martes, febrero 16, 2016

RECONOCIMIENTO DE LOS ERRORES PROPIOS...


El castillo de Peracense es una fortaleza situada en la localidad aragonesa de Peracense, Teruel


Alguien, no recuerdo quién, debió transmitirme este pensamiento en su día y desde entonces, con iguales o parecidas palabras, lo he mencionado una y otra vez. Siempre que las circunstancias propias o ajenas me han invitado a recordarlo...Si alguien sospecha que esto desprende aromas de "manual de autoayuda"...se equivoca de medio a medio.

23 comentarios:

  1. Hay un termino que me gusta mucho, resilencia, es la capacidad para aprender de tu fracasos y adoptar la mentalidad para superarlos. Un japones dedicado al automovil decia cuando habia errores: "Hemos ganado experiencia.." y no le fue mal, se apellidaba Toyota. Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Escribí sobre la resilencia en otra entrada hace ya unos años. Reproduzco el texto aquí:

      Hasta no hace mucho, lo confieso, ignoraba la existencia de la palabra “resiliencia” y su significado. Nunca es tarde para aprender...

      La resiliencia es la capacidad de una persona o grupo para sobreponerse a fases de la vida donde se sufren conflictos emocionales y hasta situaciones traumáticas. La resiliencia permite seguir proyectándose en el futuro a pesar de toda suerte de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas graves y hasta trágicos que puedan acaecer en la vida de algunas personas. Es algo así como un ajuste psicológico saludable a la adversidad para seguir adelante.

      No quiero alargar más la definición para no alejarme del propósito que me embarga al traer, por primera vez, esta palabra a colación. Todos conocemos a algunas personas – en la obra literaria más que en la vida ordinaria – que saben encajar situaciones tremendamente adversas y, por si esto fuera poco, además saben doblegarlas con gran entereza. Dan la sensación de que esas situaciones no deseables a nadie les dan una energía insospechada. Algunas de estas personas hasta parecen alcanzar a nuestros ojos la categoría de héroes...

      Y el propósito, vuelvo a insistir, que me ha empujado a traer esta palabra a este espacio es ni más ni menos que lo que está ocurriendo en Japón y la actitud de sus gentes ahora y en períodos históricos pasados relativamente recientes.

      Creo que los japoneses están mostrando una resiliencia admirable. Están afrontando esta tragedia con gran dignidad y la perseverancia y el talante que nos muestran garantiza que, una vez más, sabrán superar esta adversidad...como ya hicieron antaño.

      Algunos debemos de tener esa capacidad potencialmente, pero las circunstancias que nos han tocado en suerte no nos han permitido que la activemos. En el mundo que conozco de la docencia, la resiliencia está bajo mínimos. No sé...

      Eliminar
    2. Cuando escribo "lo que está ocurriendo en Japón" hago referencia a aquel tsunami de 2011 que causó innumerables daños y que fue encajado por el pueblo japonés con una ejemplar resilencia...

      Saludos

      Eliminar
  2. El error agita la autoestima, y el rectificar se dice que es de sabios, y tal vez, responda a la inquieta voluntad que nos impulsa a mejorar cuando sucede…Ya que de no ser así la equivocación seguirá latiendo y desencadenado una espiral de desencuentros y perdida de crédito o valía en la inmediata exposición que se genere.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo. Reconocer o no el error puede provocar efectos opuestos. En los errores también hay grados y no todos acarrean las mismas consecuencias...

      Un abrazo, Dionisio

      Eliminar
  3. Todo en lo cierto, el que se empeña en no reconocer sus errores es doble tonto.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A veces se dificulta el reconocimiento porque no siempre se evidencia que se trata de un error propio, ajeno o mutuo...

      Un abrazo, Mari-Pi

      Eliminar
  4. Donde algunos ven errores otros ven aciertos , y si llevamos esto al terreno de la política actual , muchos entre " error y error " se están enriqueciendo .Saludos cordiales

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahí está el quid de la cuestión: la autoría del error.

      Saludos igualmente cordiales

      Eliminar

  5. Mas que nada porque seguiremos equivocándonos hasta el infinito, sí, tienes mucha razón, por eso tropezamos dos mil veces en la misma piedra, ¡nunca la vemos! si caemos es porque "alguien" nos tira... nadie corrige ni arregla, lo que ni sabe que está mal o estropeado dentro... en realidad creo que la piedra la llevamos puesta :)


    Muchos besos LUIS ANTONIO Chan! ;)


    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Afortunadamente muchos reconocen la responsabilidad personal y eso facilita las cosas...Llevamos, como bien dices, la piedra, pero la solución también está en nuestras manos...Me refiero más al reconocimiento que al acto de tropezar.

      Muchos besos, María

      Eliminar
  6. Me aplicaré el cuento e intentaré tenerlo presente. La afirmación es clarividente, sin embargo su aplicación no resulta tan sencilla como indica su sencillez y brevedad.

    Gracias además por esa imagen del castillo.

    Besos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, una cosa es predicar y otra dar trigo...

      Se trata, como puede ver, de un castillo muy peculiar...

      Besos, U-topia (me tienta poner acento en la i de topia)

      Eliminar
    2. No te prives, yo lo pongo, pero cuando puse el nombre debía estar registrado con acento, por eso tuve que poner también el guión.
      Abrazos!!

      Eliminar
    3. Estoy confundido, ¿eres Luna llena o u-topía?
      Un beso para ambas

      Eliminar
  7. Pues sí, si no aprendemos de los errores, estamos destinados a volverlos a cometer. Los errores son simplemente lecciones de vida, oportunidades para hacerlo mejor. ¿Y qué pasa si esto entra en autoayuda? todo lo que nos puede enseñar el otro de viva voz, en un libro, en un seminario, etc. todo es para ayudarnos a vivir mejor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los libros de autoayuda tienen partidarios y detractores furibundos. No pretendo congraciarme con los unos ni con los otros...

      Gracias por tu visita, Susana

      Un abrazo

      Eliminar
  8. No solo eso: nos convertimos también en víctimas de nosotros mismos. Buena reflexión.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, y el que no lo reconoce se engaña a sí mismo...

      Eliminar
  9. Yo el dilema que veo en tu propuesta es si ese reconocimiento se debe hacer solo con uno mismo o también, como gesto de penitencia, haciendo que se enteren los demás.
    Saúde e arroutada

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo, sin pretensión de dar lección alguna, me dirijo a mí mismo si el error es de mi única competencia y no me duelen prendas de responsabilizarme ante aquellos a quienes haya podido afectar.

      Un abrazo

      Eliminar
  10. Estoy de acuerdo con la frase...

    Te dejo otra sobre el asunto de los errores: "Un preocupado es aquel que ha cometido un error y no es capaz de convertirlo en experiencia" ... evidentemente la mejor manera de convertirlo en experienca es reconocerlo y corregirlo... a partir de ahí se convierte en conocimiento (iba a poner ciencia, pero me parece excesivo).

    Abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo mismo pienso de tu comentario.

      Abrazos

      Eliminar