personaje y no él mismo y, por tanto, para reforzar su posición, puede afirmar tranquilamente que nunca ha fumado”.

Pero Milagros Pérez Oliva no se cree nada y le da duro al académico:

“Lo que en principio parecía un simple error o un problema de expresión, se ha convertido en algo más importante: un asunto de verdad o mentira. Porque al final, lo que se plantea en este caso es hasta qué punto es lícito recurrir a una mentira para defender una verdad. Si el autor de un artículo de opinión puede permitirse faltar a la verdad haciéndose pasar por lo que no es y utilizar esa ficción-mentira como argumento de autoridad, ¿qué crédito podemos dar a la verdad que pretende defender?”

Si el periodismo no se atiene siempre a la verdad, pierde credibilidad, tanto en el género informativo como en el de opinión. Si el profesor Rico quería hacer un ejercicio literario, debería haberse publicado en otra sección y no en la de Opinión. Porque el diario no puede dejar de tomarse en serio cuestiones tan serias como el tabaquismo y sus efectos sobre la salud. Conviene no mezclar literatura y periodismo”.


(1).- Este es el tema de debate en las aulas a las que hacía referencia: ¿Las licencias literarias  pueden o no amparar la mentira en una tribuna de opinión?

 

ARTÍCULOS IMPRESCINDIBLES:

Milagros Pérez Oliva: "La impostura de un fumador"

41 comentarios:

  1. Para empezar, un juego típico de Rico, las "varias de las cosas que literalmente dice" cuando afirma: "En mi vida he fumado un solo cigarrillo". En efecto, yo también tengo la sensación de haberme fumado un solo, eterno cigarrillo en las épocas en las que fumaba sin conocimiento. Pero "en mi vida" se puede tomar por 'nunca', y así se puede entender la frase como si alguien le hubiera comentado que fuma muy poco, solo un cigarrillo al día. Yo, en ese caso, habría contestado exactamente lo mismo: "En mi vida (de fumador) he fumado un solo cigarrillo, sino por lo menos diez al día". Es decir, se trata de un concepto, una expresión deliberadamente ambigua que se vuelve sobre sí misma como una paradoja. Lo típico de Rico es no decirlo, y hacer unas cuantas bromas a costa de la gente que se mosquee. Lo demás (Rimbaud y tal), también es típico de Rico, de su 'autre' más pedante y engreído.

    ResponderEliminar
  2. Lo tristemente patético de este caso es que una mente preclara para cuestiones literarias se ponga a la altura del 'chusmerío' ibérico que argumenta sinrazones en este tema. Nadie ha prohibido a los fumadores que fumen, sólo le han regulado los espacios donde por sentido común y por respeto a quien no fuman, no pueden hacerlo.

    ResponderEliminar
  3. Cuando el académico dice "que no ha fumado un sólo cigarrillo" yo lo he interpretado de una forma simbólica y no literal pero claro, mezclar periodismo con literatura, dos conceptos de escritura tan distintos, no ha sido correcto ni inteligente. Se corre el riesgo de pasar como mentiroso y es la polémica que se ha levantado. Ahora, matafóricamente es muy posible que "nunca haya fumado un solo cigarrillo". Yo, literalmente, nunca he fumado ni lo he probado y estoy en contra de la ley por otros motivos más profundos; la libertad de escoger un establecimiento para ellos. Es muy interesante el tema y polémico Luis Antonio.
    Besos amigo.

    ResponderEliminar
  4. Por cierto, Bernardinas lo ha explicado muy bien.

    ResponderEliminar
  5. La ley de marras es una mierda, primer punto.
    Segundo punto. El señor Rico se ha metido en una selva y a pesar de su larga experiencia no sabe salir.
    Tercer punto. Si el Señor Rico no tuviese la costumbre de escribir con su propio nombre y apellido no hubiera tenido ese problema. Hay un territorio de nadie entre literatura y periodismo ocupado desde tiempo inmemorial por personas que usan seudónimos.
    Cuarto punto. Ahora alguno entenderá mejor porque algunos preferimos usar seudónimos en los blogs.

