lunes, noviembre 12, 2007

¿QUIÉN Y CUÁNDO LEER EL QUIJOTE?














El Quijote es uno de mis libros favoritos y cualquier pretexto es bueno para hablar de él. Hoy me ha preguntado una compañera: ¿quién y cuándo se debe leer El Quijote? Y le he respondido que quien no está acostumbrado a leer, sea grande o pequeño, no debe comenzar de ninguna manera por El Qujote. El fracaso está casi garantizado. Es una lectura que requiere cierta introducción y motivación especial. Y nadie como los que han tenido la experiencia gratificante de esta lectura para llevar a cabo esa función. Quizás de manera un tanto arbitraria, me atrevería a sugerir temas y etapas según la edad y la experiencia de los lectores:

1.- Nivel elemental:

Tema sugerente:
Parodia de las novelas de caballerías y aventuras y desventuras de don Quijote y Sancho.

Requiere una mínima documentación sobre las novelas de caballerías y el contexto histórico. La obra permite una lectura fragmentada por capítulos o grupos de capítulos que desarrollan una misma historia. Incluso pueden omitirse las novelas interpoladas si resultan excesivamente tediosas. Martín de Riquer dice que lo que no se puede hacer es empezarlo a leer muy pequeño. (Conozco actualmente tantas versiones actualizadas de gran calidad y primorosamente ilustradas que no tengo la menor duda de que es factible su lectura desde niño, a pesar de lo que dice el maestro Riquer). Estas actualizaciones liman las mayores dificultades. Sugiero:

Para niños de Primaria:
Ed. Edebé y actualizada por Rosa Navarro.

Para alumnos de Secundaria o con poco hábito de lectura:
Ed. Vicens Vives adaptada por Eduardo Alonso.

2.- Nivel medio:

Temas sugerentes:
Parodia de las novelas de caballerías y aventuras y desventuras de don Quijote y Sancho.
Idealismo frente a realismo.
Don Quijote: personaje romántico
Visión de la sociedad: clases sociales.
El tema de la camaradería y de la amistad: don Quijote y Sancho.
Técnicas narrativas.
Estructura de la primera y segunda parte.

Martín de Riquer propone la edad de 17 años como la ideal para iniciar su lectura. Considera que hay que tener una cierta formación, haber leído unos cuantos libros, tener una cultura media. Yo hablaría más de edad mental que de edad cronológica. En cualquier caso, la lectura de esta obra requiere una documentación amplia sobre la época: Renacimiento-Barroco, el autor y las novelas de caballerías.

La opción mejor y muy económica: Don Quijote de la Mancha.- Edición del IV Centenario.- Edición y notas de Francisco Rico

3.- Profundizar en otros niveles de lectura:

Prólogos, estructura y diferencias de la Primera y Segunda Parte, evolución de los personajes protagonistas, niveles lingüísticos, técnicas narrativas, estructuras sociales, ficción y realidad, incidencia del Quijote de Avellanedae, etc.

Personalmente, insisto, no recomendaría esta novela a una persona que no tiene el hábito de lectura. Creo que le resultaría insufrible. Pero incluso teniéndola, requiere que ésta sea también con algunas obras clásicas de la Edad de Oro.

Por otro lado, y esto es positivo y singular, es un libro que se puede leer de forma fragmentada porque el hilo argumental es muy simple: Sucesión de aventuras y desventuras de don Quijote y Sancho y personajes numerosos que aparecen fugazmente sin continuidad, salvo alguna excepción: bachiller Sansón Carrasco, etc. Muchos recomiendan comenzar con la Segunda Parte partiendo de unos conocimientos someros de la Primera...

Un placer añadido –para muchos, tormento- es el estilo del lenguaje con sus giros, ironías, matices y frecuentes cambios en función de la categoría social de los personajes, el género literario, las innovaciones técnicas, etc.

A título personal puedo asegurar que si algún libro de cabecera tengo, este es El Quijote. En él he encontrado, y me consta no ser la excepción, entretenimiento a raudales, a toda la sociedad del siglo XVII con sus miserias y virtudes humanas no lejos de las nuestras; a don Quijote y Sancho confraternizando y conversando de forma entrañable y abierta; humor y conmoción; propuestas de un mundo mejor –por qué no soñar y luchar por un mundo ideal- ; sabiduría para los más y menos exigentes; una lengua castellana extraordinariamente ingeniosa y rica en matices... A mucha distancia de aquellos ministros de Instrucción Pública que decretaron la lectura obligatoria de esta obra en las Escuelas Nacionales, invito a los que acostumbran a leer sin prejuicios que vale la pena intentarlo. El Quijote es muy agradecido con los lectores voluntariosos y llenos de curiosidad.

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