sábado, enero 20, 2018

LOS SILENCIOS CÓMPLICES


A veces tenemos una concepción muy limitada de lo que se puede hacer mediante el uso de la palabra. Estoy más que convencido de que si no la ejercitamos para  denunciar la mentira, la corrupción, la injusticia y toda forma de violencia no vamos a cambiar la sociedad que nos envuelve. Quizás nuestra voz no vaya más allá de nuestra sombra, quizás nuestros textos no merezcan la atención de nadie, quizás nuestro eco en las redes sociales no alcance la dimensión que se les atribuye,  pero así y todo no hay que callar nunca porque el silencio nos convierte en cómplices de los causantes de tales desafueros....Cada vez tengo más claro que es necesario y apremiante que se produzca un clamor popular  para corregir estas tendencias que nos envuelven de sustituir los valores universales por las leyes de mercado  y que vaticinan unos horizontes más que sombríos para el presente y más todavía para las generaciones futuras. Hay que acabar, repito, con el silencio de los que pudiendo hablar, optan por callar...Y esa función nos compete a todos que tengamos conciencia de tales hechos. Plantearse si tal clamor llegará a quienes tienen capacidad de decisión para mejorar las cosas  no tiene sentido porque puede atenazar, más si cabe, nuestras propias convicciones. Dicen que las palabras que no van seguidas de hechos no sirven para nada. De ahí a despreciarlas...hay un buen trecho.

16 comentarios:

  1. Estoy muy de acuerdo con lo que dices, las palabras se deben ratificar con hechos, sino se las lleva el viento.

    Un placer leerte, estimado Luis Antonio.

    Besos.

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    1. Muchas gracias, María. Seamos coherentes con lo que manifestamos. No es nada fácil...

      Besos

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  2. Pues CLARO que las palabras son IMPORTANTES , pues claro que hay que " denunciar " las cosas que ocurren TODOS los días , pues claro que el callar nos convierte en cómplices . No hace mucho hubo un partido político que se canso de repetir que los logros en política NO se han de conseguir SOLO en el Parlamento , también en la calle , de forma pacifica por su puesto , es fundamental que la ciudadanía se haga escuchar , ya se intento en el 15 M , pero " aquello" parece que no gusto a algunos y las legislaciones al parecer no están favoreciendo demasiado que ESTO tenga continuidad . Pero a pesar de todo espero y deseo seguir leyéndote siempre LUISANTONIO

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    1. Está muy claro, pero a veces, sobre todo en estos últimos años, se impone el silencio. Tengo la sensación, ojalá no tenga fundamento, que la pasividad campa a sus anchas. Escuchamos un día, sí, y otro también, casos de corrupción flagrantes y apenas reaccionamos como sería deseable...

      Agradezco tu presencia en este espacio porque siempre haces aportaciones inteligentes y plenas de sentido común.

      Un abrazo

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  3. Sí, tienes razón, deberíamos denunciar muchas cosas para que pudieran ir mejor.

    Las palabras si pueden tener valor, pero mejor que las palabras no sean vacías...

    Un beso.

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    1. Las palabras deben traducirse en hechos. A eso se le llama coherencia. Lamentablemente no abunda.

      Besos, Sakkarah

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  4. En efecto, yo ya me canso de leer tantas cosas que no se corresponden con las acciones de las personas. Y también de esos silencios que nos hacen cómplices de tanto dolor y sufrimiento.
    Una reflexión muy acertada.

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    1. Que no quede en mera reflexión...

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  5. Luis Antonio,
    creo en el cambio transformador a través de la palabra. Lo creo firmemente. Pero a la palabra se le tiene que dar vida, generarla en el pensamiento y trasnformarla en acción, creo que sino, no es "palabra completa".

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    1. Tienes toda la razón. La palabra, sin más, solo puede satisfacernos como mero desahogo...

      Un abrazo, Ana

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  6. Estoy muy de acuerdo contigo, el uso de la palabra es un derecho que ha costado mucho conseguir, hay que ejercitarlo al margen de su mayor o menor repercusión. Lo que ninguna repercusión tiene es el silencio. Mejor palabras y actuación, pero la palabra, ya se sabe, es un arma cargada de futuro.

    Abrazos.

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    1. Un derecho y una obligación. El silencio es, las más de las veces, cómplice.

      Abrazos

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  7. Es significativo que la Fundéu (Fundación del Español Urgente) haya escogido como palabra del año 2017 APOROFOBIA, concepto creado por la filósofa Adela Cortina.

    Aporofobia significa miedo, rechazo o aversión a los pobres.
    Condición que también, en muchísimos casos, va unida a los refugiados, expatriados.

    Una palabra que se convierte en síntoma de lo que siente y piensa una sociedad.

    Fíjate hasta que punto son relevantes las palabras, terminan explicándonos, haciendo visibles realidades que muchas veces tratamos de ocultar.

    Habrá una verdadera catarsis social cuando la palabra del año sea CONCILIACIÓN.

    Magníficas tus PALABRAS, amigo Luis Antonio.

    Un fuerte abrazo.

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  8. Precisamente estoy leyendo ahora ÉTICA MÍNIMA, una obra de esta autor que trata de una filosofía práctica que media entre unos principios éticos generales y unas realidades concretas donde deben utilizarse estos.

    Desconocía la palabra APOROFOBIA. Gracias por compartirla.

    La conciliación debería inundar nuestras voluntades. En Cataluña estamos bastante necesitados de que sea compartida por todos, al margen de sus ideas.

    Bienvenido a este espacio, admirado Paco

    Otro gran abrazo para ti

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  9. No te olvides Luis Antonio que las palabras que se usan son precocinadas en el mercado de la ideas, convertidas en doctrina y asumidas por gente que no tiene tiempo ni ganas de plantearse cosas por si mismos.
    Habría que recuperar aquel libre pensamiento que predicaban los viejos maestros republicanos, olvidarse de sermones y cánones pero sobre todo dejar de lado el miedo de que las propias opiniones nos quiten afectos y amistades. No hay nada peor que la autocensura y la resignación para no molestar a los otros con nuestras diferencias.

    Un abrazo

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    1. Justo tributo el que rindes a aquellos maestros republicanos que fomentaron el criterio propio y la libertad de expresar los pensamientos personales al margen de las valoraciones que pudieran hacer los demás. Lástima que esta pedagogía y estos valores estén tan ausente de los programas escolares y de los intereses de hoy en día...

      Un abrazo

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