    ResponderEliminar
  6. Dr.Krapp. La Ley puede ser una mierda. Pero es justa.
    No se que les ocurre a los miembros de la Real Academia últimamente. Da la sensación de que se les ha caido la letra asignada en la cabeza (incluido Perez-Reverte Gutierrez) y los ha dejado un poco tocados.
    Cada uno puede utilizar el método que le de la gana. Anónimo, seudónimo y real, pero cuando alguien se decide a escribir un artículo como el suyo, debe dar la cara. No vale lo de "tirar la piedra y esconder la mano". Milagros Perez Oliva, tiene razón.

    ResponderEliminar
  7. Anónimo1:51 p. m.

    Dios, a mí me hace gracia este debate. No sé como salí viv@ después de tantos años de tragar humo en antros en los que la ventilación brillaba por su ausencia.

    Se podría pensar que es otro debate de la distracción. Y de la doble moral. El tabaco es malo, pero los impuestos que se recaudan con él, no.

    Y para más inri, reformas a dosis. Primero gasto para los hosteleros habilitando zonas separadas, y ahora estufas en la calle.

    Es un esperpento. Uno más de la larga cadena de esperpentos a los que tenemos que asistir.

    Me importa poco la relevancia de las palabras de este académico.

    Él ha dado su opinión, por lo tanto su opinión no tiene categoría de sentencia irrefutable y si ha tirado de un recurso literario, con el que algun@s ahora se la quieren coger con papel de fumar (nunca mejor traída esa muletilla) es problema de ell@s.

    Yo sí he fumado, y hace más de 10 años que no fumo, y me resulta ahora insoportable el tabaco, aun así estoy en contra de esta ley y de sus formas.

    Las cafeterías y bares son lugares privados, donde la gente tiene la libertad de acudir o no. No es un lugar público donde por narices estás obligad@ a pasar. Por lo tanto debería ser opcional que unos optaran por espacios con humo o sin humo.

    Esa injerencia papanatas, bajo la falsa aureola de que lo hacen por nuestro bien, roza ya a atentado contra la libertad más elemental.

    ResponderEliminar
  8. Repito: Esta ley es BUENA. La anterior fue MALA. Se penso que el fumador participaria creando un entendimiento con los "no fumadores". No fue así. Siguió sus anchas sin importarle nada si perjudicaba al que estaba a su lado. La proporción es de aproximadamente 3 á 1 a FAVOR de los NO FUMADORES. ¡ Pues bien !. Amigo anónimo tu mismo has dado la respuesta: EL que no quiera que no acuda. Las cafeterías, bares, restaurantes y demás lugares, son PUBLICOS. Si el Parlamento español aprueba una Ley con el consenso de todos los grupos políticos, (aunque el Sr.Rajoy parece que no se ha enterado), lo único que queda, ES CUMPLIRLA. Y el que la vulnere, que sea sancionado. Amen

    ResponderEliminar
  9. Anónimo4:37 p. m.

    Jajajajajaja!!! muy bueno Benjamín.

    ¡ESTA LEY ES BUENA! ¡LA OTRA ERA MALA!

    Pues muy bien. Las dos las han hecho los mismos. Y las dos han jorobado a los hosteleros.

    A mí no me afecta. No fumo, ya lo he dicho, no me perjudica en absoluto. Y tampoco soy hosteler@.

    El bar no es público, en el sentido que yo entiendo como público, o sea, un servicio ciudadano, como lo es una estación, un hospital, un colegio, o un aeropuerto...

    El bar es un negocio privado que incluso tiene derecho a colgar el famoso cartelito: "Reservado el derecho de admisión"

    De hecho, discotecas, antros, pubs, y otros garitos, tienen gorilas que dejan entrar a quien les apetece. Y seguirán siendo privados, pero tampoco podrán fumar dentro, a no ser que se quieran arriesgar a la visita de un inspector.

    No es ahí donde puede incidir el Estado, por eso dicta una ley sanitaria, o sea de salud pública, de la misma forma que se supone que exige unos mínimos de higiene para dar los permisos correspondientes a esos locales.

