jueves, mayo 15, 2014

HAY SONRISAS MUY TRISTES




Estación Lesseps. Penetro en el vagón del MTB. Está a rebosar. Una chica me mira y me ofrece su asiento con una sonrisa. Lo acepto y le digo: 

- Gràcies. Molt amable.

Por norma, no suelo aceptar estas gentilezas que me alegran y  deprimen a la vez. Todavía puedo aguantar de pie unas cuantas estaciones. Cuando me acompaña C. suele decirme que la gorra me añade algunos años a los que tengo. Debe ser esa la razón... Hoy, sin embargo, y no sé por qué, habría sido una descortesía no aceptar dicho ofrecimiento.

Abro mi libro y reanudo la lectura. Se titula "Por si acaso". Se trata de una colección de máximas, mínimas, aforismos ...de Ángel Gabilondo, aquel que fue ministro de Educación durante los últimos años de la era de Zapatero. Creo que ha pasado a la historia como hombre educado buscador de acuerdos y consensos. Poco más. Como autor de este librito, me gusta mucho.

Al tiempo que leo y subrayo con fosforito amarillo alguna de las frases, observo a la chica que me ha cedido el asiento. Está apoyada en el lateral opuesto del vagón. No lleva auriculares, no manipula el móvil y tampoco lee... Rara avis. Observa discretamente a los variopintos viajeros. Predominan los turistas. No hay necesidad de escucharlos. Los atuendos y los planos que llevan en sus manos los delatan.

En Diagonal queda libre el asiento de mi derecha. Le hago un gesto, con sonrisa incluida,  a mi donante y ésta acepta sentarse a mi lado. También sonríe.

Sigo con mi lectura y mis ostentosos subrayados. Observo que ella observa mi libro a hurtadillas. Le doy facilidades... Cuando subrayo la frase "Hay sonrisas muy tristes", sonrío, y creo que ella, también.

La frase que destaco a continuación, no sé por qué, pero intuyo que también nos ha gustado a los dos. Dice así:

"Cuando veo a alguien en silencio, tiendo a imaginar que es inteligente. En cuanto habla, se me despejan las dudas"

Tiene enjundia, ¿no?

Los altavoces anuncian la estación de Liceu. Hoy ha durado menos tiempo el trayecto. Me apena tener que cerrar el libro.  Lo hago con parsimonia... Lo guardo en mi bolso, me levanto y me despido de ella:

- M´has alegrat el dia, noia. Adéu.

- Vosté, també, senyor. Bon dia.

31 comentarios:

  1. Muy linda historia. Hay personas que tienen ese don de alegrarnos el día con solo una acción, un gesto, una sonrisa o una simple palabra.

    saludos Luis.
    Carlos

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    1. Así es. Por eso he querido compartir esta vivencia.

      Saludos, Carlos

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  2. Una bonita anécdota salpicada de ese típico interés que nos despiertan los gestos de la gente y lo que presuponen o nuestra mente manipula e intuye.
    La frase es muy buena ciertamente ya que cuando hablamos nos delatamos para bien o para mal.
    Me alegra que te alegrase el día esa rara avis.
    Besos.

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    1. Por eso a veces dudamos si procede callar o hablar. Yo suelo optar por lo segundo...

      Gracias por tu generosidad, Marinel

      Besos

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  3. Que buen encuentro!, me ha gustado mucho tu relato y las palabras de despido del final. Ya ves muchas veces coger la plaza cedida puede encaminar empezar un buen día.
    Un abrazo.

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    1. Cierto. Por eso he querido compartirlo.

      Abrazos, Mari-Pi

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  4. Eso sí es aprovechar bien un viaje urbano... Me compro el libro.

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    1. Te gustará ese libro porque tú eres un conceptista nato y sabes "lo que vale un peine"

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  5. Que bella historia, porque no dudo que se ha desarrollado una auténtica historia de complicidades.

    Un abrazo!!

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    1. Has acertado con la palabra: complicidades. Eres muy intuitiva, Luna

      Abrazos

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  6. No hay duda que algunos encuentros aunque efímeros, dejan huella....
    Bella experiencia, estimado Luis Antonio, gracias por compartirla. Besos

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    1. Gracias por tu visita Marysol.
      Basta un mínimo de sensibilidad para apreciar estos breves instantes...

      Abrazos

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  7. Unos nos alegran con su llegada, otros cuando se marchan.
    yo también suelo llevar a cabo acciones como estas, me gusta imaginar.
    (interesante lo dela lectura)
    Que passes un bon día.

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    1. Igualmente te deseo lo mejor, amigo Dapazzi

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  8. En el metro y a horas punta que es caótico,donde la amabilidad brilla por su ausencia, se ve que tu viaje ha sido en una hora más flexible...

    Nada que estabais para alegraros el día.También tu has sido cortes, porque otro si queda libre un asiento ni se inmuta.y la despedida un regalo.

