jueves, septiembre 22, 2016

LA INDIFERENCIA O "ME DA IGUAL"...



La indiferencia va unida al despego en nuestra relación con el otro o con respecto a lo otro. Es algo así como la ausencia total de la empatía. También se considera indiferencia a la falta de emoción o sentimiento hacia algo que vemos, pero que consideramos que no nos atañe o no nos afecta. Una cosa es mostrar indiferencia por algo intrascendente y otra bien distinta ponerla de manifiesto ante el horror o tragedias por muy lejos que se hallen de nosotros o porque no nos afecten directamente. La indiferencia, en este último supuesto, favorece al agresor en detrimento de la víctima. Hay acontecimientos que nos conciernen y ante ellos hay que posicionarse y conmoverse. No hacerlo es una auténtica inmoralidad propia de seres extremadamente egoístas.

Decía Schelling sobre el problema del mal que el hombre no puede permanecer indiferente, que su decisión condiciona no solo su propio camino, sino también el del mundo que comparte con los otros. No retratarse con el otro cuando lo necesita es síntoma de insensibilización ante el dolor de los demás que afecta a quienes somos, pero también  al mundo que somos con los otros.

Ciorán pone el dedo en la llaga y hace una propuesta en "Silogismos de la amargura" que, me temo, tiene escaso eco...  

"¡Si todos hiciéramos nuestra experiencia de mendigos...! Vestirse con harapos, instalarse en una esquina, tender la mano a los transeúntes, soportar su desprecio (o indiferencia) o agradecer su limosna, ¡qué disciplina!"

P.D.- Tras leer el libro de Ana Carrasco, La indiferencia, tengo que hacer una aclaración, quien me dicta este texto es mi propia conciencia. Compruebo con pesadumbre que cada vez me muestro más insensible con respecto a lo que ocurre en Siria, en el Mediterráneo, en el Tercer Mundo...Y, a veces, ante la proliferación de mendigos por las calles de la urbe, me descubro dirigiendo la mirada hacia otro lado...¡Y me indigna, y de qué manera,  pensar que todo eso "me da igual"! Creo que Martin Luter King exagera, pero no le falta razón...

10 comentarios:

  1. Amigo Luis, me indigna el exceso de atención que prestamos a ciertas bagatelas y las consignas mezquinas de los que mandan ante la penuria y pobreza que vemos en las calles, ante la tragedia que vemos cada día en el Mediterráneo. ¿Por qué los medios nos machacan continuamente con las memeces de unos polítiquillos de saloncito y muy pocos están por la labor de solucionar el paro juvenil, la pobreza, el drama de las hipotecas, la atención a los refugiados? ¡Hay más de 65 millones de seres humanos desplazados y sufriendo la barbarie de las guerras!
    No suelo "emocionarme" ante las acciones de beneficencia -hoy llamadas solidaridad-, me indigna que no se resuelvan los problemas con justicia, con justicia social. La injusticia y la desigualdad es el origen de todos los conflictos, y mientras tanto unos ricos, muy ricos, acumulando los dineros robados. Terrible, amigo Luis Antonio, terrible.
    Nos queda la denuncia y ciertas acciones individuales en nuestro entorno, cada uno sabe las suyas, sabe adonde puede llegar y sabe cuál es el esfuerzo que DEBE hacer.
    Salud
    Francesc Cornadó

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    1. Tienes toda la razón, pero yo me pregunto con frecuencia sobre la responsabilidad que tenemos los ciudadanos de a pie ante esos políticos de "saloncito" y esa prensa mema y sensacionalista. Y no encuentro una respuesta satisfactoria...

      La conmoción de mayor o menos grado antes esas tragedias no tiene ningún sentido si no mueve a algún tipo de acción. Creo, y bien que me apena, que en general estamos "amuermados"...

      Un abrazo, Francesc

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  2. Cada vez, y a pesar de internet y las redes sociales, estamos más solos y nos recubrimos de indiferencia para no mostrar nuestros sentimientos. Cada vez tenemos menos práctica de charlar con los vecinos, ayudar a alguien a llevar la compra o dar un abrazo de solidaridad. Y no es cuestión de aducación, es de una falta de empatía total.
    En fin.


    Saludos

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    1. Falta de empatía, sin duda alguna, y de sensibilidad. También la cobardía y la incoherencia está muy presente en esta apatía que tanto nos caracteriza a la inmensa mayoría...

      Un abrazo, Josela

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  3. Bueno, aqui nos gusta ser muy solidarios con los lejanos, queda muy bien y esta de moda. Pero he visto y he oído a gente que dice ser de izquierdas decir que sus vecinos "les roban" porque viven en zonas donde hay menos riqueza. La solidaridad empieza con tus vecinos más cercanos, pero eso genera problemas, es mucho más fácil hacer magnificas declaraciones de solidaridad, soltar el óbolo correspondiente e ir tirándose faroles solidarios por los bares.

    Si es negro tiene doble puntuación.