    Hipocresía disfrazada de bondad, pues bien está si al final la supuesta bondad es real.

    ResponderEliminar
  10. Estoy de acuerdo con anónimo, su razonamiento es lógico y aplastante. Ahora la balanza está inclinada a un lado y desfavoreciendo al otro. ¿Tú que opinas Luis Antonio?

    ResponderEliminar
  11. A ROSALÍA:

    Te contesto porque me siento interpelado.

    Estoy disfrutando mucho con los comentarios colgados hasta ahora y de momento observo los “toros desde la barrera” aplaudiendo a unos y a otros diestros... que por ahora se están haciendo merecedores de orejas, sin descartar algún que otro trofeo más, como salir a hombros por la Puerta Grande. Yo me mojaré cuando toque, claro...pero adelanto que profeso una gran admiración por el filólogo Francisco Rico, especialista en literatura de la Edad de Oro y poca por su manera de ser ... Y su artículo de opinión, objeto de este debate, por más que diga haber utilizado una licencia literaria, no tiene nada de literario. Ahí está su incoherencia. Creo

    Observo dos debates:

    a).- El que gira en torno a la identificación o no entre el “yo biográfico” (Francisco Rico) y el “yo escritor” (literario) y

    b).- El que se centra en la defensa o ataque de la “Ley de marras”

    Tu participación, Rosalía, aplaudiendo, jaleando y provocando es muy estimulante. Te animo a que sigas en ello...

    ResponderEliminar
  12. En la Narrativa, en la Lírica y en el Teatro, el autor puede permitirse todas las licencias literarias y utilizar cuantos recursos estilísticos le parezcan oportunos, pero en el periodismo no. No me parece serio, ni riguroso mentir descaradamente en un artículo de opinión.

    Con respecto a la ley antitabaco, la aplaudo sin ninguna reserva. Ya era hora de poder estar en un restaurante o una cafetería sin tener que estar respirando el humo del vecino y llegar a casa y que toda la ropa y el pelo apeste a humo. La salud y el bienestar de todos saldrá ganando.

    No puedo evitar mi animadversión por el tabaco, Luís Antonio. Mis dos hermanos mayores murieron jóvenes por cáncer relacionado con el tabaco. Todo lo que se haga por evitar estas muertes prematuras, me parece poco.

    Gracias por propiciar un debate tan controvertido, pero necesario.

    Un fuerte abrazo, Luís Antonio.

    ResponderEliminar
  13. Pasé un tiempo en la Autónoma de Barcelona y tuve ocasión de conocer la figura de Francisco Rico y la opinión que de él se tiene como persona. Se le reconoce su mérito académico. De hecho es una multinacional de la edición. Pero en el plano personal es petulante, altanero, deslenguado, avasallador, incapaz de la más mínima humildad. Dejará una buena edición de El Quijote pero no dejará el sabor de una gran calidad humana. En cuanto a esta polémica me temo que ha metido la pata hasta el corvejón, pero es incapaz de rectificar a tenor de la carta estúpida que hoy publicaba la prensa. Su explicación es absurda, impropia de un muchacho de la ESO. Ronda, si no se sumerge, en el cinismo. En cuanto a la ley, supongo que habrá que acostumbrarse. También hubo un tiempo que se fumaba en los cines, en las aulas escolares y universitarias, en los trenes, autobuses y aviones. Hoy no nos parece ya sensato hacerlo. Lo siento por los fumadores que a mí no me molestan. Fui fumador veinte años, pero hace diez lo dejé y lo considero un gran logro en mi vida.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  14. ¡Me encanta el debate que has generado amigo!
    Cristal dice algo muy interesante, tengo la carrera de periodismo y es cierto que las "licencias literarias" no se permiten en este terreno.
    Respecto a lo del tabaco diré que mi padre era fumador empedernido pero murió de un cáncer de pulmón provocado por el contacto con el plomo que tenía en su empleo como linotipista. Pero algo es cierto, fumar es perjudicial pero el legal en España. ¿No sería mejor hacer lugares específicos para ellos, los fumadores? En Lleida ya se ha creado un club de fumadores, quizá habría que tener más imaginación para resolver el problema y la polémica. ¡Estoy disfrutando Luis Antonio, tienes unos seguidores muy inteligentes!
    Besos

    ResponderEliminar
  15. En mi vida he fumado miles de cigarrillos...
    Ahora te pueden hacer un test,por 120 €,en el que te dicen si tienes o no el gen del cancer de pulmon. Lo aconsejan (el test) para fumadores. Me pregunto:¿si no tienes el gen, no lo contraes aunque fumes? ¿Si tienes el gen,lo adquieres aunque no fumes?