    Feliz fin de semana un abrazo.

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    1. Aciertas en lo del Metro. Tenía una deuda con esa chica y no vi a ninguna persona mayor a la que ofrecer el asiento, aunque estaba a la vista...

      Un abrazo, Bertha

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  9. Es muy curioso, al observar a la gente, cuando estamos en la estación o el metro, tantos rostros, tantas expresiones, tantas miradas, tan cercanos y tan lejanos, cada uno de su mundo, con sus problemas... recuerdo hace muchos años, cuando apenas existían los móviles, mucha gente iba leyendo libros, ahora, es raro no ver mirar las pantallas de sus móviles.

    Me ha gustado mucho tu texto, Luis Antonio, tanto como el comentario que me has dejado en mi blog: bellísimo.

    Un beso.

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    1. En el Metro se siguen leyendo libros, sobre todo por parte de mujeres, y el otro pasatiempos, como puedes imaginar, es el móvil....

      Gracias por tus palabras, María

      Besos

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  10. que agradable lectura, gracias
    saludos

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    1. Así es. Lo mismo pienso de tus poemas...

      Saludos

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  11. Para mi eso es lo hermoso de viajar, muchas veces nos perdemos lo que tenemos alrededor por falta de mirada y muchas veces no hay que hacer viajes largos para disfrutarlos. En el metro de Burgos (ejem, ejem) no se dan mucho estos casos...

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    1. Saber mirar hacia lo que vale la pena es una gran suerte. Suele resultar gratificante... A veces ignoramos lo mucho que hay en nuestro entorno que realmente vale la pena...
      En Burgos no necesitáis el Metro para nada. Es un privilegio poder acceder a los sitios caminando...
      Saludos

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  12. Lo has relatado de forma admirable. Entiendo ese sentimiento entre dulce y amargo cuando te ceden el asiento, pero luego todo se recompone ya que quizás tú tenías necesidad de recomponerlo. Estos encuentros casuales, mínimos y sin consecuencias son la sal de la vida pero siempre nos damos cuenta demasiado tarde.
    Un abrazo

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    1. Me ha gustado tu comentario, amigo Krapp. Siempre te he considerado una persona sensible.

      Abrazos

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  13. en busca siempre de nuevos blogs los sabados por la mañana me encuentro con el tuyo
    Me deja una sonrisa
    pronto vuelvo

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    1. Me quedo con tu sonrisa. Es bueno compartirla.

      Saludos y hasta cuándo tú quieras...

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  14. Todavía queda algo de humano entre los seres. eso da esperanza de que tal vez la cosas cambien.
    Salut

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  15. Hay más humanidad de la que pensamos, pero no siempre sabemos detectarla...
    Salut i força

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  16. Esta entrada me ha traído al recuerdo mis días (años) en Barcelona, me gusta mucho como ciudad...

    En relación a una de las frases que citas me ha hecho recordar otra que no sé de quién es que dice: "si quieres conocer a alguien no le mires escúchale"... y es que los prejuicios (sobre todo en el asunto de los hábitos) nos llevan con frecuencia a erróneas conclusiones...

    También me has hecho ver en la imagen que describes lo positivo que puede resultar el diálogo intergeneracional para darle a la realidad un espacio que conforte a todos...

    He hecho comentarios a lo largo de los post que se muestran en la página principal, sé que llevan mucho retraso y tal vez no los veas, pero me ha resultado muy interesante tu blog, mucho mucho mucho, y he pasado un rato muy agradable interactuando con él y, por ende, contigo y con el resto de lo comentaristas de cuyos comentarios me llevo muchas cosas buenas.

    Abrazo.

    Abrazo.

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  17. Como puedes ver, sí estoy al tanto de los muchos e interesantes comentarios que has dejado. Vuelvo a darte las gracias.

    Tengo curiosidad por conocer el rastro que dejó en tu memoria tu estancia en la ciudad condal.

    Todos aprendemos de todos. Ahí está la grandeza de estas interacciones blogueras...

    Otro abrazo

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  18. Dejó un buen rastro... me enriquecí... disfruté... sobre todo en las rambla cataluña... de canaletas para abajo es una pasada... me gusta mucho Barna... tiene un no sé qué y un qué sé yo que yo no sé qué que engancha... no vi a la gente tan tacaña como dicen, lo que percibí es que saben gastar... estoy generalizando y eso nunca es bueno... pero no puedo particularizar en esto...

    En fin, tengo en mi memoria un gratísimo recuerdo de Barna... me movía por el centro... Plaza Urquinaona, Plaza Cataluña, Rambla Cataluña, Paseo de Gracia, Gran Vía de las Cortes Catalanas, Consejo de Ciento (ahí vivía)... es lo que más conozco y me gustaba...

    Abrazo.

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