    ¿Quien renuncia a un poco de lo que le SOBRA para ser solidario con los demas? no contestes, ya contesto yo, nadie...


    Un saludo

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    1. Lamentablemente pecamos, en general, de ser solidarios de "boquilla". A veces pienso que es más digno y coherente el silencio...

      Estoy de acuerdo en que - como bien tú dices - si todos fuésemos solidarios con los más próximos, las miserias se reducirían mucho. Pero sin no acabamos de serlo con los más cércanos, cómo vamos a serlo con los de "allende los mares..."

      Saludos

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  4. No es, que seamos más indiferentes a las tragedias es que estamos sobre saturados de mala información y esos genera una confusión en los sentimientos.Siempre me he manifestado , que los medios de información son un caldo de cultivo para manipular los sentimientos, si llega una información que no tiene mucho peso y la venden como una trágica y ademas sobre satura de lo mismo.Comparto con Temujin, que la caridad empieza por uno mismo:como puedes ser solidario si eres incapaz de unirte o por lo menos ponerte en el mismo lugar.Casi todos tenemos familiares que pasaron momentos malos o bien por guerra o simplemente porque no había forma de poder echarse un bocado y eso no hizo sino que muchas familias tuvieran que emigrar o buscarse las habichuelas en otros lugares.Date cuenta que porque vivimos la noticia a tiempo real nos impacta mucho más estas cosas o nos hace más indiferentes:eso va en la forma de ser de cada cual .Pero malos tiempos siempre ha habido, como bien se suele decir : ojos que no ven corazón que no siente...

    Dar cuando se tiene mucho es muy cómodo. Lo que de verdad hace falta y dejamos a un lado, el altruismo y estos buena gente que siempre esta cuando, como y donde más falta hacen ,como son los voluntarios.

    Un fuerte abrazo y que este recién estrenado otoño nos de alguna esperanza.

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    1. Yo, como he manifestado en el texto, tengo mala conciencia y pienso que podría hacer mucho más. A veces me encuentro criticando a los que tienen capacidad de decisión y cuando miro hacia mis adentros... descubro que no soy mejor que ellos. Creo que tanta responsabilidad moral tienen el que puede hacer mucho y no hace nada como el que pudiendo hacer algo, tampoco hace nada o casi nada...

      Me alegra saber de ti, Bertha. A ver qué nos depara este curso...

      Un fuerte abrazo

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  5. Bueno, creo que Einstein lo dijo más o menos así: "El mundo es muy peligros. No por las personas que hacen el mal, sino po los que se sientan a ver lo que pasa".

    Estoy de acuerdo contigo y con el texto acerca de que la indiferencia es el "rechazo subliminar" que más daño hace a quienes en el tránsito por los caminos de la vida la diosa fortuna no les ha otorgado sus favores...

    Yo tengo ciertas "peleas" conmigo mismo y con algunos de los que me redean acerca de este tema...

    La limosna en algunos casos es paliativa, en otros no se sabe... y a veces pagan justos por injustos (suprimo lo de pecadores del dicho porque no sé muy bien qué es eso)...

    La limosna es una indiferencia atenuada, disimulada, un calmante para la conciencia... importa el compromiso para conseguirles justicia y equidad a quienes padecen injusticia y desigualdad... para quienes están en los arrabales de la vida padeciendo penurias, marginación e indiferencia... un lavado de la conciencia mediante la limosna es no hacer nada...

    No es lo mismo hacerse pasar por mendigo para experimentar una situación por un día, dos o 21... pues sabes que es pasajero, que serlo sin saber cuándo vas a dejar de serlo... la empatía no es eso... el empático no necesita disfrazarse de lo que no es para sertir que lo es... el empático siente como el otro por naturaleza no por destreza...

    No sé si me he explicado o me he enredado en una "empatomadeja" de difícil desenredo...

    Tienes razón... cuando el dolor de los demás se convierte en rutina de noticiero y deja de dolernos al verlo, tenemos un problema personal y de civilización... pues puede que como gijo alguien: "la indiferencia es el apoyo silencioso a favor de la injusticia"...

    Pero amigo Luis Antonio, es imposible apreciar indiferencia ante el dolor ajeno en alguien que escribe un texto como éste, comprometido con la causa de intentar que las injusticias desaparezcan...

    Abrazo.

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    1. Totalmente de acuerdo con el concepto que manifiestas sobre la limosna y la empatía...Te has explicado con claridad meridiana. Como siempre...

      Tener mala conciencia, pensar que puedes hacer más, mostrar indignación ante las injusticias, manifestrarse conmovido ante las desgracias ajenas...es muy poco, por no decir nada. Todo que no sea pasar a la acción de mayor o menos envergadura es alimentar a la conciencia con migajas. Por eso, ésta nos reprocha y nos aguijonea... Y algunos no tenemos en nuestro haber ni tan solo unas meras excusas...

      Un fuerte abrazo, estimado amigo

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