    ResponderEliminar
  16. Uf, menuda preguntita P Váquez "ORIENTADOR".

    ResponderEliminar
  17. Benjamín, tenemos diferentes conceptos de justicia.
    Soy exfumador y me gustan los lugares sin humo, pero también me gusta ir al cine y no tener un capullo al lado comiendo palomitas y chupando Cocacola por una pajita. Te aseguro que por mucho que lo haga no le voy a impedir que siga a lo suyo. ¿Quién soy yo?
    ¿Quién coño es el Estado, ese farsante, involucrándose en la vida privada de la gente? Ese es el problema de fondo. La maldita filosofía de intromisión que subyace detrás de esa ley. Cuando el Estado se empieza a meter en tu vida diciendo lo que tienes que hacer, pensar o decir, y no se le ataja, el gran Leviatán viene detrás.
    Todo bicho viviente tiene derecho a decir y escribir con nombre, seudónimo o si prefiere con antónimo. Todo el mundo debe escribir como mejor le plazca y si quiere mentir que mienta y si mezcla literatura con testimonio, se le llama nuevo periodismo y en paz.
    Espero que uses una buena pipa, Luis Antonio, para emular a aquel Balbín en sus gozosos debates.

    ResponderEliminar
  18. AL DR. KRAPP:

    Por supuesto que, como bien dices, “ Todo el mundo debe escribir como mejor le plazca y si quiere mentir que mienta y si mezcla literatura con testimonio, se le llama nuevo periodismo y en paz”.

    Y añado: “Todo el mundo tiene derecho a opinar sobre los que mienten y hacen un triste favor al ya, de por sí, denostado lenguaje periodístico. La literatura, de límites amplios aunque imprecisos, tampoco sale bien parada con desafueros de este tamaño. Creo”.

    Sin embargo, reconozco que en tu primer comentario pones el dedo en la llaga: “Si el Señor Rico no tuviese la costumbre de escribir con su propio nombre y apellido no hubiera tenido ese problema”. Ahí está la “madre del cordero”. Todo este río de tinta que tan “buen rato" nos está haciendo pasar se habría evitado. Y en este sentido habrá que agradecérselo.Las transgresiones tienen la virtud de provocar y eso es muy estimulante.

    Creo que si el Sr. Rico leyera más a tu admirado Enrique Vila-Matas sabría hacer mejor uso de la mezcla del “yo biográfico” con el “yo literario o creativo”...

    Lejos de mi ánimo emular al recordado Balbín, aunque todavía conservo algunas pipas de los viejos tiempos de chimeneas activas... Únicamente pretendo, y tú lo sabes muy bien, aprender de vuestros comentarios que, aunque relativamente discrepantes, están expuestos con tanta lucidez y respeto que resulta difícil regatear el aplauso a alguno.

    ResponderEliminar
  19. AL DR. KRAPP.

    Se me olvidaba: los que comen palomitas haciendo ruido en el cine también me molestan. Lo mismo digo de los que fuman al lado, pero no siempre me callo...

    ResponderEliminar
  20. ¡Bravo, una buena respuesta Luis Antonio! Pero también me ha gustado el ímpetu del Dr. Krapp y me he quedado con esa idea tan original del "nuevo periodismo". ¿Quién dice que el mundo de los blogs es una tontería? Es cultura, debate, entretenimiento, aprendizaje...y el tuyo es una mezcla de todo.
    Besos y Feliz jueves.

    ResponderEliminar
  21. Dr. Krapp: Las palomitas en el cine tambien tienen su lado cómico. Uno de los mejores ejemplos en un capítulo de Mr.Bean, como espectador de una película de terror. Muy bueno.
    Pues claro que está mal. Lo de las palomitas y la "ruido de la pajita". Pero aún siendo de mala educación, no perjudica la salud del que está al lado. ¿Cual es la diferencia entre un cigarrillo en el cine, avión, tren, hospital, oficina, etc. y un bar?. ¿Por que se han aceptado en todos éstos sitios y ahora tanta "trinchera" con los bares?. ¿Que el estado se entromete en nuestra vida?. Pues claro. Desde siempre. ¿Nos cargamos el estado para que cada uno haga de su capa y sayo?. Vamos a ello. Fuera leyes. Pero después no protestemos por nada.

    Sr.Anónimo: Esta equivocado. Hasta para colocar un cartel con el lema de "Reservado el derecho de admisión", hay que cumplir con las leyes. Es muy fácil. Haga una búsqueda en google y encontrara que está regulado por Ley.

    Y a todo esto nos olvidamos del Sr. Rico, que en la sección de "Cartas al director" de El País, ayer ha vuelto a la carga. Comienza: "Veo aquí y alla reacciones hostiles a mi articulillo. ¿"Hostiles"?. ¿"Articulillo"?. ¿Que entiende por hostiles?. Mejor hubiera sido dejarlo como estaba. ¿A todo esto se le puede llamar "nuevo periodismo"?. Pues nada. Que incluyan a Belén Esteban tambien en el lote.

    ResponderEliminar
  22. Anónimo 212:56 p. m.

    Sobre la prohibición del tabaco
    FRANCISCO RICO - Madrid - 19/01/2011

    Veo aquí y allá reacciones hostiles a mi articulillo Teoría y práctica de la ley contra el fumador. Son casi todas patosas inquisiciones en mi vida privada y solo alguna toma en cuenta los puntos sustanciales de mis alegaciones, entre ellos la observación de que "no pocos de los argumentos contra el tabaco carecen de rigor científico".

    De hecho, es escasa la bibliografía sobre los efectos de la legislación en la salud de los no fumadores. Roncaglia & Adda han estudiado el tema atendiendo a la concentración de cotinina (un metabolito de la nicotina, más seguro que esta como biomarcador). La conclusión es que cuanto más se refuerzan las prohibiciones en lugares de ocio, más crecen los niveles de cotinina en los no fumadores, sobre todo en los niños, que son los principales afectados a corto y largo plazo.

    La razón está en que la prohibición en bares y restaurantes hace que el consumo de tabaco se desplace e intensifique en los espacios privados. "Las prohibiciones totales -resumen- no tienen por qué ser el criterio óptimo. Mejor parece habilitar sitios alternativos para los fumadores". (Cito la presentación que hacen en The Effects of Taxes and Bans on Passive Smoking / British Academy Review / número 11, julio de 2008). Mientras no vea en la literatura científica que los resultados de Roncaglia & Adda han sido refutados o corregidos con una investigación equiparable, seguiré dándolos por buenos y creyendo perjudicial la prohibición total de 2010: total y totalitaria en la medida en que ignora por completo las realidades y situaciones concretas.

    ResponderEliminar
  23. El Sr.Rico se ampara en el estudio de Roncaglia & Adda para justificar su acoso a la prohibicion de fumar en lugares cerrados. Dicho estudio constata, efectivamente, que determinados NO fumadores (familiares de los fumadares y amigos, pricipalmente), pueden verse mas afectados por dicha Ley. Al no poder hacerlo en el bar, se van a su casa a continuar con el humo. No discute en absoluto lo que perjudica el tabaquismo a la salud. Lo único que trata de aclarar, es que antes, el Sr. del cigarrillo/puro, contaminaba a varios en el bar y ahora perjudica mas gravemente, a los que tiene en su propia casa. Por tanto, ¿que pretende el Sr. Rico?. ¿Que sigamos todos tragando humo?. Resultaría mucho más fácil y justo que el Sr. del cigarrillo/puro, dejara de fumar. Por el bien de todos, principalmente los suyos.

    ResponderEliminar
  24. La radicalidad no funciona. En mi centro estoy cansada de respirar el humo que sale de los baños ( no solo de los alumnos, también de los profes). Antes teníamos un aula de fumadores, ahora hay que salir del recinto del centro, ni siquiera en el patio. Desde entonces la tercera planta huele a humo desde el descansillo de la segunda. A veces cuando quiero hablar con algún alumno en un recreo no puedo hacerlo porque prefiere irse a fumar un cigarro a la calle y yo pierdo el interés en lo que le tenía que decir.

    Me molesta el humo lo justo, a veces incluso me agrada el aroma que desprende porque me recuerda mis viejos tiempos de fumadora; me conformo con eso, me volvería e enganchar si cogiera un cigarrillo.

    La ley, por otra parte, no evita que los no fumadores respiren el humo de los fumadores en sus propias casas, hay muchas personas indefensas, ancianos y niños que lo respiran pasivamente.

    Respecto a otras normas, estamos rodeados de ellas, no solo esas. Todo está regulado por normas. Si tuviéramos más respeto por el prójimo no las necesitaríamos pero lamentablemente no es así. Se necesita regular porque es más sencillo que educar.

    ResponderEliminar
  25. A mí me parece que ese señor se ha quedado con los lectores. Yo admiro a quienes escriben claro y sin ambigüedades, y no soporto a los que esconden sus ideas en una maraña de palabras enrevesadas y equívocas, tal vez para que no se les entienda. Y este señor creo que ha jugado a eso. Y si encima se descubre que lo que decía es una burda mentira, aunque él trate de justificarlo explicando lo inexplicable, para mí no es más que una mentira.
    Respecto a la ley te diré que yo fui muchos años fumador, y hace unos diez años que no fumo. Y me parece (lo siento por los fumadores) excelente la ley. Es una delicia ir a los bares y no tener que soportar el humo. Lo mismo que me alegro de que ya hace años se decidiera que no se fumara en las aulas, o en los autobuses...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  26. La radicalidad de la ley antitabaco genera otros problemas como bien apunta Angie. Las conversaciones se cortan en las cafetería y bares para ir fuera a fumar aprisa, los locales con gente en las puertas fumando apelotonada...ruidos vecinales, en mi comunidad lo estamos padeciendo. Y todo por no encontrar un equilibrio o y una solución ecuánime.
    Buenos día Luis Antonio.

    ResponderEliminar
  27. A BERNARDINAS:

    En mis tiempos de fumador también decía la gracieta aquella de “No fumaré más...fumaré lo mismo”

    Veo que también conoces al profesor Rico y la vocación de provocador que le caracteriza.

    Yo no tendría nada que objetar a la crítica que hace a la “ley contra el fumador” si no dijese ese disparate de que “no pocos de los argumentos contra el tabaco carecen de rigor científico” sin decir de qué argumentos se trata. Y lo de esconderse tras el “yo escritor” creo que en un tema de esta envergadura no procede.

    Un cordial saludo

    ResponderEliminar
  28. A Francisco M. Ortega Palomares:

    Las personas que se salen de su “especialidad” son vulnerables. Y el Sr. Rico no es la excepción.

    Un cordial saludo y gracias por tu participación

    ResponderEliminar
  29. A BENJAMÍN:

    Coincido contigo en lo de “Milagros Perez Oliva, tiene razón”. Y no hay necesidad de repetirlo.

    Agradezco mucho tu participación, la información complementaria que aportas y, sobre todo, el tono de tus comentarios.

    Un cordial slaudo

    ResponderEliminar
  30. A ANÓNIMO:

    No eres hostelero, pero sí muy comprensivo con los daños que les hace esta nueva ley. Te mereces una buena invitación... Los vendedores de sombrillas, estufas al aire libre y veladores se están frotando las manos... Estoy seguro de que el ingenio, espacialmente agudo en los momentos de crisis, encontrará alguna salida para estos pobrecitos y vituperados "aspirantes de humos"...

    La nueva ley, como todas, tiene partidarios y detractores. Todo es mejorable y la sensación que da es que se ha “ensañado” con los fumadores a los que se les recluye en sus casas – lo pagará el entorno familiar y esto es muy grave – y la calle. La otra opción es la clandestinidad...y la resisencia.

    Muchas gracias por tu participación y por animar el cotarro.

    Un cordial saludo

    ResponderEliminar
  31. A Pedro Ojeda Escudero:

    Inoportunamente provocador, sin duda. Pero mucho me temo que ese y no otro era su propósito

    ResponderEliminar
  32. A CRISTAL:

    Comprendo lo que expresas, teniendo en cuenta el daño que el consumo de tabaco ha causado en tu entorno familiar más próximo. Por eso encrespa más el fondo y la forma del artículo de opinión del Sr. Rico...

    Un fuerte abrazo, Cristal

    ResponderEliminar
  33. A JOSELU:

    Comparto todo lo que expresas. No tuve al Sr. Rico como profesor, pero he tenido la oportunidad de “sufrirlo” en otros ámbitos – PAUU, por ejemplo – y da la misma imagen que tu describes.

    Dejar de fumar – y yo presumo de haberlo hecho – es una de las decisiones más inteligentes que se pueden tomar en esta vida. Entre otras, claro.

    Saludos cordiales,

    ResponderEliminar
  34. A P. Vázquez “ORIENTADOR”:

    Espero que pronto se pueda dar respuesta a los interrogantes que planteas.

    Pero te recuerdo que el tabaco, además de afectar a los pulmones, tiene también mucha relación con dolencias cardiovasculares...

    Un cordial saludo

    ResponderEliminar
  35. A ANGIE:

    Cada uno en su casa hace lo que quiere, pero el fumador que no tenga conciencia del ejemplo que da a sus hijos merece toda mi reprobación. Muchos, de niños, aprendimos en nuestras propias casas a fumar. Eso, hoy, sabiendo lo que se sabe sobre los efectos del tabaco, es totalmente inadmisible.

    Un abrazo, Angie, y que te sea leve en tu IES

    ResponderEliminar
  36. A MIGUEL:

    Estoy contigo, ese Sr. es un mentiroso. Sin más, pero sin menos.

    Una abrazo

    ResponderEliminar
  37. A TODOS:

    Gracias a todos por la participación y por las aportaciones. Todas ellas, enriquecedoras.

    Y por si alguien todavía piensa que no me mojo, diré con toda claridad que estoy completamente de acuerdo con el artículo de la Sra. Milagros Pérez Oliva. Es una periodista que trabaja en el diario El País desde hace unos cuantos años y quiero destacar su labor profesional que se ha centrado en las especialidades de biomedicina y salud. También la conozco como colaboradora del programa «Bon dia Catalunya» de TV3 y actualmente ejerce con mucha dignidad de Defensora del Lector en dicho periódico.

    ResponderEliminar
  38. De nada Luis Antonio. A ti por facilitarnos esta oportunidad y responder a todos. Hasta la proxima entrada.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  39. Este tipo me parece un meapilas así a primera vista, la verdad.

    Si puso esa post data de modo consciente, con más razón.

    Los argumentos que esgrime a posteriori no tienen sentido, pero el hecho en sí, menos.

    De entrada me da la sensación de que puso que no había sido fumador, buscando sobre todo, la aprobación del texto por parte de los no fumadores. Para que le diesen razón -que no tiene- a sus argumentos. Aunque lo mismo me equivoco. Solo él sabrá. Y aún con esas, sigue sin tener sentido.

    No puede dar una opinión de no fumador, una persona que ha sido (o es) fumadora ¿cómo se hace eso? Ô.Ô Lógica cero patatero.

    En fin...

    Que ni pies ni cabeza, vaya.

    Besitos, Luis :)

    ResponderEliminar
  40. Al final, todos dándole vueltas a lo mismo. A mí lo que me parece increible es que hayamos llegado a extremos inauditos por algo que a mí me parece "mal menor".
    Y conste que a mí este nuevo paso en la ley me parece una aberración. Me gustaba tal cual se parió hace 5 años.

    Un beso, Luis.

    ResponderEliminar